Cuidado con la "Trampa de Tucídides"

3 de enero de 2014

3 de enero de 2014 — Lyndon LaRouche advirtió de nuevo durante una discusión con sus colegas en Virginia el último día del año, que hay que sacar al Presidente Obama de su cargo, ya, porque "si no sacamos a Obama inmediatamente de la Presidencia, en el período inmediato que tenemos por delante, ¡nos estaremos dirigiendo hacia un exterminio termonuclear!" El Estado Mayor Conjunto, encabezados por el general Martin Dempsey, así como también una serie de connotados historiadores, ven que estamos al borde de una guerra devastadora, y han estado invocando la memoria histórica de 1914 (y otras épocas) de modo que la gente despierte ante esta amenaza. Entre ellos se encuentre Graham Allison de Harvard, director del Centro Belfer para la Ciencia y las Relaciones Internacionales de la Escuela Kennedy de Gobierno.

Allison basa sus advertencias en lo que llama "La trampa de Tucídides", que el resume de la siguiente manera: "Cuando una potencia que crece rápidamente adversa a una potencia dominante establecida, seguramente habrán problemas. En 11 de 15 casos en los que esto ocurrió en los últimos 500 años, el resultado fue la guerra". En un nuevo artículo que Allison publicó el fin de año en la revista The National Interest [1], señala que el historiador griego Tucídides, "identificó estas tensiones estructurales como la causa primaria de la guerra entre Atenas y Esparta en la Grecia antigua. De acuerdo a su planteamiento tan citado, 'fue el ascenso de Atenas y el temor que esto inspiró a Esparta lo que hizo inevitable la guerra' ". La Esparta y Grecia del 2014 son Estados Unidos y China. "Hoy, una China en ascenso naturalmente espera un mayor respeto y de modo predecible exige tener más voz en la resolución de las diferencias entre naciones", escribe Allison. "A Estados Unidos, acostumbrado a nuestro lugar en el orden jerárquico, le preocupan los llamados a revisar el estatus quo" y "las exigencias de cambio, en especial por medio de acciones unilaterales, no solo le parecen malagradecidas, sino que causan alarma".

El general Dempsey en muchas ocasiones a mencionado este concepto de Allison sobre la "trampa de Tucídides".

Allison no ve que sea posible que un conflicto entre China y Estados Unidos provenga directamente de una confrontación, como la del incidente entre el buque estadounidense USS Cowpens y los buques chinos del Mar del Sur de China a principios de diciembre. "Tanto Tucídides como 1914 nos traen a la memoria un segundo grupo de factores que, en estas condiciones se pueden convertir en el detonante de una guerra, a saber, un enredo en las relaciones con los aliados". En el 2014, es más probable que sea Japón el detonante de la guerra entre Estados Unidos y China, a que sea una confrontación directa, y Allison cita las disputas territoriales por las Islas Senkaku o Daioyu y las "décadas perdidas" por Japón en un estancamiento económico y declive durante los cuales China lo superó para convertirse en la segunda economía más grande a nivel mundial. Shinzo Abe, primer ministro de Japón, no solo está determinado a revertir este declive económico, escribe Allison, sino que además tiene "ambiciones de grandeza" de reconstruir el poderío militar de Japón, modificar las restricciones impuestas por Estados Unidos en el tratado que terminó la Segunda Guerra Mundial "y demostrar que Japón puede sostenerse para defender su territorio".

Lugo Allison describe lo que ve como el "escenario más probable" para una guerra en el 2014. Comienza con iniciativas chinas como la declaración unilateral de noviembre de 2013 de establecer una zona libre de vuelos sobre el Mar del Este de China, que detonaría respuestas en escalada de parte de Japón. "Podría llevar a un proceso tomad medidas de represalias cada vez más riesgosas en el que cada uno responde al otro, produciendo un pequeño conflicto naval y aéreo entre Japón y China en el mar, en el cual docenas de barcos y aviones serían destruidos", escribe Allison. "Suponiendo que tienen el respaldo de la Armada y la Fuerza Aérea de Estados Unidos, y con la seguridad de que juntos, los japoneses y las fuerzas armadas de Estados Unidos actualmente cuentan con una superioridad decisiva, los políticos japoneses podrían adoptar una estrategia de un 'toma y daca' y esperar que China retroceda". Si China realmente fuese a retroceder realmente o no ante esas circunstancias, es una pregunta abierta.

Allison concluye "apostando" a que no es probable que haya una guerra general en el 2014, pero hace una señal de advertencia, en el sentido de que las afirmaciones de que la guerra es "inconcebible" no son "declaraciones sobre lo que es posible en el mundo, sino más bien, sobre lo que nuestras mentes limitadas pueden concebir". Así Allison se hace eco de las palabras del general Dempsey, durante un discurso que pronunció en la Biblioteca Reagan en California, en noviembre del año pasado. "Hay una arrogancia desmedida [hibris] en la creencia de que se puede controlar la guerra", dijo Dempsey. "La guerra castiga la arrogancia desmedida. Realmente vale la pena que recordemos esto".

Estos peritos saben que LaRouche está en lo correcto cuando dice que Obama debe ser destituido de su cargo por medios constitucionales, ya, antes de que se desate una guerra general. Una guerra como esa incluye el uso de armas que no estaban disponibles en 1914, o sea, armas termonucleares, lo que quiere decir que sería una guerra de exterminio de la civilización. "Estamos ahora, es un hecho que tienes que encarar, estamos ahora justo en el umbral de una guerra de exterminio termonuclear", dijo LaRouche este fin de año. "Lo que está a punto de suceder, en los límites de Asia, ¡puede desatar un guerra termonuclear!"

Lo que necesitamos es actuar ya.