La guerra es la única opción de Londres y Wall Street

26 de diciembre de 2014

26 de diciembre de 2014 – En una reunión con sus colegas este martes Lyndon LaRouche reiteró que la bancarrota de la burbuja especulativa de Londres y Wall Street es imparable. La cantidad de obligaciones en derivados financieros que se estima en $1,700 billones de dólares es simple y sencillamente impagable. La inestabilidad que desató la manipulación anglo-saudí del precio internacional del petróleo ha creado otro detonador potencial más para que ocurra un estallido sistémico de la burbuja de Wall Street y Londres.

En estas condiciones, la única opción que les queda a los tiburones de Londres y Wall Street es provocar una guerra mundial. El rescate de su deuda con dinero del público, es imposible, porque no alcanza todo el dinero del mundo. Están en una situación imposible de sostener, en donde la bancarrota de su burbuja especulativa es inevitable. Como lo ha repetido LaRouche, "la bancarrota generalizada de Wall Street es inevitable sin una guerra general. Todas las demás opciones se agotaron. Es este factor, y solo este factor, el que empuja al mundo a una confrontación estratégica que puede conducir a la extinción termonuclear".

La única alternativa verdadera a esa guerra de extinción es llevar a la bancarrota de inmediato a esa burbuja de Londres y Wall Street, mediante la puesta en ejecución de los mecanismos de la Ley Glass-Steagall, empezando en Estados Unidos.

Hay señales muy claras de que se reconoce ampliamente el peligro de guerra, y se han dado pasos para presionar en la dirección de impedirlo. Sin embargo, esos esfuerzos por si solos son insuficientes, dado que se trata de una crisis existencial lo que enfrentan las camarillas de Londres y Wall Street.

El martes 23, por ejemplo, el diario New York Times publicó un editorial, firmado por el consejo editorial, donde piden que se lleve a cabo un proceso judicial penal del ex vicepresidente Dick Cheney y de toda la administración de Bush y Cheney que ordenaron y ejecutaron el programa de tortura. Ese editorial le dio la vuelta al mundo ese mismo día y la mayoría de las reseñas se hacen eco del llamado.

Quizás la declaración más importante sobre el programa estadounidense de torturas es la que transmitió la agencia de prensa oficial china, Xinhua, la cual publicó un cáustico editorial el mismo martes 23, donde ataca la hipocresía de la campaña de derechos humanos que tiene Washington contra China y contra muchas otras naciones en desarrollo, mientras que fomenta la tortura y otros delitos en su propia casa.

El periódico ruso Komsomolskaya Pravda, el segundo diario de mayor circulación en Rusia, publicó el martes un informe sobre las declaraciones de un testigo presencial ucraniano que ha ofrecido una evidencia decisiva, en el sentido de que un avión caza SU-25 de la Fuerza Aérea Ucraniana disparó y derribó el vuelo 17 de Aerolíneas Malasias, sobre el oriente de Ucrania. El testigo presencial estuvo en el aeropuerto militar cuando regresó el SU-25 de una misión sin sus cohetes aire-aire después de que fue derribado el MH-17. El gobierno ruso ya anunció que su comisión investigadora ha iniciado una indagación formal sobre esta versión, que se había manejado ya antes como hipótesis, y procurarán entrevistar al testigo.

En este mismo contexto se puede considerar la carta abierta de las 60 personalidades de Alemania que se publicó a principios del mes en Die Zeit, estas maniobras son señales claras de los intentos por contrarrestar las provocaciones de guerra en contra de Rusia y China. De hecho, las provocaciones de guerra, como lo identificó inicialmente Lyndon LaRouche, inmediatamente después del derrocamiento y asesinato de Muhamar Gaddafi, a fines del 2011, han llegado ya a un punto de confrontación.

Se va a necesitar una acción decisiva, la quiebra de la burbuja financiera de Wall Street, para detener completamente este impulso hacia la guerra. Nada menos que eso va a ser suficiente.