Fin al legado de George H.W. Bush de la invasión a Panamá

29 de diciembre de 2014

29 de diciembre de 2014 — Hace veinticinco años, el 20 de diciembre de 1989, un poco más de seis semanas de que cayera el Muro de Berlín, el Presidente George H.W. Bush ordenó la invasión de Panamá a gran escala para hacer cumplir una orden de arresto contra su Presidente, el general Manuel A. Noriega y para "apoyar el proceso democrático en Panamá". Según las conclusiones de la Comisión Independiente para Investigar la Invasión, encabezada por el ex Procurador General Ramsey Clark, el número de civiles que perdieron la vida durante la invasión pudo haber llegado hasta 4,000, cuyos cuerpos fueron sepultados en fosas comunes, botados al océano o quemados hasta quedar convertidos en cenizas en el fuego que se desató con 12 horas de bombardeo sobre el barrio pobre superpoblado de El Chorrillo, lo que testigos oculares describieron como "un pequeño Hiroshima".

Greg Grandin, escribió un artículo el 21 de diciembre en TomDispatch.com donde identifica apropiadamente la guerra de Bush padre en contra de Panamá como "la guerra que empezó todas las guerras", es decir, todas las guerras libradas por Estados Unidos después de la Guerra Fría. Según Grandin, "La invasión a Panamá fue el preparativo olvidado de la primera Guerra del Golfo".

A George H.W. Bush "se le considera un parangón de prudencia", un "realista" comparado con los "lunáticos temerarios" de Cheney, Rumsfeld y Wolfowitz en el gobierno de su hijo, "pero fue H.W. el primero en echar a andar un 'programa por la libertad' para legitimar la invasión ilegal a Panamá", destaca Grandin. Cita los delirios fanáticos del embajador de Bush ante la Organización de Estados Americanos (OEA) Luigi Einaudi, dos días después de la invasión: "Hoy... vivimos tiempos históricos, tiempos en los que se difunde por el mundo como reguero de pólvora un gran principio. Ese principio, como todos nosotros sabemos, es la idea revolucionaria de que son los pueblos, no los gobiernos, los que son soberanos".

El semanario Executive Intelligence Review de Lyndon LaRouche había identificado al aparato del "Proyecto Democracia" que allanó el camino para esa invasión, mucho antes de que sucediera. El Informe Especial "Quién pretende desestabilizar a Panamá y por qué" de la EIR, publicado por primera vez en junio de 1986 y actualizado 18 meses después, en diciembre de 1987, da los nombres de los lavadores de dinero sucio, traficantes, terroristas y contrabandistas de armas que la pandilla de Bush estaba preparando para instalar en el gobierno de Panamá, con el fin de "sacudir al Washington oficial para que recuperara la cordura, antes de que Estados Unidos se viera enfrascado en un curso político hacia Panamá que solo pudiera conducir a un desastre estratégico en el hemisferio occidental". El Informe Especial también presentó una alternativa política, la cooperación de Estados Unidos con Panamá para llevar a cabo una serie de proyectos de desarrollo con centro en la construcción de un nuevo canal al nivel del mar. Veinticinco años después, el general Manuel Antonio Noriega todavía no ha recuperado su libertad.