LaRouche: En Francia se desarrolla toda una revolución

12 de enero de 2015

12 de enero de 2015 — Más de un millón de personas inundaron los bulevares de París este domingo 11 en una manifestación de unidad, descrita como la manifestación más grande en la historia de Francia, según AP. Por toda Francia se manifestaron en total casi 4 millones de franceses, según el Ministerio del Interior, entre ellos de 1.2 a 1.6 millones en París, en la mayor manifestación nacional desde por lo menos la liberación de Francia de la ocupación nazi.

"Hoy, París, es la capital del mundo" dijo el Presidente Francois Hollande. "Nuestro país entero se elevará hacia algo mejor" informó el diario londinense Independent.

Sobre las manifestaciones, AP informo que "muchos se sacudieron la actitud distante por la que son famosos los parisinos, ayudándole a los extraños con direcciones, vitoreando o llorando juntos".

En la Plaza República, resonaron aplausos atronadores cuando pasaron los líderes mundiales, en medio de una seguridad estrecha y una atmósfera de solidaridad en medio de la adversidad. Las familias de las víctimas, abrazadas unas con otras, marcharon a la cabeza junto con los líderes y con periodistas que trabajaban en el periódico Charlie Hebdo. Varios lloraban.

Lyndon LaRouche dijo que el pueblo de Francia ha empezado a pelear. Se han dado cuenta de que tienen que cambiar las políticas de Francia, lo que ya de por sí es una revolución. Francia está organizando una pelea heroica: Alemania no ha llegado a ese punto pero esperemos que lo haga. La reacción de Francia podría convertirse en un nuevo mejoramiento revolucionario de la economía de Francia y la nación francesa. Consideren la situación de Francia ahora y vean otras partes de Europa, como Grecia. En Francia está ocurriendo una revolución.

LaRouche también dijo que los acontecimientos en Francia esta semana no se hubieran desenvuelto como lo hicieron si no hubiera sido por la conferencia de prensa histórica del miércoles 7 de enero del ex senador Bob Graham de Florida y otros, exigiendo la publicación de las 28 páginas censuradas del Informe de la Investigación Conjunta del Congreso sobre el 11 de septiembre, páginas que se dice apuntan al papel de Arabia Saudita en el 11-S.

La cobertura de John Lichfield de la manifestación de París en el Independent de Londres pareció ser más efectiva entre los medios de prensa en inglés.

"Mucha gente entre la multitud sentía que algo especial estaba sucediendo. Francia es un país en donde la política se define en las calles, pero esto era algo nunca visto: una manifestación por los valores de la república francesa y la democracia occidental... Esto era un grito de desafío", escribió LIchfield.

"Parece que París entero está aquí" dijo Michel, 46 años, agente de bienes raíces. "No puedo describir el sentimiento. Hay un sentimiento de rabia y determinación, pero también de alivio de haber podido expresar nuestros sentimientos después de tres días de golpe tras golpe. La gente dirá que es algo pasajero, pero yo pienso que algo importante está sucediendo hoy aquí. Francia ya no va a volver a ser la misma después de hoy".

El primer ministro francés, Manuel Valls, y muchos otros, también hablaron de que se estaba haciendo historia. Había algo profundamente conmovedor e inspirador en la enorme marcha de hoy después de tres días de masacre sin sentido.

El sentimiento de la multitud era una mezcla extraña de sentimiento sombrío, desafiante y casi gozoso. Una de las pancartas de la multitud decía "Quisieron postrar de rodillas a Francia. En vez de esto, pusieron a Europa de pie". Otro decía "Hagamos reír. No la guerra".

Quince minutos antes de que comenzara la marcha, el Place de la République en el este de París estaba totalmente abarrotado como si fuera una antigua multitud esperando entrar al futbol. Cada una de las avenidas y los bulevares y las calles que llevan a la plaza estaban repletas hasta unos 100 metros o más.

Mucha gente no podía avanzar más. Nuevos ríos y flujos de seres humanos continuaban uniéndose a la multitud en todas direcciones. Espontáneamente, la gente empezó a aplaudir rítmicamente. Los aplausos se extendieron como un río de sonido por todas las avenidas y bulevares.

En el centro de la plaza, la estatua de Mariana, la mujer que simboliza la República Francesa, estaba galardonada con mantas y banderas francesas, tunecinas, argelinas y marroquíes.