LaRouche saluda el apabullante rechazo electoral de los griegos a la Troika - actualizado

26 de enero de 2015

26 de enero de 2015 — Los resultados de las elecciones griegas de este domingo 25, en las cuales el partido Syriza obtuvo una victoria aplastante y formará un nuevo gobierno con el partido Griegos Independientes y otros menores, fue un apabullante repudio de las asesinas políticas de austeridad impuestas a Grecia por la Troika (FMI, Banco Central Europeo y Comisión Europea).

Cuando recibió Lyndon LaRouche un informe sobre los resultados electorales en Grecia, los calificó de una "profunda victoria que puede afianzar un cambio en toda la situación europea y transatlántica". LaRouche señaló que la intervención de la población griega en repudio del régimen de austeridad de la Troika es uno de los varios acontecimientos que pueden derribar rápidamente al quebrado sistema del euro por completo. Señaló la reciente decisión del Banco Nacional Suizo para desacoplar al franco suizo del euro, lo cual provocó importantes pérdidas en los derivados financieros de importantes bancos de Wall Street y de la City de Londres.

LaRouche indicó que las elecciones griegas tendrán un "gran impacto en Alemania. Merkel y compañía están en una situación difícil, pretendiendo que controlan las cosas en Europa, pero en realidad no tienen ningún control y las elecciones griegas lo demuestran. Recibirán un fuerte sacudón y no podrán pretender que las políticas de austeridad están funcionando".

"Esto es magnífico", concluyó LaRouche. "El enemigo de la humanidad quedó dañado y todo mundo debe estar muy feliz".

Para la medianoche del domingo 25, la votación arrojó como resultado que Syriza recibió el 36.12 de los votos, lo que les da 149 de los 300 escaños del parlamento. Los Griegos Independientes recibieron 4.69% de la votación, lo que les da 13 escaños. Se espera que los dos partidos formen un gobierno de coalición con su mayoría relativa de 162 escaños.

El lunes 26 se reúnen los ministros de finanzas europeos para decidir qué hacer frente al dramático resultado de las elecciones griegas, lo cual desacredita aún más al presidente del Banco Central Europeo (BCE) Mario Draghi, quien anunció el pasado jueves 22 un rescate hiperinflacionario de más de un billón de euros para los quebrados bancos europeos. La decisión de los griegos podría muy bien ser el catalizador de una estampida para salirse del euro, donde además de Grecia, Portugal, España, Irlanda e incluso Italia abandonen el sistema del euro para regresar a sus monedas soberanas y abandonar las políticas de austeridad.

Las implicaciones para Wall Street son igualmente dramáticas. Los bancos de Wall Street, quebrados sin remedio, se tambalean con las enormes pérdidas en derivados financieros, ocasionadas por la súbita suspensión del Banco Nacional Suizo de la paridad de su moneda con el euro. Esos mismos bancos, junto con sus homólogos de la City de Londres, tienen más de $600 mil millones de bonos chatarra en préstamos al sector del petróleo y gas de esquisto, y esas deudas están por reventar pronto. Esto muy bien puede ser el detonante de la desintegración de todo el sistema financiero transatlántico en cualquier momento.

Durante los últimos meses LaRouche ha venido insistiendo en que el estallido de Wall Street y la City de Londres es el factor más importante que empuja al mundo hacia una posible guerra termonuclear. Cada vez más y más voces en su sano juicio se unen a LaRouche para advertir del peligro creciente de un enfrentamiento termonuclear. Este fin de semana, el prominente experto en desarme nuclear, Theodore Postol, advirtió del peligro inminente de una extinción termonuclear, y los ex senadores Sam Nunn y Richard Lugar sumaron sus voces a quienes piden medidas de emergencia para reducir la escalada hacia un enfrentamiento global.

Este domingo, en discusión con sus colegas Lyndon LaRouche se enfocó en las medidas urgentes que se deben adoptar para someter a los bancos de Wall Street y de Londres a una intervención de bancarrota ordenada, empezando con la eliminación de todas las deudas de juego de los derivados. Explicó asimismo el tipo de medidas hamiltonianas que se deben instrumentar de inmediato para que la población recupere sus empleos productivos.

LaRouche explicó que: "Lo importante es que necesitamos una declaración, que sea una declaración general, que diga que ahora sabemos que la estructura de Wall Street en general, no solo está en quiebra, sino en quiebra sin remedio. Por lo tanto, dado que el dinero de Wall Street, que en realidad ya no vale nada, desapareció, de hecho, tenemos que proporcionar una fuente de crédito que sea crédito federal, una creación legítima de crédito federal que sea un fondo que los estados puedan utilizar, así como el gobierno nacional, para financiar la creación de nuevos empleos. Esa es la cuestión.

"Ahora bien, nuevos empleos significa que emplear a la gente en cosas que pueden hacer o que se les puede entrenar para que hagan. Porque tiene que haber un amortiguador porque no se puede dejar que el gobierno y la nación se colapsen. Se tiene que intervenir de inmediato para decir: Bien, vamos a tomar una deuda. Vamos a incurrir, como Estados Unidos vamos a incurrir en una deuda; va a ser una deuda grande, no va a ser excesiva, pero va a ser una deuda grande porque tenemos que actuar de inmediato para poner a trabajar a la gente y hacer cosas semejantes ya, de inmediato. Y tiene que ser sobre la base de un sistema de crédito, que sea un sistema de crédito federal.

"Tenemos algo de historia en esto, a lo cual puede responder Bill Clinton, en esencia, cuando menos emocionalmente; porque lo que sucedió entonces, cuando Bill Clinton dejó el cargo, lo que sucedió, es que este asunto del rescate financiero se apoderó de todo, esa operación demente. Eso duró un lapso de cuatro períodos de gobierno de la Presidencia, y se arruinó todo. Y lo arruinó la gente que trató de cambiar la política de Estados Unidos en contra de lo que Bill Clinton había estado tratando de hacer.

"Hay que regresar a lo que Bill Clinton había anunciado en el verano del año en que cayó el ataque en su contra [1998]. El tenía una política, un programa que yo había hecho, yo había presentado, y que él apoyó, y esa política puede funcionar. Y fue la idea de Bill de cómo organizar eso... ya que el sistema ruso estaba en quiebra, totalmente en quiebra. Y eso tuvo un efecto sobre Europa y todo lo demás, y la idea consistía en llevar a cabo un programa de recuperación para la región del transatlántico, que funcionaría, para salvar a la economía de lo que había creado en ese momento Wall Street.

"Y eso es lo que tenemos que hacer, tenemos que hacer eso ya. Porque no podemos quedarnos sentados sin un programa de ese tipo. Esto está totalmente en bancarrota, completamente, sin remedio. Va a empeorar a un ritmo acelerado. Tiene que haber un amortiguador, un amortiguador federal, y el viejo sistema de gobierno tiene que tomar la responsabilidad de crear ese amortiguador. Y entonces, el propósito es poner a trabajar a la gente, en trabajo productivo. Y eso tiene que ser ya".