¿Están estos tipos locos de remate? No, son de Wall Street

3 de febrero de 2015

3 de febrero de 2015 — ¿Qué puede haber hecho declarar a Barack Obama que está pensando en meter a Ucrania en la OTAN de facto y armar al régimen de Kiev para librar una guerra contra Rusia? Y luego, de manera suicida colocar armamento y personal militar estadounidense en otros seis países en las fronteras de Rusia, bajo el Artículo 5 de la OTAN, como dice él, el cual exige que Estados Unidos defienda a esos países como así mismo.

¿Piensa Obama que va a provocar una guerra contra Rusia y ganarla, nomás con una "brigada de vanguardia" de la OTAN?

Obama está siguiendo esta demente trayectoria bajo el guión de un grupo de ex funcionarios del pasado, resucitados mediante el Consejo Atlántico y el Instituto Brookings, que sacaron un informe el 1 de febrero donde proponen que Estados Unidos y la OTAN arme al gobierno de Kiev para enfrentar una guerra contra Rusia. Ese guión se viene reproduciendo en editoriales y artículos de prensa, desde la prensa británica hasta el New York Times, el cual alega que ya se ha suprimido la oposición a esa locura por parte del Estado Mayor Conjunto de Estados Unidos.

¿Empezar una guerra con Rusia sobre la base estratégica de un informe de seis páginas de una manada de ex funcionarios del gobierno? Recuerden los nombres: Michele Flournoy, Ivo Daalder, Strobe Talbott, James Stavridis, etc. Timothy Garton Ash de Oxford, planificador de las "revoluciones de color" contra los aliados de Rusia y China, quien escribió en el diario londinense Guardian, que "se tiene que parar a Putin con las armas" . A esa manada de orates se le podría muy bien denominar como "el movimiento por la auto-extinción". Si logran provocar que Rusia y China acepten la guerra, le van a poner fin a la vida humana en este planeta, a todos nosotros. ¿Están clínicamente dementes?

La respuesta es que los poderes financieros de Wall Street y de la City de Londres, insisten en esta política belicista porque están en bancarrota. Su quiebra es producto de dos décadas de generar pirámides y burbujas especulativas desenfrenadas, que han retrasado y arruinado a las economías de la región transatlántica, mientras que el grupo del BRICS —China en particular—desarrollaron rápidamente sus economías y tomaron el liderato científico de la exploración espacial.

Ahora los mega banqueros insisten en su guerra financiera contra las naciones del BRICS y de sus aliados, provocaciones de todo tipo, e incluso la amenaza de guerra termonuclear contra Rusia y China, para obligarlos a que dejen que Londres y Wall Street sigan controlando el mundo.

Vean nada más lo más reciente: El Fondo Monetario Internacional (FMI) le ha ofrecido al régimen de Kiev en Ucrania un nuevo paquete de préstamos en un año, y según el semanario británico The Economist —vocero de los bancos de la City de Londres— exige que sea un paquete de $20 mil millones de dólares y que borre los préstamos anteriores que Ucrania reconoce que no puede pagar.

Esos mismos bancos, ese mismo FMI, los mismos líderes políticos aliados a la City de Londres como Cameron mismo, la señora Merkel y Obama, se rehúsan, en los términos más drásticos, al mismo alivio de la deuda a Grecia.

Kiev va a conseguir préstamos por $20,000 millones de dólares, y una reducción de su deuda para lanzarse a una guerra total con Rusia. Al gobierno griego, que se opone públicamente a las sanciones contra Rusia, se le niega el alivio de la deuda para desarrollar su economía, incluso si ese rechazo significa, como parece, deshacer la mentada Eurozona.

En Wall Street y la City de Londres están clínicamente dementes.

Las naciones aliadas al BRICS tienen su propio movimiento, un "movimiento de masas por el desarrollo", como lo llama el primer ministro de India, Narendra Modi. Un movimiento para reconstruir la Ruta de la Seda, para traer combustible de fusión nuclear desde la Luna. China le ha ofrecido directamente a Estados Unidos que se una a los nuevos bancos de desarrollo internacional del BRICS y que colabore para crear conjuntamente las instituciones de crédito y la construcción de este desarrollo económico.

Esa es la alternativa a seguir.