Cómo el pensamiento erróneo puede destruir a nuestra especie

12 de febrero de 2015

12 de febrero de 2015 – El gobierno de Obama está llevando a cabo políticas y programas, en la economía en general y específicamente con relación a Ucrania, que tienen al mundo tambaleando hacia un enfrentamiento termonuclear entre Estados Unidos y la OTAN, por un lado, y Rusia y China por el otro. Eso equivale a los motivos para hacer juicio político a Obama, señaló Lyndon LaRouche este miércoles 11. Bajo la dirección política de los británicos, Obama ha colocado a Estados Unidos en una trayectoria de guerra, y a través de personajes tales como Victoria Nuland, del Departamento de Estado, ha desatado a los nazis –-nazis verdaderos, con vínculos históricos directos con Adolfo Hitler— que ahora amenazan la existencia misma de Rusia. Mientras que Obama amenaza públicamente con enviar armas a Ucrania, el periódico Moscow Times titular su informe de manera simple: "Rusia vería las maniobras de EU para armar a Ucrania como una declaración de guerra".

Detrás de todas esas burradas y provocaciones, hay una filosofía y manera de pensar distintivamente errada. Por ejemplo, en sus tratos con Rusia, Obama y los británicos están totalmente casados con la teoría utilitaria de la modificación de la conducta, según las pautas del cálculo felicífico o hedonista de Bentham. Luego de su reunión con la canciller alemana Angela Merkel el martes 10, Obama insistió de nuevo en que si Rusia no cede a sus demandas, Estados Unidos "puede aumentar los costos a Rusia", y va a considerar "qué otros medios podemos poner en práctica para cambiar los cálculos del señor Putin". De la misma manera, Ashton Carter, en las respuestas por escrito que dio a las interrogantes del Congreso sobre su nombramiento como Secretario de la Defensa, no solo dio argumentos para armar a Ucrania, sino para presionar a Rusia por supuestas violaciones al Tratado INF (sobre fuerzas nucleares de alcance intermedio): "Las respuestas de Estados Unidos le deben dejar en claro a Rusia que si no regresa al cumplimiento, nuestra respuesta los hará menos seguros de lo que son hoy".

Eso es locura, comentó LaRouche de manera sucinta. Y esa locura solo eleva el peligro de guerra, dado que los rusos no van a responder del modo en que los conductistas predicen, porque esa no es la manera en que opera la mente humana funcional. Van a responder de modo asimétrico, creativamente, con base en un sentido de identidad humano y nacional que no tiene nada que ver con el cálculo hedonista de Bentham. A diferencia de los animales, que es donde si se aplica la modificación de la conducta, la mente humana funciona a partir de un concepto distintivo de un futuro en construcción, y actúa para cambiar los parámetros corrientes para garantizar la creación de dicho futuro, algo que ningún animal, ni ningún utilitarista, puede hacer.

Actuar de otra manera, como lo hacen los británicos inherentemente, conducirá en verdad a una guerra por error de cálculo, el mayor error de cálculo con respecto a la naturaleza del hombre.

Nuestra tarea, señaló Lyndon LaRouche, no es describir esta situación, sino especificar lo que tenemos que hacer para cambiarla, de inmediato. Y eso es muy sencillo. Tenemos que quebrar a Wall Street, subrayó LaRouche, porque Wall Street y todo el sistema financiero transatlántico están en quiebra sin remedio, como vemos claramente en el caso de Grecia. Cualquier intento por mantenerlo con vida, solo hará estallar a las naciones de la región transatlántica mucho más rápido, y mucho más explosivamente. El hecho es que Wall Street está en quiebra, y solo los idiotas o tontos –-y quienes les temen a estos— creen otra cosa.

Están quebrados obviamente, insistió LaRouche. Todas las versiones lo muestran; el ritmo de bancarrota se acelera; el esfuerzo por revivirlo con más emisiones cuantitativas de dinero es particularmente peligroso, porque eso simplemente hará estallar a todo el sistema por los cielos en un corto plazo, y nadie va a sobrevivir.

Así que es mejor suprimirlo, declaró LaRouche. Intervenirlos y crear una institución nueva, bajo el control federal, para estabilizar la situación, y crear crédito nuevo garantizado por el gobierno federal. Y luego poner a trabajar ese crédito, para crear un aumento en las facultades productivas del trabajo centrado en proyectos de alta densidad de flujo energético.

A Wall Street no le gustará nada esto. Pero al 99.99% de la raza humana, sí. Esa es la única alternativa a la guerra, el caos, y a la despoblación masiva del planeta.