Para detener el impulso británico hacia la guerra termonuclear: ¡hundir el sistema!

25 de febrero de 2015

25 de febrero de 2015 — Lyndon LaRouche declaró ayer que el patrón global de las actividades británicas indica que actúan de modo tal que solo se puede atribuir a un impulso hacia una guerra termonuclear lo más pronto posible. El escándalo y renuncia como de rayo del presidente de la Comisión de Inteligencia y Seguridad del Parlamento, Malcolm Rifkind, quien es un peso completo de la élite británica, pero que se oponía a la escalada de confrontación con Rusia, significa que los británicos se preparan para la guerra, dijo LaRouche. Se están deshaciendo de cualquier impedimento a esa guerra; esa es la conclusión que se puede sacar de la salida de Rifkind.

Este impulso hacia la guerra de los británicos también es evidente en los sucesos en torno a Ucrania y Grecia, dos confrontaciones estratégicas en las que se ha llegado respectivamente a un cese al fuego temporal y frágil, pero en donde las cuestiones de fondo no se han resuelto de ningún modo.

Por ejemplo, en Ucrania, el Presidente Petro Poroshenko anda de gira actualmente consiguiendo armas para utilizarlas en su guerra contra Rusia. En la exhibición internacional de armamentos, IDEX, que se lleva a cabo en Abu Dhabi actualmente, Poroshenko anunció que había firmado un acuerdo de defensa con los Emiratos Árabes Unidos (EAU), y que esperaba hacer lo mismo en breve con Estados Unidos: "Estamos en un diálogo muy práctico, y esperamos en el futuro muy cercano, que haya una decisión para ayudarnos a conseguir armas defensivas", declaró él mismo. Mientras tanto, Andriy Parubiy, el comandante del contingente de "autodefensa" de la plaza Maidan, que ahora es el jefe del Consejo Nacional de Seguridad y Defensa de Ucrania, se encuentra en Washington para reunirse con funcionarios del Pentágono y varios senadores, para sacar el compromiso de enviar armas a Ucrania. Parubiy, como su controladora Victoria Nuland, del Departamento de Estado de Obama, son promotores abiertos de políticas nazis como la confrontación con Rusia.

Sabemos muy bien que se trae la Nuland, comentó LaRouche ayer; y no creemos que es humano. De hecho, Obama y sus aliados políticos en el lado republicano, son la mayor fuente de peligro particular a la existencia de Estados Unidos mismo. Eso es algo que se tiene que decir explícitamente y en todas partes, desde el centro político de la campaña organizativa del movimiento de LaRouche en Manhattan, hacia el resto del país y del mundo entero.

En el caso de Grecia, en la Unión Europea están empeñados en aplastar al gobierno de Tsipras por su rechazo a implementar cualquier tipo de medidas de austeridad impuesta por la Troika en el país, y exigen que se rindan o serán sometidos a un bombardeo financiero y económico y expulsados de la Eurozona.

¿Y para que habrían de quedarse en la Eurozona?, señaló Lyndon LaRouche. El gobierno griego le debería decir a la Unión Europea:

Si nos van a fastidiar, ¿por qué habríamos de formar parte de eso? Hay un límite para lo que cualquier nación que se respete puede aceptar someterse, y nosotros ya llegamos a ese límite. Lo que ustedes exigen es un fraude, y lo saben. El imperio británico nos ha desangrado por años, y no tienen derecho de hacerlo; es inmoral. Hemos demostrado que queremos trabajar con ustedes, les hemos dado esa opción; pero si no obtenemos una satisfacción, entonces no estamos en ninguna obligación de seguir con ese fraude. No podemos someternos.

LaRouche indicó que no todos en Europa persiguen agresivamente la política de tierra arrasada que quiere el imperio británico para Grecia, pero hay algunos individuos que se les tiene que señalar en particular y se les tiene que detener. Es el caso del ministro de Finanzas de Alemania, Wolfgang Schaeuble, y el jefe del Eurogrupo, el holandés Jeroen Dijsselbloem, así como el ministro de Finanzas de España, Luis de Guindos, quien fue director de Lehman Brothers en España y Portugal desde 2006 hasta el 2008, cuando el banco desapareció de ahí; y ahora ¡presume que puede dar lecciones a Grecia sobre política financiera!

Pero Grecia tiene opciones contra estos sicarios, como subrayó LaRouche. Si ellos aplastan a Grecia del modo en que lo tienen contemplado, hundirán a todo el sistema. Así que lo que Grecia tiene que decir, señaló LaRouche, es que las condiciones que les exigen son fraudulentas. La deuda es fraudulenta; en realidad Grecia no debe nada. Los números que se han pergeñado son solo otro caso de la torcida aritmética de los banqueros, una práctica tan fraudulenta que hasta ¡le da mala fama a la aritmética!

La cuestión, concluyó LaRouche, es que Grecia no debe nada, y no obstante el imperio británico, en su empuje por una guerra, pretenden hundirlos, matarlos y aplastarlos. Le toca ahora a Grecia hacer su próxima movida, y hacerles saber a los bancos que no hay nada para ellos. Están acabados.