LaRouche condena el montaje contra Putin por el asesinato de Nemtsov; denuncia a Obama

4 de marzo de 2015

3 de marzo de 2015 — El economista estadounidense Lyndon LaRouche condenó hoy el intento fraudulento para crear un montaje contra el Presidente ruso Vladimir Putin con el asesinato del político liberal ruso Boris Nemtsov la noche del 27 de febrero. En realidad, insistió LaRouche, el asesinato de Nemtsov no fue más que una provocación dirigida contra Putin, como lo había dicho desde el primer momento en que se supo. La evidencia es concluyente, y lo que está en juego es de vida o muerte: la paz o la guerra. Dadas estas circunstancias, el hecho de que Obama respaldó este montaje en una entrevista que le dio a la agencia Reuters ayer, amerita su destitución inmediata del cargo como última medida que queda para la defensa de Estados Unidos.

Primero, en el asesinato de Nemtsov, no hay modo razonable alguno para afirmar que Nemtsov representara ningún tipo de amenaza para Putin, cuando éste goza de una popularidad del 87%. ¿Quién puede negar que Nemtsov estaba ya totalmente desacreditado por su papel en el gobierno de Yeltsin, cuando los especuladores de Occidente destruyeron a Rusia, o que el apoyo que tenía era minúsculo cuando fue asesinado?

El prominente economista francés y experto en Rusia, Jacques Sapir, publicó un análisis titulado "¿Quién puso el montaje contra Vladimir Putin?" En el muestra, por un lado, que el asesinato de Nemtsov fue un asesinato profesional, a manos de un sicario, pero, por otro lado, que se montó al aire libre, prácticamente bajo las ventanas del Kremlin, de tal manera que el riesgo para los asesinos y para la operación toda era muy elevado, con el propósito de crear el montaje contra Vladimir Putin.

Entre otras consideraciones, Sapir señala que el disparo por la espalda implica que el objetivo estaba perfectamente identificado, y el modus operandi implica una pericia solo compatible con la de un sicario profesional; el riesgo de fallar o infligir heridas no letales es elevado. Es de notar el alto número de disparos, ocho o más, la ausencia de un tiro de gracia, y el hecho de que la acompañante de Nemtsov resultó ilesa.

"Desde este punto de vista uno se pregunta, ¿por qué no esperar a que Nemtsov regresara a su casa? El caso típico de un asesinato por contrato sucede en un lugar donde se asegure encontrar a la víctima: las escaleras del edificio de apartamento, o cuando la víctima sale de un restaurante. La elección misma de la escena del crimen puede indicar una intención demostrativa, tal como la de implicar a Putin en el asesinato. En cualquier caso, es evidente que los asesinos tomaron riesgos que parecen indicar una intención política. Todo esto le hace pensar a uno en un montaje, una trampa.

"¿Por qué mataría esta gente a Nemtsov más o menos directamente debajo de las ventanas del Kremlin?"

Estos señalamientos de Sapir los confirma el despacho desde Moscú, de un corresponsal anónimo pero creíble, del ex embajador de Estados Unidos en la Unión Soviética, Jack Matlock, quien escribió de manera similar: "Los muros del Kremlin y la Torre Bekhlimishevskaya forman el escenario con San Basilio a la derecha. Es simplemente difícil imaginar una ubicación que pudiera incluir más símbolos del Estado ruso. Parece un montaje".

Sapir agrega: "¿Cómo habría esta gente obtenido conocimiento del comportamiento de Nemtsov después de que salió del restaurante con una muchacha de su brazo? De nuevo, un asesinato de Nemtsov en su casa hubiese tenido más sentido. Y si la muchacha está vinculada al asesinato (aunque no directamente y no en la intención), eso hubiese necesitado nexos de fondo en Ucrania".

(¿Tiene esto algún nexo con las conexiones de la subsecretaria de Estado Victoria Nuland a los nazis de Ucrania?, se podría preguntar uno.)

Sapir desacredita plenamente la versión de que esto podría haber sido un asesinato dirigido por Putin, y escribe: "Los medios informativos, en Francia y en países de Occidente, han planteado la idea de un asesinato ordenado por el Kremlin, o por movimientos cercanos al Kremlin. Diremos ahora mismo que la primera hipótesis no es coherente con la escena del crimen. Más aún, es difícil ver qué interés tendría el gobierno ruso en que se asesinara a alguien de la oposición, ciertamente un oponente bien conocido, pero que había pasado al trasfondo de la política. Cuando Dmitry Peskov, vocero del Presidente Putin, decía que Nemtsov no representaba ningún peligro o ninguna amenaza para el poder, fue perfectamente veraz. Y suponiendo que el asesinato de Nemtsov fuese un intento de intimidar a los demás en la oposición, hubiera sido mucho más sencillo matarlo en su casa. La idea de una participación directa o indirecta del gobierno ruso parece así sumamente improbable".

Luego de desacreditar del mismo modo la idea de que Nemtsov fuese asesinado por nacionalistas rusos derechistas, Sapir señala: "Vladimir Putin y el gobierno ruso han planteado de inmediato la hipótesis de una provocación. Es fácil ver el atractivo de esta hipótesis para ellos. Pero uno debe tener la honestidad de decir que es eso precisamente. Putin es efectivamente el objeto de una profunda campaña de odio y muy difundida en los medios occidentales. El asesinato de alguien que se supone es un oponente es algo a lo que simplemente los periodistas no se podrían resistir. Siguieron acusándolo de todos los pecados habidos y por haber. Se olvida el hecho de que Nemtsov estaba muy ligado a las políticas que fracasaron en la década de 1990, y que llevaron a Rusia al borde de un colapso. El hecho de que Nemtsov había decidido asesorar a los gobiernos ucranianos de la Revolución Naranja desde el 2004, se ha olvidado. Mucha gente, y no solo en Rusia, pudieran querer ver a Nemtsov muerto. Pero todo esto se ha olvidado y la consigna es ahora 'Putin es un asesino', o 'Putin inspiró al asesino de Nemtsov'. Es una vergüenza, una sucia vergüenza. Pero esto es congruente con la guerra que los medios occidentales libran contra Rusia y contra Putin".

Ahora bien, Obama se ha puesto en medio de este montaje con la declaración que le dio el 2 de marzo a Reuters, donde caracterizó el asesinato de Nemtsov como "un indicio cuando menos del clima dentro de Rusia en que la sociedad civil, los periodistas independientes, la gente que trata de comunicarse por la Internet, se han sentido cada vez más amenazadas, restringidas. Y cada vez más la única información que el público ruso puede conseguir es a través de los medios controlados por el Estado".

"Eso quiere decir que Obama tiene que salir", dijo LaRouche. "Porque nuestra defensa es hacer que saquen a Obama. Y eso salvaría a Estados Unidos. Porque el Presidente de Estados Unidos no lo negó; no negó tal imputación, la dejó pasar. Y aquí estamos, ahora que el mundo enfrenta una amenaza de guerra termonuclear, guerra termonuclear global, que nunca ha sucedido antes en la historia de la humanidad; y te quedas ahí sentado como Presidente de Estados Unidos y toleras la diseminación de un informe falso de esta naturaleza, y tácitamente te has comprometido a ser sacado del cargo. Y eso es lo que debemos hacer. Así que el maldito hijue—- sabía una cosa: lo que hacía. Y por eso, por permitir eso, por consentir eso, y por no salir a repudiar eso, él es culpable.

"¿Quieren salvar a Estados Unidos? ¿Quieren salvar la civilización? Eso es lo que se debe hacer".