Cuidado con el "amarillismo" sobre Grecia

11 de marzo de 2015

11 de marzo de 2015 — Una palabra de advertencia: circulan tantas mentiras y distorsiones en la cobertura de los medios sobre el conflicto entre Grecia y sus acreedores, como sobre Rusia y Ucrania. El ministro de Finanzas de Grecia, Yanis Varoufakis, se ha referido a esto como "periodismo amarillista". En verdad, buena parte de la cobertura de lo que transpira sobre estas negociaciones, como en la reunión reciente del Eurogrupo, es en el mejor de los casos confusa, si no es que una mentira descarada.

Lo que está claro es que en principio ninguno de los dos bandos se ha movido de sus posiciones centrales y existe un cese al fuego pero sin armisticio o acuerdo de paz a la vista. Grecia exige una reestructuración drástica de su deuda, fin a la austeridad brutal y que Europa lance un "Nuevo Trato". Los dirigentes de la Eurozona rechazan todas estas demandas, dado que éstas son incompatibles con su compromiso desquiciado de salvar al quebrado sistema financiero occidental.

Aunque gente como el ministro de Finanzas de Alemania Wolfgang Schauble y su homólogo holandés, el presidente del Eurogrupo Jeroen Dijsselbloem, continúan haciendo demandas estridentes para que Grecia deje de "perder tiempo" e implemente el "acuerdo" o no va a recibir financiamiento, ellos no son los que están al mando. El Banco Central Europeo (BCE), en calidad de representante de la oligarquía financiera europea, es el que está dictando qué hacer.

Hasta James Galbraith, quien algunas veces cree que en estas reuniones del Eurogrupo se produce algo de "concesiones mutuas", tuvo que admitir que el BCE está socavando el poquito progreso, si es que existe, que se hubiera logrado. En su artículo del sitio electrónico openDemocracy, Galbraith se lamenta: "En días recientes, debido a motivos no claros, el Banco Central Europeo actuó para socavar el espíritu del acuerdo de corto plazo, usando herramientas que afectan la liquidez de los bancos griegos y las opciones de financiamiento del gobierno. En parte debido a esto, las finanzas griegas están en problemas, sigue la presión, el futuro inmediato permanece incierto y las discusiones políticas, que solo pueden tener éxito si se llevan a cabo a tiempo y en silencio, pudieran resultar más difíciles de lo que debieran. Ciertamente, no es momento para estos juegos".

El sabotaje del BCE es decisivo, dado que el gobierno de Grecia no quiere más fondos de rescate, sino que quiere liquidez para su sistema bancario y aquí es donde se está produciendo el estrangulamiento, porque el BCE se niega a permitirle a los bancos griegos acceso a operaciones de liquidez normales. Esto se ve reflejado en el acuerdo efectivo firmado en la reunión del Eurogrupo el 9 de marzo, en donde se le aplicaron más restricciones al Fondo de Estabilización Financiera Helénico, que es el fondo de rescates bancarios. La nueva declaración transfiere lo que quedaba de estos fondos de regreso al fondo de rescates de la zona del euro, el llamado Fondo Europeo de Estabilización Financiera (FEEF). La nueva declaración reitera que estos fondos "deben de estar en manos del FEEF, libres de los derechos de terceras partes [es decir, del gobierno griego] por el tiempo que dure la extensión del MFFA [Acuerdo Marco del Mecanismo de Ayuda Financiera]" y solo se pueden liberar con permiso del FEEF.

Los "motivos" del BCE deben ser muy claros.