Tres líderes del mundo intervienen contra la guerra y la desintegración económica

16 de marzo de 2015

16 de marzo de 2015 — Dos prominentes personalidades de Alemania y un dirigente demócrata de Maryland que contempla participar en las elecciones presidenciales, han intervenido durante los últimos días para llenar el peligroso vació político transatlántico para darle un giro fundamental a la dirección en que se encamina la situación estratégica internacional, para evitar una potencial guerra mundial así como lo que sería un inminente derrumbe del sistema financiero transatlántico.

Dada la magnitud de la crisis global actual, y de la prominencia de sus intervenciones, el estadista estadounidense Lyndon LaRouche les ha dado su respaldo pleno e inequívoco a dichas acciones, y ha hecho un llamado para realizar una movilización de apoyo a sus esfuerzos para impedir una calamidad mundial.

El jueves 12 de marzo, el ministro de Relaciones Exteriores de Alemania, Frank-Walter Steinmeier, dio una conferencia en Washington, DC, en donde transmitió un vigoroso mensaje en contra de la guerra, ante el público asistente a una conferencia en el Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales (CSIS, por sus siglas en inglés). El lenguaje franco de Steinmeier y su crítica severa, aunque diplomática, a los planes del gobierno de Obama para proporcionar ayuda letal al gobierno de Ucrania, no tiene precedentes. Ningún ministro alemán de Relaciones Exteriores se ha atrevido a hacer una crítica pública tan dura a la política exterior y de seguridad de Estados Unidos, en particular en un lugar tan destacado como la sede del CSIS. El día anterior, Steinmeier se había reunido con el Secretario de Estado de EU, John Kerry, y con la Asesora de Seguridad Nacional, Susan Rice, y no hay duda que les transmitió un mensaje más contundente en esas pláticas privadas.

Steinmeier comenzó su conferencia en el CSIS planteando una evaluación franca de la crisis global, y advirtió: Nos enfrentamos a una multitud de crisis alrededor del mundo, las cuales para alguien de mi generación, parece que no tienen precedente en su densidad y en su impactante violencia.

Con relación a la crisis de Ucrania, Steinmeier declaró: "Tenemos que ver más allá de este conflicto, a nuestras relaciones futuras con Moscú. Eso significa que no debemos dejar de relacionarnos con Rusia, utilizando los últimos canales de comunicación existentes, para explorar una posible ruta de salida y, para el futuro, explorar vías hacia una relación de mayor cooperación".

Steinmeier rechazó de manera explícita la idea de armar a Ucrania, y advirtió que ello solo causaría una escalada en la crisis y se saldría de control: "Entiendo que muchos de ustedes, muchos expertos, piden una solución más rápida, y... por lo tanto, militar... Pero, conociendo la génesis y la estructura del conflicto, la condición de las partes en conflicto y sus capacidades, desde mi punto de vista es obvio que lo que se habla como alternativas a nuestro enfoque tienen el potencial de aumentar el número de víctimas, de extender la zona de conflicto y de llevar el conflicto a la siguiente fase de intensificación. Quizás a un punto sin retorno. No hay garantía de que nuestro enfoque, el enfoque de Normandía, llevará al éxito. Pero estoy seguro de que no hay garantía de éxito en las alternativas que se discuten. Me temo que es todo lo contrario".

Más adelante reiteró: "Desatar una crisis puede tomar solo días pero muy bien puede tomar años para resolverla. En la diplomacia, más aún que en la vida real, ¡la tenacidad es una virtud!" Luego agregó: "Para nosotros en Europa, Rusia será siempre nuestro vecino más grande... No es un secreto que, en cuanto a Rusia, la confianza se encuentra en su punto más bajo. Pero tenemos que encontrar nuevas bases para relacionarnos, aunque tome años o décadas".

La aguda intervención de Steinmeier contra el plan del gobierno de Obama para armar a Ucrania, la apuntaló un respetado estadista de Alemania, el ex canciller Helmut Schmidt. En una entrevista con el tabloide alemán de circulación masiva, Bild-Zeitung el 12 de marzo, Schmidt advirtió que cualquier intensificación de la crisis en Ucrania puede llegar a convertirse en una verdadera guerra caliente. Schmidt se refirió luego a uno de los temas más delicados para Rusia: la expansión de la Unión Europea y de la OTAN hacia el este, lo cual ubicó desde que se elaboró el Tratado de Maastricht original a principios de la década de 1990, que fue la base de la expansión hacia el territorio del otrora Pacto de Varsovia y de la Unión Soviética. "Nada nos obliga a que nos guste la política de Putin", dijo Schmidt en la entrevista. "Pero la tenemos que entender frente al telón de fondo de la historia y tomarla en serio".

Lyndon LaRouche puso de relieve la importancia de la intervención de estas dos personalidades políticas alemanas, en el peligro creciente de una guerra en el centro de Eurasia. "Sus acciones pueden realmente cambiar la dirección de la historia en un momento en que la cuestión inmediata sobre la mesa es guerra o paz, caos o recuperación".

Esa misma cualidad de intervención es la que ha iniciado el ex gobernador del estado de Maryland, Martin O'Malley, quien ha hecho un llamado a la reinstitución inmediata de la Ley Glass-Steagall de 1933, la cual dividiría los bancos "demasiado grandes para quebrar" en bancos comerciales y de inversión por separado. O'Malley, quien está contemplando su participación en la postulación presidencial del Partido Demócrata, ha estado viajando por el país y dando entrevistas sobre el tema de la Glass-Steagall.

La más emblemática de su vigorosa intervención fue la entrevista del 12 de marzo con la red de televisión MSNBC, en la cual le dijo al entrevistador Joe Scarborough:

"Nosotros hacemos las reglas. Y podemos hacer reglas mejores para restaurar el vínculo entre el trabajo arduo y la oportunidad de salir adelante. Reinstituyamos la Glass-Steagall. Por 70 años, impedimos que los bancos apostaran con nuestro dinero, y que destrozaran nuestra economía y que pisotearan el bien común que compartimos como pueblo; y teníamos una economía estable y buena. Todo mundo, quiero decir, en ambos lados de los partidos, o sea, mucha gente dice que deberíamos de hacer eso, y sin embargo sigue sin hacerse. Y algunas personas en mi propio partido se siguen resistiendo y promueven una especie de Dodd-Frank Lite: 'No queremos ofender a nadie en Wall Street, así que no hablemos honestamente sobre como podemos frenar este comportamiento excesivo'.

"Porque una de las cosas de las que no hemos hablado demasiado, es que con todo el dolor que causaron los embargos hipotecarios y las pérdidas de empleos, la concentración de riqueza después de cada una de estas dos últimas quiebras en el mercado de valores, en realidad ¡aumentó! En otras palabras, mientras que las demás personas perdieron sus casas, la gente que está en la cima salió todavía más arriba".

Lyndon LaRouche ha hecho un exhorto para realizar una movilización total en apoyo del planteamiento de O'Malley, en el sentido de que la pelea por la Glass-Steagall sea la cuestión que defina las próximas elecciones. "No estamos hablando de 2015", señaló LaRouche. "Necesitamos la Glass-Steagall ya, antes de que se caiga en pedazos todo el sistema financiero transatlántico y que nos veamos enfrentados con la amenaza inmediata de una guerra global o nos hundamos en el caos absoluto y el infierno".

Del mismo modo, las recientes intervenciones de los estadistas alemanes Steinmeier y Schmidt constituyen la única ruta genuina para evitar la guerra, destacó LaRouche. "Un conflicto con Rusia, como el que están empujando desde adentro de la Casa Blanca de Obama, no es una guerra limitada. Es una guerra general, que lleva a una guerra termonuclear de extinción. Se le tiene que detener, y las intervenciones de Steinmeier y Schmidt pueden resultar vitales para ello".