Argentina moviliza a su población en una misión científica nacional al construir el cohete Tronador II

26 de marzo de 2015

26 de marzo de 2015 –- Lo que ha convertido a Argentina en una espina clavada en el costado del imperio británico, es el compromiso absoluto del gobierno de Cristina Fernández de Kirchner con el avance de las ciencias en beneficio de la nación y los seres humanos, como se puede ver en la movilización nacional lanzada para desarrollar el cohete Tronador II que permitirá lanzar sus propios satélites.

Cientos de profesionistas, entre ellos muchos estudiantes de ingeniería y otros a nivel nacional, que funcionan bajo el liderato de la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE), participan en el esfuerzo para desarrollar el cohete, que está programado para lanzar el próximo satélite del país ARSAT para octubre de este año desde territorio nacional, dándole a Argentina una capacidad de lanzamiento de satélites que ahora solo poseen otros 11 países. Esto ha provocado un entusiasmo y un orgullo enormes.

Según Marcos Actis, director de la Facultad de Ingeniería de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP), una de las principales universidades científicas del país, nada más la Facultad de Ingeniería tiene un equipo de 150 investigadores, maestros, becarios y técnicos involucrados en construir seis cohetes experimentales así como también el cohete Tronador mismo. Actis destacó que como parte del proyecto Tronador II, "estamos enviando maestros y estudiantes a que se entrenen en el exterior... Para medir el impacto del proyecto solo necesito decir que el programa de Ingeniería Aeronáutica usualmente tiene unas 70 solicitudes, pero este año tuvo 140". La Faculta de Ingeniería también produjo instrumentos altamente especializados para el satélite SAC-D, lanzado en el 2011.

Esta es una misión nacional, incluyendo a 600 profesionistas de varios institutos de investigaciones que trabajan bajo la égida de la entidad nacional de investigaciones científicas del estado, Conicet. Entre estos se incluye, solo para nombrar unos cuantos, el Centro de Investigación sobre Óptica, INVAP (que construye reactores nucleares y satélites), el Instituto Argentino de Radioastronomía, varias universidades nacionales, la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA), el Servicio Meteorológico Nacional y el Instituto Balseiro, la principal institución educativa de entrenamiento de ingenieros nucleares de la nación.

Una vez que se haya completado, los cohetes Tronador II no solo le van a ahorrar al país enormes recursos financieros sino que esperan poder realizar entre 5 y 10 lanzamientos al año, dependiendo de la demanda interna así como también de la demanda de las agencias espaciales internacionales con las cuales la CONAE ha firmado acuerdos de cooperación. El Tronador va a poder lanzar satélites que pesen 250 kilos en la órbita baja de la tierra, a una distancia de 700 kilómetros de la tierra. Según El Cordillerano del 24 de marzo, su sistema de navegación es autónomo, lo que significa que busca su propia órbita una vez que esté programado, impulsado por un combustible líquido producido por Y-TEC, la institución científica de la compañía petrolera estatal, YPF. Este combustible líquido solo lo producen actualmente tres países en el mundo: Estados Unidos, China y Rusia.