El New York Times lanza grito de guerra contra la agricultura de California

5 de may de 2015

5 de mayo de 2015 — Ese matrimonio de Wall Street y los intereses esclavistas confederados, conocido como el New York Times, que infaustamente se opusieron a la electricidad y los aviones a la vez que promovieron a Adolfo Hitler, está desplegado ahora para quitarte los alimentos de la mesa.

La sección Sunday Review del New York Times del domingo 3 abre con un artículo del columnista semanal del New York Times y ex miembro del equipo de redacción, Timothy Egan, quien proclama que la sequía puede acabar con el poder de esos "compinches capitalistas glotones de agua" llamados agricultores, que insisten en producir "alrededor de la mitad de las frutas, nueces y vegetales de la nación".

"Es probable que a partir de esta sequía perniciosa ocurra un cambio en el poder... La industria del alimento está lista para un trastorno" escribe Egan en su artículo titulado "¿El fin de California?"

Su argumento es tan estúpido como criminal. "Ahora, casi todo mundo en California sabe que se requiere un galón de agua para producir una sola almendra, o que la agricultura recibe el 80% del agua que se dedica al uso humano aquí. Mientras tanto, las ciudades se han convertido en líderes del conservacionismo. Se requieren 106 galones de agua para producir una onza de carne, lo cual es más de lo que usan en promedio en un día los residentes de la zona de la Bahía de San Francisco. El alcalde de Los Angeles, Eric Garcetti, quiere reducir la cantidad de agua que compra la ciudad en un 50% en la próxima década, reduciéndola mediante un uso agresivo de aguas residuales y conservación.

"Es descabellado, destacan los críticos urbanos, que las grandes unidades agrícolas cultiven alfalfa —que consume cerca del 20% del sistema de irrigación del estado— o que críen ganado, en un lugar que recibe una tercera parte del nivel de precipitaciones de otros estados. Y al exportar al exterior esta alfalfa y otras cosechas que consumen grandes cantidades de agua, el estado esencialmente está enviando su agua preciada a China" escribe.

Para Egan, quien se describe a sí mismo en otra parte como "uno de los muchos insignificantes bípedos... que anhelan las mismas aspiraciones en la vida: evitar el dolor y aumentar el gozo", desecha la producción de alimento de la humanidad —agricultura— solo como un mero asunto de dinero. Y si la gente no vota por reducir el agua para la agricultura, la cual "con todas sus necesidades de agua, no llega más que a producir escasamente el 2% del producto bruto del estado, y emplea solo un 3% de sus trabajadores" entonces "el libre mercado [¡sic!] podría terminar siendo la pieza decisiva".