En el filo de la navaja: El caso del satánico Hans Joachim Schellnhuber

17 de junio de 2015

17 de junio de 2015 – Cada aspecto de la situación estratégica global está en el filo de la navaja.

El mundo está colocado al borde de la guerra nuclear, en tanto que Obama y los británicos aumentan sus provocaciones contra Rusia y contra China. (El Presidente de Rusia, Vladimir Putin, anunció ayer que Rusia obtendrá más de 40 nuevos misiles intercontinentales ICBM este año, "que serán capaces de evadir cualquiera y hasta el más sofisticado técnicamente, de los sistemas de defensa contra misiles").

El sistema financiero transatlántico pende del más delgado de los hilos, mientras que Wall Street y la City de Londres siguen con sus sádicos ultimátums, uno tras otro, para tratar de humillar a Grecia y hacer del caso un ejemplo sangriento. (El primer ministro griego Tsipras anunció ayer que se reunirá con Putin en Rusia el próximo 19 de junio).

Barack Obama está peleando por su vida política, y podría ser sacado de su cargo cualquier día de la semana en cuanto el Congreso deje de evadir el asunto y se decida a actuar como patriota. (La Casa Blanca de Obama sufrió ayer otra bochornosa derrota política, cuando no pudieron hacer que se volviese a votar el proyecto de ley para la vía rápida del TPP en la Cámara de Representantes, simplemente porque no tienen los votos).

Y el impulso en la dirección contraria que ha generado el proceso del BRICS ya está cambiando el panorama mundial, en las vísperas de las cumbres del BRICS y de la Organización de Cooperación de Shangai el 9 y 10 de julio próximo, en Ufa, Rusia. Se están estableciendo los pilares y las piedras angulares de todo un nuevo sistema económico internacional.

Cada una de estas situaciones espectaculares no es resultado de su propia dinámica interna, sino del hecho de que todo el paradigma intelectual y cultural del sector transatlántico está estallando, llevando todo lo que esté asociado al mismo hacia el filo de la navaja. Este es el resultado legítimo de un siglo de pensamiento deductivo, aristotélico, que equipara a la mente del hombre con la de la bestia. Llámesele "el filo de la navaja de Ockham".

Si abordamos este problema desde su raíz, tenemos que regresar a los principios del pensamiento científico riguroso de Nicolás de Cusa, señaló ayer Lyndon LaRouche. La cuestión es: ¿Sirve el hombre a Dios, o trata de darle órdenes? Cusa demostró que el Hombre no tiene un conocimiento directo del Creador, sino que alcanza ese conocimiento solo indirectamente a través de la Mente creativa del Hombre. Cusa no trataba de interpretar a Dios; él no escribió: "Dios dijo esto; Dios dijo aquello". Cusa dejó en claro que su concepto de deidad era el del soberano de un sistema universal, y que el universo opera bajo la autoridad superior, la cual la Humanidad debe reconocer. Es aquí que hay una coordinación estrecha en la visión de Cusa con la filosofía confuciana de China hoy en día, como lo ha puesto de relieve Helga Zepp-LaRouche.

Hay un proceso en el universo, explicó LaRouche, que obliga a la Humanidad a crecer, mediante la sumisión voluntaria a ese conocimiento superior. Ese es el significado de la singular creatividad volitiva del Hombre, singular entre todas las demás especies conocidas.

Por eso, agregó LaRouche, es científicamente preciso decir que las políticas ambientalistas "verdes" son pro satánicas, algo con lo que toda la Cristiandad válida está de acuerdo, como se ve en el ejemplo de Cusa. Quienes promueven la autoridad y la visión de gente como Hans Joachim Schellnhuber, en el contexto de la próxima encíclica papal sobre el cambio climático, promueven una política satánica. Schellnhuber, Comandante Honorario de la Más Excelente Orden del Imperio Británico (CBE), aboga por la "descarbonización" radical de todo el planeta, lo cual resultaría demostradamente en la reducción de la población del planeta a 1000 o 2000 millones de personas.

"El Vaticano no se debería vincular con los símiles del satánico Hans Joachim Schellnhuber", concluyó LaRouche.