El Papa Francisco envenena su mensaje con la perspectiva satánica de Schellnhuber

14 de julio de 2015

14 de julio de 2015 — Durante su gira por Ecuador, Bolivia y Paraguay del 5 al 12 de julio, el papa Francisco predicó un mensaje de defender a la humanidad de los estragos del capitalismo salvaje y la "dictadura del dinero" a los millones de ciudadanos que se congregaron para escucharlo. En cada país, en cada una de sus misas al descubierto asistieron más de un millón de personas, lo que generó gran emoción.

Sin embargo en muchos de sus discursos y presentaciones públicas, el pontífice envenenó su llamado para crear una economía "al servicio de los seres humanos" con su apoyo a la visión satánica, pagana, del fanático de la despoblación alemán, Hans Joachim Schellnhuber, considerado como el autor real de la nueva encíclica papal Laudato Si'. Las opiniones de Schellnhuber, que se vieron reflejadas en el discurso del Papa Francisco el 9 de julio ante la Segunda Reunión Mundial de Movimientos Populares en Santa Cruz, Bolivia, van a matar seres humanos y son la antítesis de la verdadera doctrina cristiana. Sin embargo el Papa insiste en promoverlas. De las tres tareas prioritarias que él insistió en defender "quizá la más importante que enfrentamos hoy" afirmó, "es la defensa de la Madre Tierra", cuya destrucción, afirmó, equivale a la devastación económica provocada por las políticas fascistas neolibeales, impuestas por las élites económicas.

El sistema económico actual, advirtió Francisco, "además de acelerar irresponsablemente el paso de la producción, y usar métodos industriales y agrícolas que dañan la madre tierra a nombre de la 'productividad', continúa negándole a muchos millones de nuestros hermanos y hermanas sus derechos económicos, sociales y culturales más elementales". Dos días antes, en Ecuador, el Papa Francisco le dijo a estudiantes y profesores de la Universidad Católica Pontificia que "la tierra misma, arrasada y sobrecargada, está entre los más abandonados y maltratados de nuestros pobres". Le pidió a los profesores que "reflexionaran sobre la forma en que enseñan sobre esta tierra nuestra que clama al cielo!".

El único país en donde se frenó de mencionar la agenda verde fue Paraguay, donde 40% de su población vive en abyecta pobreza. Esos empobrecidos paraguayos necesitan alimentos, servicios vitales y trabajos productivos, no fascismo verde.