El acuerdo UE-Grecia es un programa de una "potencia extranjera hostil"

15 de julio de 2015

15 de julio de 2015 — En un tono inusualmente hostil, Wolfgang Münchau escribe en su última columna en línea para el semanario alemán Der Spiegel que el acuerdo del fin de semana del 11 y 12 de junio sobre Grecia no solo está deshaciendo todos los 70 años de la diplomacia alemana de posguerra, sino que es también un retorno a la política del gobierno de la fuerza bruta de los siglos 19 y 20. Es el principio del fin del sistema del euro.

"Por lo que se ha decidido ahora, no hay nadie en Grecia que pueda respaldar su contenido. Es el programa de una potencia extranjera hostil. El Grexit [salida de Grecia de la zona del euro] solo se demoró, no se evitó. Solo que los costos del Grexit van a aumentar para todas las partes. Para Alemania los riesgos que tenía por 80 u 90 mil millones de euros, ahora se le van a agregar otros 20 mil millones de euros" dice Münchau.

El objetivo aparente de las tácticas del ministro de Finanzas Shauble eran dañar la reputación del primer ministro griego Alexis Tsipras, para forzarlo a él y a los griegos a que llevaran a cabo medidas de austeridad que ningún otro gobierno griego anteriormente había estado dispuesto a llevar a cabo, ni se pudo haber llevado a cabo nunca en la propia Alemania, debido a que es demasiado extremo, escribe Münchau, y agrega que "esta es una semana triste para la democracia en Europa".

Varios miembros del Bundestag (parlamento alemán) han atacado las tácticas brutales del ministro de Finanzas de Alemania en contra de Grecia. El vicepresidente de la bancada del SPD en el Budestag, Carsten Schneider, acusó a Schauble de "violar la confianza" porque existe una norma clara de que el gobierno no puede negociar nada en Bruselas sin un mandado explícito del parlamento, el cual nunca fue consultado sobre el particular; ni tampoco el SPD, el socio en el gobierno de coalición, respaldó nunca un enfoque de "Grexit", declaró Schneider. Con su memorando a favor del Grexit del 11 y 12 de junio, Schauble abrió una profunda grieta en Europa, actuando en contra de los intereses de Alemania.

De manera similar, el vocero sobre política financiera de los Verdes, Gerhard Schick, denunció a Schauble y calificó sus tácticas de "extremadamente peligrosas" y "una amenaza de partición de Europa", lo que va a causar también "un daño enorme a Alemania". Dietmar Bartsch, vicepresidente del grupo Linke en el Budestag, criticó también a Schauble, calificando el resultado de las pláticas del fin de semana con Tsipras como "una dictadura alemana y nada menos que un chantaje". El enfoque del Grexit "le ha puesto una guadaña a Europa porque no solo estaba dirigida en contra de Grecia "sino que es también una amenaza dirigida en contra de otros países" dijo Bartsch.