Solo la Glass Steagall puede salvar a Europa del fascismo y la guerra

16 de julio de 2015

16 de julio de 2015 – La filtración del informe del equipo del FMI con fecha de 14 de julio, en donde admiten que el mentado acuerdo impuesto a Grecia durante el fin de semana pasado, no puede funcionar, y que Grecia va a necesitar una enorme reducción de su deuda o una reestructuración, viene a demostrar una vez más que hay grupos en Europa, ejemplificados por la monarquía británica y el ministro alemán de Finanzas Schaeuble, que buscan imponer un genocidio estilo nazi. El documento del FMI propone, como una de tres opciones, que debe haber una moratoria de 30 años en el pago de la deuda griega, tanto en el principal como en los intereses, para evitar un colapso total de la nación griega.

En marcado contraste, Schaeuble exige el pago total, junto con una austeridad a fondo, como justificación para no expulsar a Grecia de la Unión Monetaria Europea (UME). La City de Londres, sede del imperio financiero, a nombre de la corona exige el saqueo de los depósitos bancarios griegos en lo que denominan "rescate interno" (bail-in), un saqueo mucho mayor y criminal que el impuesto a Chipre. Fuentes de inteligencia de Estados Unidos advierten del riesgo de un golpe militar en Grecia, como parte de una maniobra general hacia el fascismo en toda Europa. Cuando Ucrania, bajo Yanukóvych, rechazó la estafa asesina de la Asociación Oriental con la Unión Europea, la subsecretaria de Estado de EU Victoria Nuland y compañía orquestaron un golpe de Estado, utilizando a los asesinos banderistas nazis descarados para hacer la tarea. Ahora se le propone el mismo destino a Grecia, miembro pleno de la Unión Europea y Estado miembro de la UME.

Bajo tales circunstancias, Lyndon LaRouche reiteró el miércoles 15 que la única solución ante la desintegración total de toda la región transatlántica es la aprobación inmediata de la Glass-Steagall en Estados Unidos. El impulso a favor de la Glass-Steagall, proveniente del Senado de EU, lo motiva el patente reconocimiento, entre un puñado de senadores claves, de que la situación en toda la región transatlántica ha alcanzado el punto de no retorno. O se aprueba la Glass-Steagall de inmediato en Estados Unidos, o Europa está perdida.

Hay una sensación clara de que el sistema de Londres y Wall Street está al borde de la desintegración total. El secretario del Tesoro de EU, Jack Lew, fue enviado de emergencia el miércoles 15 a Berlín, Francfort, París y Bruselas para tratar de intervenir directamente. Pero Lew, igual que Obama, no tiene solución, pero está desesperado porque todo el sistema de Wall Street está en el mismo borde del precipicio. Un incumplimiento en la deuda griega va a disparar un enorme estallido de derivados financieros que va a golpear a Wall Street, Londres, Francfort y a París instantáneamente.

Mientras tanto, el impulso a favor de la Glass-Steagall sigue creciendo, acompañado de un contragolpe contra Hillary Clinton, por no unirse a la pelea por la Glass-Steagall. El ex secretario del Trabajo del gobierno de Clinton, Robert Reich, escribió el miércoles una dura crítica a Hillary, quien fungía como Primera Dama durante la derogación de la Glass Steagall, y las consecuencias de ese golpe contra su esposo. "Ella debería saberlo muy bien", concluye Reich.

No es ningún secreto que Lyndon LaRouche es quien ha anticipado esta crisis de desintegración, mucho antes del crac de 2007-2008; y también ha definido la única solución a la mano, comenzando con la aprobación inmediata de la Glass-Steagall, tal y como se diseñó originalmente con Franklin Roosevelt. Wall Street está en quiebra sin remedio, la corona británica sigue una política de genocidio en masa, lo cual afecta ahora al centro de Europa continental, y la solución de LaRouche es la única opción cuerda.

Es imposible evadir la realidad a estas alturas. Está al alcance un triunfo de la Glass-Steagall, y eso cambia todo.