Se acelera el atropello a Grecia para "salvar la eurozona"

17 de julio de 2015

17 de julio de 2015 — Después de que se aprobó en el parlamento griego el draconiano acuerdo de rescate de la Unión Europea (UE), se empezaron a tomar medidas frenéticas para salvar la zona del euro. Ayer comenzó el día con una declaración de Klaus Regling, director del Mecanismo de Estabilidad Europea (MEE) —es decir el fondo con el que le prestan a los gobiernos para rescatar a los bancos europeos— en el sentido de que si no funciona el rescate, entonces el sistema bancario de Grecia se podría desplomar con consecuencias serias para toda la zona del euro.

El Banco Central Europeo (BCE) creó de hecho la crisis bancaria de Grecia cuando cortó totalmente todas las operaciones de liquidez normales, en cuanto tomó posesión el nuevo gobierno en enero pasado. Luego exacerbó la crisis al extender liquidez de emergencia solo a niveles apenas por debajo de lo que necesitaban los bancos para funcionar y finalmente, se la cortó completamente cuando el gobierno convocó al referéndum el 5 de julio. En declaración a la cadena ARD de Alemania, Regling advirtió que sin un tercer rescate no solo se podrían desplomar los bancos griegos sino que "si no funcionan los cuatro bancos más grandes, sistémicamente pertinentes, esto tendrá consecuencias no solo para Grecia...sino también para toda la zona del euro".

Un poco después, el Eurogrupo (la junta de los ministros de Finanzas de la UE) dio a conocer una declaración donde le da su beneplácito al voto del parlamento griego aprobando el acuerdo de préstamo. Destacan que van a tener que votar de nuevo el 22 de julio para aprobar otra nueva serie de acuerdos.

El Eurogrupo dió su aprobación a un "préstamo puente" por 7 mil millones de euros que va a salir del MEE. Este préstamo a tres meses, que Grecia solo podría pagar con más préstamos de rescate, se va a utilizar para hacer los pagos del 20 de julio y de nuevo en agosto sobre los bonos griegos en manos del BCE. También se va a emplear para pagarle al FMI.

Mientras tanto, el presidente del BCE, Mario Draghi, anunció ayer que la liquidez de emergencia para los bancos griegos se va a reiniciar con unos miserables 900 millones de euros, casi la menor cantidad entregada en seis meses. Draghi tuvo la desfachatez de alegar que el BCE ha sido más que generoso con Grecia. En cuanto a la reestructuración de la deuda, dijo que "no hay ninguna duda de que es necesario el alivio a la deuda". También confirmó que el banco recibirá el 20 de julio el pago de los 4,200 millones de euros, así como también el FMI.

Sin embargo, no deja de criticar a Atenas, y dijo que todavía hay dudas sobre la disposición y capacidad del gobierno griego para llevar a cabo las reformas económicas que exigen los acreedores. Draghi hizo su declaración después del voto de hoy del parlamento griego. En lo que era una amenaza no sutil dijo: "no importa con quien hablemos, hay dudas sobre la voluntad y capacidad de llevarlo a cabo" agregando que le correspondía a Atenas disipar las dudas.