Barney Frank dice que los proponentes de la Glass-Steagall están equivocados y elogia a Hillary Clinton

23 de julio de 2015

22 de julio de 2015 — En la celebración del quinto aniversario de la aprobación de la fraudulenta ley de reforma bancaria Dodd-Frank, habló hoy el reputado coautor de la ley, Barney Frank en un foro del equipo de peritos Third Way en Washington, DC, una corporación llena de antiguos colaboradores del gobierno de Clinton con una junta directiva compuesta casi exclusivamente de banqueros inversionistas y otros ejecutivos de Wall Street. Frank se sentía como pez en el agua. Frank fue presidente de la Comisión de Servicios Financieros de la Cámara de Representantes y ahora es director de Signature Bank.

En entrevista el martes con el periódico de Washington, The Hill, Frank dijo que la senadora Elizabeth Warren y otros que quieren restablecer la ley Glass-Steagall están equivocados por tratar de hacerlo. Tanto en su entrevista como en el foro, Frank elogió a Hillary Clinton, quien ha indicado que no tiene intención en restablecer la legislación que fue derogada en el gobierno de Bill Clinton.

"Yo sí creo que son aconsejables algunos pasos adicionales, como lo ha señalado Hillary Clinton, para hacer menos complicadas algunas de las instituciones financieras más grandes. Pero el volver a la Glass-Steagall y hacerlo de una manera uniforme que se aplique a todas las instituciones financieras no es la mejor forma de hacerlo" le dijo Frank a The Hill.

Anteriormente en el foro, Frank había dicho "Incluso si nos fuéramos con la Glass-Steagall, de todas formas todavía habría instituciones que son demasiado grandes para quebrar".

En cuanto a la "Gran Recesión" posterior al 2008, Frank dijo que "la respuesta es, sí, ya se acabó. Demasiado grande significaba que si una institución era tan extremadamente grande que su incapacidad de pagar sus deudas pudiera tener repercusiones sistémicas, el gobierno federal tendría que pagar sus deudas". Dijo que la Dodd-Frank exige que ahora el gobierno federal se apodere de las firmas financieras en problemas, lo que significaría que 'ya no serían instituciones privadas' ".

"Con todo esto, ¿cómo puede no haberse acabado?", alega Frank.