Hillary Clinton debe decir la verdad sobre Bengasi, y tumbar a Obama antes de que dispare los Cañones de Agosto

29 de julio de 2015

29 de julio de 2015 — Con cada día que pasa en que Obama siga en la Casa Blanca, aumenta el peligro de una confrontación termonuclear entre Estados Unidos y Rusia, en especial ahora que el Congreso se va de vacaciones a partir de este fin de semana. Ahora se agrega a la lista cada vez mayor de focos con el potencial de detonar una guerra tal —todos alentados por el imperio británico— la situación en torno a Turquía y Siria. Ayer la OTAN sostuvo una reunión de emergencia en Bruselas, a solicitud de Turquía, para abordar la crisis. Esta es solo la quinta ocasión en los 66 años de historia de la organización que se convoca una reunión de ese tipo.

El gobierno ruso de Vladimir Putin no está contento con esta trayectoria de los acontecimientos mundiales. Putin aprovechó una entrevista con una red de televisión suiza el 25 de julio para señalar, de nuevo, el rechazo rotundo de Rusia a la instalación del sistema de defensa antimisiles de Obama y la OTAN, y de nuevo advirtió que "estamos desarrollando sistemas de ataque capaces de superar cualquier sistema de defensa antimisiles".

Pero la manera más eficiente de parar el empuje hacia la guerra, subrayó Lyndon LaRouche de nuevo ayer, es quitar el dedo de Obama del gatillo, mediante el proceso de quitarlo políticamente de la Casa Blanca. LaRouche señaló que a pesar de que Hillary Clinton sigue hasta la fecha como peón cautivo de Obama, ella podría terminar con esa situación confesando lo que sabe sobre Bengasi. Obama mintió sobre Bengasi, y luego le ordenó a Hillary que mintiese también para encubrir lo que sucedió realmente.

Si Hillary dijera la verdad simplemente, declaró LaRouche, eso derrumbaría a Obama. También significaría el fin de sus aspiraciones presidenciales, pero eso sería un precio pequeño a pagar para convertirse en una heroína tardía, y sacaría al mundo del precipicio de la guerra termonuclear. Ella debería dar un paso al frente ahora, subrayó LaRouche, y sincerarse. Ese es el modo más eficaz de silenciar los Cañones de Agosto, antes de que se disparen.

LaRouche añadió no obstante que ni él ni su movimiento van a esperar simplemente viendo como se desenvuelven los acontecimientos. Tenemos una responsabilidad de hacer que se conozca la verdad, lo cual haremos en los próximos números de EIR, señaló LaRouche. Eso ayudará a Hillary a sincerarse. Y ayudará al Partido Demócrata a liberarse para asumir las tareas que tiene enfrente, tal como el restablecimiento de la norma Glass-Steagall en Estados Unidos, como el primer paso para la reconstrucción económica nacional y mundial.