Obama intensifica operaciones en Siria; Stars and Stripes publica advertencia

4 de agosto de 2015

4 de agosto de 2015 — Funcionarios estadounidenses no identificados por nombre dijeron ayer que el Presidente Obama ha decidido permitir ataques aéreos estadounidenses en apoyo a los rebeldes entrenados por EU sin importar de donde venga el ataque, aunque sea del ejército sirio. El vocero del Consejo de Seguridad Nacional de la Casa Blanca, Alistair Baskey le dijo a la agencia Reuters que solo a las fuerzas entrenadas por Estados Unidos se les proporciona un amplia gama de apoyos, como "fuego defensivo de apoyo para protegerlos" (lo cual en términos legos, significan ataques aéreos) y se refirió a los ataques aéreos estadounidenses del 31 de julio como prueba de esto, en apoyo al grupo rebelde División 30 cuando fue atacado por Al Nusra.

Reuters destaca que no se puede descartar la posibilidad de que fuerzas de EU entren en confrontación directa con fuerzas del gobierno sirio. En verdad, algunos podrían argumentar que la política de Obama hace inevitable este choque, a pesar de las estipulaciones de que la política de EU está dirigida solo en contra del EIIS, y a pesar de que el gobierno no obtuvo el apoyo del Congreso para atacar directamente al gobierno de Assad a finales del verano del 2013.

El historiador Stephen R. Weissman publicó el 2 de agosto un artículo de opinión en el periódico militar de EU Stars & Stripes, en donde argumenta que de hecho, el gobierno de Obama está siguiendo un patrón que se estableció primero en el incidente del Golfo de Tonkin en 1964 cuando el presidente Lyndon B. Johnson engañó al pueblo estadounidense sobre la presencia de fuerzas militares estadounidenses en el Sureste Asiático. El resultado fue una guerra que devastó a Vietnam, a las fuerzas armadas de EU y las relaciones internacionales de EU. Sin embargo, a partir de entonces se ha estado siguiendo ese patrón.

Weissman destaca en particular el ataque de EU y la OTAN en contra de Libia en el 2011, que fue promocionado como protección de civiles, pero que en realidad se trataba de un cambio de régimen.

"Todo indica que el problema de las misiones militares engañosas persiste hasta nuestros días en la medida en que Estados Unidos expande su presencia militar en el Medio Oriente para hacerle frente a los yihadistas violentos" escribe Weissman. Lo que empezó como un programa para entrenar a los oponentes armados al gobierno de Assad se ha camuflado en un programa que tiene como blanco al EIIS. Funcionarios de EU luego sugirieron que posiblemente se pudiera extender la participación estadounidense para incluir la "protección" de las fuerzas que EU está entrenando en tanto se integran a los grupos rebeldes existentes en Siria. "Dichos escenarios pudieran llevar a Estados Unidos a un conflicto directo con fuerzas del gobierno sirio" escribe Weissman.

La posibilidad de ampliar la expansión creció con las discusiones sobre la creación de una zona libre dentro de Siria a lo largo de la frontera con Turquía. "Lo que parecía ser entonces una expansión sigilosa de la misión de 'entrenamiento y equipamiento' contra el Estado Islámico (EI o EIIS), pudiera tener grandes consecuencias para la política de EU en el Medio Oriente, que el gobierno no ha analizado públicamente" escribe Weissman. "Un aumento del compromiso de las fuerzas armadas de EU con los rebeldes anti-Assad en el terreno podría generar respuestas militares de los aliados de Siria: Irán, Hezbolá y Rusia".

De hecho, Moscú advirtió hoy que los ataques de EU a tropas sirias van a desestabilizar aún más la situación. Moscú ha "subrayado repetidamente que la ayuda a la oposición siria, en especial la ayuda técnica y financiera, lleva a una mayor desestabilización de la situación en el país", dijo el secretario de prensa del Kremlin Dmitry Peskov, y agregó que los terroristas del EI pudieran aprovecharse de la situación.

Y el gobierno de Obama, señala Weissman, está haciendo todo esto sin un plan para conducir esta guerra a una conclusión satisfactoria y sin consultar al Congreso de Estados Unidos ni con su autorización. "Estas son exactamente las consecuencias que temía el público cuando exigió que el Congreso echara por la borda el plan del gobierno de bombardear Siria en septiembre del 2013" concluye Weissman. "En este año de elección presidencial, los votantes necesitan comunicarle a los candidatos que les van a pedir cuentas por decir la verdad sobre cuales son los propósitos de las misiones militares estadounidenses y sus potenciales consecuencias".