Encuentros aéreos: ¿preludio de guerra?

4 de agosto de 2015

4 de agosto de 2015 — El número de intercepciones aéreas de aeronaves militares extranjeras sobrevolando cerca de espacios aéreos soberanos se ha disparado del 2014 a la fecha, no solo en la frontera de Rusia con los países de la OTAN, sino también en el Pacífico Occidental e incluso en el Mar Egeo, en donde Turquía no reconoce la amplitud de los reclamos de soberanía de Grecia, según un informe del periódico Guardian de Gran Bretaña, publicado ayer en sus portal electrónico.

Según datos de la OTAN, aeronaves de miembros de la OTAN fueron forzadas a realizar más de 500 escaramuzas por toda Europa durante el 2014, cuatro veces más con relación al año anterior. Casi un 85% de estas fueron para interceptar aeronaves rusas. En lo que va del 2015, ya ha habido 300 escaramuzas. En otros lugares, agrega el Guardian, Japón ha estado enviando aeronaves en números récord debido a la actividad china, según el informe. Las violaciones al espacio aéreo en aguas territoriales de Grecia por parte de aviones turcos aumentaron tres y media veces el año pasado comparado con los dos años anteriores. En la mayoría de los casos, no hubo ninguna violación de la soberanía, aunque la OTAN sigue quejándose de que las aeronaves rusas volaban con el transpondedor apagado, lo que las hacía prácticamente invisibles a los controles de tráfico aéreo.

Los rusos dicen que la OTAN realizó más de 3,000 vuelos en misiones tácticas cerca de las fronteras de Rusia en el 2014, entre ellas el aumento drástico en el patrullaje de la OTAN sobre el Báltico. "Los envíos de vuelo inmediatos se lanzan en respuesta a la actividad rusa. El único objetivo es preservar la integridad del espacio aéreo europeo de la OTAN y salvaguardar a las naciones de la OTAN de ataques aéreos", dijo un vocero de la OTAN. Reconoció que la OTAN ha aumentado el número de vuelos de vigilancia en los meses recientes, aunque insistió que lo siguen haciendo a "cientos de kilómetros de las fronteras rusas". En el Pacífico, se describe a China como más "agresiva" en sus actividades aéreas que Rusia, aunque ni siquiera se menciona la vigilancia aérea de Estados Unidos y Japón sobre China.

El Guardian sí señala que los límites del espacio aéreo en Europa Oriental son muy "apretados" (miren un mapa de la región báltica y se verá que, en realidad, los países están muy cerca unos de otros y que los corredores disponibles para el tráfico internacional son muy estrechos). La crisis ucraniana ha intensificado las sensibilidades políticas "y algunas capitales se inclinan a veces a exagerar los riesgos".

El periódico también destaca los riesgos concomitantes a que tantos aviones militares operen tan cerca uno de otro bajo dichas condiciones de tensión en las relaciones internacionales. "A pesar de que casi todas estas intervenciones se describen por quienes estuvieron cerca de las operaciones como 'casi de rutina', varios incidentes revelan que hay un riesgo de que escalen debido simplemente al alto volumen de incidentes".