Bajo la influencia de los objetivos británicos, se acerca más la guerra nuclear

11 de agosto de 2015

11 de agosto de 2015 — Las maniobras del Presidente Obama para detonar una guerra con Rusia y China se acerca más, y la forma de impedirla es destituirlo. Obama ha estado haciendo una guerra global "paso a paso" una escalada de "guerra tras guerra" desde el punto de inflexión de 2011 con el asesinato de Gadafi y el inicio del caos terrorista desde Libia.

Este fin de semana pasado la Casa Blanca reiteró el anuncio que había hecho la semana pasada, en el sentido de que Obama podría ordenar a las fuerzas armadas de Estados Unidos atacar cualquier fuerza que se meta con los "rebeldes" sirios que han sido entrenados por Estados Unidos. Ahora el gobierno de Obama ha extendido esta orden para defender cualquier "recurso" militar estadounidense, en cualquier parte del mundo en que Estados Unidos esté realizando algún entrenamiento militar, y claramente eso incluiría a Ucrania.

Obama ha dado cada paso, cada una de estas escaladas, cada nueva guerra, sin el más leve aviso siquiera a los representantes del pueblo de Estados Unidos en el Congreso. Y ahora el Congreso se encuentra en receso hasta el mes próximo, con la amenaza de que se desaten los Cañones de Agosto.

La guerra no es una certeza, pero no se puede impedir si la gente niega la posibilidad de una guerra global simplemente porque no quieren reconocerlo, o por temor, porque tengan que hacer algo para detenerla. Algunas personas en posición destacada en varias partes del mundo reconocen cada vez más las intenciones de Obama. Deben de firmar la declaración que circula el Instituto Schiller desde hace 10 días, en la cual se hace un llamado para sacar a Obama del cargo, que es la mejor opción para impedir la guerra nuclear.

Es fundamental darse cuenta de lo que reiteró este lunes 10 de agosto el director fundador de EIR, Lyndon LaRouche, en su diálogo con el Comité Político de LaRouchePAC: Con Obama, "estamos bajo la influencia del principal objetivo del imperio británico desde hace mucho tiempo. Ese objetivo es reducir la población humana drásticamente". La familia real británica y su consejo de asesores están preparados para eliminar incluso a la mayoría de la población del mundo, y lo han dicho así. "Ahí está la amenaza de guerra termonuclear", dijo LaRouche, "porque Obama es en esencia un agente de ese objetivo imperial británico".

Para detener esta amenaza de guerra global se exige optimismo, el tipo de optimismo del cual es emblemático el impulso hacia el desarrollo y hacia la ciencia de las naciones aliadas al BRICS con una orientación hacia el futuro.

Uno de los oponentes militares estadounidenses más descollante que se oponen a la política bélica de Obama, el general (r) Michael Flynn —a quien Obama destituyó de la Agencia de Inteligencia de Defensa en 2013 por ese motivo— ha develado ahora lo que ha sido la intención británica-saudí y de la Casa Blanca desde 2012: crear un "Califato Islámico" como el del EIIS en Iraq y Siria. En su entrevista, que circula por el mundo entero, el general Flynn va más allá, y señala que el desarrollo económico regional centrado en torno a la energía nuclear es la única cosa que le da al Medio Oriente una posibilidad de recuperar la paz; todo lo demás, señala, son "puras tácticas".

Este aspecto de la oposición a las guerras de Obama que hay entre destacados oficiales militares estadounidenses es un motivo de optimismo. Pero el Presidente tiene que ser destituido de su cargo, del mismo modo en que se destituyó a un Presidente en 1974 para impedir el desastre. Se tiene que hacer de nuevo.