¿Metió la mano la Reserva Federal para rescatar al mercado de valores? Muchos dicen que "sí"

27 de agosto de 2015

27 de agosto de 2015 — El índice Dow Jones se elevó “milagrosamente” hasta rebasar los 600 puntos el miércoles, luego de las pérdidas de casi 2,000 puntos en los tres días anteriores. Esto de nuevo ha planteado la cuestión obvia sobre si la Reserva Federal intervino para evitar que continuara la desintegración. Sea o no que la Reserva esté maniobrando con una Emisión Cuantitativa (EC) por debajo de la mesa, la realidad es que Wall Street y Londres están acabados y esos movimientos de reversa de un día no hacen mas que indicar una inestabilidad absoluta, derivada del hecho de que la burbuja de casino transatlántica se está estrellando y no hay nada que hacer para alterar esa realidad, excepto una total reorganización por bancarrota internacional según las normas de la Glass-Steagall.

Algunas voces importantes están diciendo abiertamente que la Reserva ha bombeado liquidez al enorme hueco de la presa de Wall Street. Paul Craig Roberts, ex funcionario del Tesoro con el Presidente Ronald Reagan y un destacado adversario de Wall Street, escribió una columna esta semana acusando al Banco Nacional Suizo de ser uno de los conductos ocultos de la Reserva para intervenir en los mercados globales. Roberts se pregunta, “¿Estamos presenciando la corrupción de los bancos centrales? ¿Estamos observando que las facultades para crear dinero de los bancos centrales de están usando para apuntalar los precios en los mercados de valores para beneficio de los mega-ricos?”.

“Si los Bancos Centrales no pueden conducir una política monetaria, ¿cómo van a poder llevar a cabo una política sobre títulos financieros? Algunos observadores astutos creen que el Banco Nacional de Suiza ha estado actuando como agente de la Reserva Federal, comprando grandes bloques de valores de Estados Unidos en momentos críticos para parar la caída de la bolsa de valores que habría desinflado la creencia tan extendida de que todo está muy bien aquí en la economía de Estados Unidos.

“Nosotros sabemos que el gobierno de EU tiene un equipo sobre protección contra hundimientos, compuesto por el Tesoro de EU y la Reserva Federal. El propósito de este equipo es evitar los crac indeseables en las bolsas de valores”.

Por allá en julio del 2010, el entonces Inspector General del TARP (el fondo de rescate creado luego del derrumbe del 2008), Neil Barofsky testificó ante la Comisión Bancaria del Senado y le informó a un grupo sorprendido de legisladores que el tamaño del rescate no era de los $700 mil millones del TARP aprobado por el Congreso, sino cercano a los $23.7 billones de dólares. Le entregó a los senadores una lista de todas las ventanillas especiales de descuento de la Reserva y el Tesoro que se habían creado para alimentar al monstruo del rescate. Incluso antes de que se aprobara la Dodd-Frank, la Reserva había diseñado mecanismos para bombear dinero a los mercados usando corredores de bolsa delegados. Esto serviría para darle mayor credibilidad a las acusaciones de Roberts sobre el papel del Banco Nacional de Suiza.

Mientras tanto, como lo aseverara Lyndon LaRouche el 25 de agosto en discusiones con colegas, la afirmación patentemente absurda de que la causa de la caída en los mercados fue la caída de la economía china y la devaluación de su moneda, ha quedado desacreditada públicamente. El 26 de agosto, Nicholas Lardy publicó un artículo en la página editorial del New York Times titulado “Falsa alarma sobre la crisis en China” en donde hace pedazos la andanada propagandística que alega que China, a diferencia de la región transatlántica, estaba en caída libre económica y financieramente.

Lardy escribió que “la versión popularizada no está muy respaldada en los hechos. Hay muy poca evidencia de que la economía china se esté desacelerando significativamente del ritmo del 7% al año reportado por el gobierno para la primera mitad del año. El aumento en los salarios anda alrededor del 10 por ciento anualmente; el ritmo de creación de empleos no agrícolas está más fuerte que en cualquiera de los años recientes, tanto el ingreso disponible real como los gastos de consumo de los hogares chinos están creciendo enormemente. Este no es el cuadro de una economía que se dirige a un aterrizaje forzoso”. Ni Lardy ni ningún otro economista cuerdo puede decir lo mismo de la región transatlántica.