El New York Times defiende a Hillary de los partidarios de la Glass-Steagall

3 de septiembre de 2015

1 de septiembre de 2015 — Reflejando el atolladero en que se halla metida, en especial debido a las intervenciones de LaRouche PAC, Wall Street salió a la defensa de Hillary Clinton el pasado 31 de agosto, utilizando esta vez las páginas del New York Times, con un artículo enfocado principalmente en la Glass-Steagall.

A diferencia de otros contendientes demócratas, que han apoyado lo que el Times llama una "Ley de la era de la Depresión, la Glass-Steagall, que forzó a los bancos más grandes a dividirse", Hillary Clinton ha "reunido un conjunto de propuestas políticas más inesperado, que tienen una posibilidad más realista de convertirse en ley si ella gana la Presidencia".

En otras palabras, a Wall Street le gusta lo "práctico".

Tratando de convertir a Clinton en algo que no es, los escribanos del Times se quedan cortos en todo. En lo que ellos alegan que es "significativo", dicen que su campaña ha contratado a Gary Gensler, "quien se hizo de una reputación de luchar en contra de Wall Street", pero luego se ven forzados a admitir que Gensler es "un antiguo ejecutivo de Goldman Sachs". La "propuesta más concreta" de Hillary, dicen, consiste en afectar a los especuladores con un impuesto del 39.6% sobre las ganancias de capital que hayan tenido en menos de seis años; pero después señalan que ella "no ha pedido ni un diminuto impuesto a las transacciones financieras" que es algo que hubiera golpeado más fuertemente a los especuladores y que es algo que tanto Sanders como O´Malley han apoyado.

De entrada el Times cubre detalladamente la pelea de O´Malley, Sanders y Elizabeth Warren por la Glass-Steagall (incluyendo la mención de cierta "interrupción" en el discurso de Clinton en la ciudad de Nueva York; es decir la intervención de Daniel Burke de LaRouche PAC), incluso hasta señalan el llamado de Rick Perry del lado republicano. La Glass-Steagall "es un asunto truculento" para Hillary Clinton, dicen, en parte debido a que Bill Clinton fue el que la derogó en 1999. Reconocen que "hasta ejecutivos republicanos en Wall Street sugieren... que es improbable que ella se convierta en enemiga de la industria". Sin embargo, "los analistas de la industria están alertas sobre cualquier cambio en el tono de la señora Clinton", por si acaso.