El repunte de Corbyn paraliza los esfuerzos de Cameron para mayores ataques aéreos británicos en Siria

9 de septiembre de 2015

8 de septiembre de 2015 — La reina tiene otro enorme dolor de cabeza del qué preocuparse, encima de lo que Rusia y China están haciendo para patear el ajedrez estratégico. Este proviene de su propio patio trasero.

Jeremy Corbyn, con mucho el candidato favorito para convertirse en el líder del Partido Laborista en las elecciones del 12 de septiembre, aprovechó el debate final con los otros tres candidatos el 3 de septiembre para de nuevo hacer pedazos la guerra criminal en Iraq de Tony Blair, y afirmó que "una intervención armada de fuerzas británicas en naciones extranjeras solo debe ocurrir en circunstancias que hayan sido aprobadas por la ONU", según la cita de RT sobre sus comentarios. Corbyn agregó que él no puede imaginar circunstancias en las cuales él respaldaría dicha intervención militar y dijo que cuando salga electo dirigente del Partido Laborista se va a disculpar por la guerra de Tony Blair en Iraq: "Ya es hora de que los Laboristas se disculpen ante el pueblo británico por llevarlos a una guerra en Iraq en base a engaños, y ante la población iraquí por el sufrimiento que ayudamos a causar".

Luego del debate, una encuesta de Sky Pulse resultó en que un 80.6% de los encuestados apoyan a Corbyn, y a sus rivales, Liz Kendal solo un 9.1%, Andy Burnham 5.7% e Yvette Cooper un 4.6%.

Todo esto deja al Primer Ministro británico Cameron y la reina en tremendo dilema. Cameron sigue pidiendo la salida de Assad como precondición para una "solución" en Siria y ha dejado en claro que a él le gustaría ir al parlamento a pedir la aprobación para extender los ataques aéreos británicos en contra de objetivos del EIIS en Siria. Sin embargo, al hablar en Madrid el 4 de septiembre, Cameron tuvo que afirmar con pena que: "Solo procedería con esto si existe un consenso genuino en el Reino Unido sobre esto antes de regresar al Parlamento". En otras palabras, si Corbyn se convierte en el nuevo líder del Laborista, después de lo cual va a darle instrucciones a los parlamentarios laboristas que voten en contra de dicho plan, Cameron no se va a arriesgar ni siquiera a llevar el asunto ante el parlamento, dado que sabe que la tiene perdida.