Aparecen más detalles sobre la fabricación de inteligencia militar para Obama

11 de septiembre de 2015

11 de septiembre de 2015 — Como se había informado anteriormente, el New York Times del 25 de agosto informó que el Inspector General (IG) del Departamento de Defensa había ordenado una investigación sobre si las evaluaciones de inteligencia militar sobre la efectividad de las campañas encabezadas por EU en contra del Estado Islámico (EI ó EIIS) en Iraq eran demasiado optimistas, y específicamente sobre si los oficiales del Comando Central de EU (CENTRACOM) habían "reelaborado indebidamente las conclusiones de las evaluaciones de inteligencia preparadas para los responsables de la política, entre ellos el Presidente Obama".

El Daily Beast del jueves 10 da más información sobre la investigación del IG, e informa que dos analistas de inteligencia de CENTCOM presentaron una queja formal por escrito al IG en julio, apoyados por otros 50 más que estaban dispuestos a respaldar sus afirmaciones en base a su propia experiencia. Los analistas (algunos de ellos habían presentado sus quejas dentro del mismo CENTCOM durante meses por la politización de los informes de inteligencia) argumentaron que "los informes, algunos de los cuales sirvieron para informar al Presidente Obama, describían a los grupos terroristas como más débiles de lo que los analistas creían que eran. Se dice que los informes fueron cambiados en las altas esferas del CENTCOM para que se adhirieran a la línea pública del gobierno de que los EU estaba ganando la batalla en contra del EIIS y al-Nusra, la rama de Al-Qaeda en Siria, alegan los analistas".

Citan a un funcionario de la Defensa quien dijo que "el cáncer estaba al nivel más alto del comando de inteligencia". Entre los acusados se encuentra el Director de Inteligencia de CENTCOM y su subdirector. El artículo informa que algunos de los analistas quejosos son empleados de la Agencia de Inteligencia de la Defensa (DIA), asignados para trabajar en CENTCOM.

El Daily Beast  destaca que "las denuncias son similares a las acusaciones de que algunos funcionarios designados por motivos políticos y otros de alto rango seleccionaron con pinzas la inteligencia sobre el supuesto programa de armas de Iraq en el 2002 y 2003". En verdad, algunos de los datos específicos ahora aportados por los denunciantes indican "que en algunos casos elementos claves de los informes de inteligencia fueron eliminados, lo que dio como resultado un documento que no captaba fehacientemente las conclusiones de los analistas". Los analistas también describen el clima de trabajo "en donde los analistas sentían que no podían dar una evaluación franca sobre la situación en Iraq y Siria. Algunos sintieron que era producto de que los comandantes estaban protegiendo sus ascensos profesionales al darle un giro optimista a la guerra. Algunos informes elaborados por los analistas que eran demasiado negativos en sus evaluaciones sobre la guerra fueron devueltos de nuevo a los bajos mandos o no llegaron hasta las altas esferas, dijeron varios analistas. Otros más, sintiendo el clima en su entorno, autocensuraron sus informes de tal modo que sus informes confirmaban lo que ya era la creencia predominante". Se informa más adelante que algunos de los que se quejaron sobre la situación fueron instados a retirarse y algunos lo hicieron.