El nuevo paquete de austeridad por $17 mil millones de la Presidente brasileña, va a fomentar la inestabilidad

16 de septiembre de 2015

16 de septiembre de 2015 — En respuesta a la intensa guerra financiera, como se ve reflejada en el hecho de que Standard and Poor le bajó la calificación a los bonos de deuda de Brasil al nivel de chatarra la semana pasada, la Presidente brasileña Dilma Rousseff acordó imponer un nuevo paquete de austeridad drástico por $17 mil millones de dólares, que no va a estabilizar a la economía brasileña sino que va a empeorar su ya precaria situación política. Un cable de AFP señala lo obvio: los recortes “podrían socavar las bases de más bajos ingresos del gobernante Partido del Trabajo, advierten los analistas”.

En conferencia de prensa anoche, el “Chicago Boy” Ministro de Finanzas brasileño, Joaquim Levy, y el Ministro de Planificación, Nelson Barbosa, anunciaron los recortes que van a reducir drásticamente los gastos del gobierno, congelar las contrataciones del sector público y los salarios, reducir el número de ministerios del gobierno y recortar muchos otros programas sociales. Los otros componentes del programa son un aumento en los impuestos al ingreso personal, y el restablecimiento del muy impopular impuesto a las transacciones financieras, o CPMF. Levy dijo que el objetivo es lograr un superávit fiscal del 0.7%, un cambio de lo que había declarado a fines de agosto en el sentido de que no era posible lograr un superávit.

De las 17 medidas anunciadas, solo una puede entrar en efecto inmediatamente, y el resto se tiene que debatir y ser aprobada por el Congreso. Hoy, Rousseff se reunió con aliados del gobierno en la Cámara Baja y dijo que ella va a ser todo lo posible para defender públicamente las medidas, “porque son necesarias”. Prometió llevar a cabo la reforma administrativa la próxima semana, antes de viajar para asistir a la Asamblea General de la ONU, informó O Globo.

No está asegurado que el paquete sea aprobado por el Congreso. Según el diario británico The Financial Times de ayer, Eduardo Cunha, presidente de la Cámara Baja, ya indicó que no es probable que se apruebe el CPMF, que representa la mitad del valor del paquete. Un economista del Banco Barclay le dijo a The Financial Times que Brasil “perdió la capacidad de producir un superávit primario”. En la medida en que se profundiza la recesión, advirtió “la capacidad del señor Levy de poner en orden la casa fiscal del gobierno resultará ser crucial no solo para su propia longevidad política sino también para la de su jefe, la Presidente Rousseff, quien está batallando ante los comentarios cada vez mayores de un enjuiciamiento político”.