La deuda chatarra está consumiendo prácticamente todos los ingresos de las perforadoras petroleras

22 de septiembre de 2015

22 de septiembre de 2015 — La única industria que se ha caracterizado por gastos de capital en la última década, el sector energético, ha visto desplomarse ahora sus inversiones en capital.

Un informe sobre campos petroleros hecho por la firma de consultoría Wood Mackenzie, publicado el 21 de septiembre, proyecta que se van a cancelar o se han cancelado ya proyectos por $1.5 billones de dólares en inversiones proyectadas en el sector energético estadounidense. La razón que da Wood Mackenzie es que "mientras los operadores están buscando una reducción promedio de 20% a 30% en el costo de los proyectos (para estar en posibilidades de iniciarlos), los ahorros en la cadena de suministros mediante las restricciones al sector de servicios, solo serían de alrededor de 10 a 15%... $1.5 billones de gastos no comprometidos en nuevos proyectos convencionales y en petróleo no convencionales de Norteamérica no son redituables a $50 el barril y no se van a realizar".

El número de torres de perforación en Estados Unidos alcanzó un nuevo récord de nivel bajo, de 842, cuando hace solo un año, estaba solo un poco por debajo de los 2,000.

Pero lo que amenaza con sufrir el peor desplome es la "deuda de alto rendimiento" del sector, lo que consiste en una combinación de bonos chatarra y préstamos apalancados. La Administración de Información sobre Energía informó el 18 de septiembre que actualmente el 85% del flujo de efectivo de las compañías perforadoras petroleras de EU, el de las grandes petroleras y de las pequeñas compañías, se destina al pago de deudas. Hasta mediados del 2014, esta proporción había sido de 45-55% durante casi toda la última década, ya de hecho bastante elevado. Ochenta y cinco por ciento claramente no se puede sostener ni siquiera hasta llegar al 2016.

La burbuja de la deuda de alto rendimiento, en total, es de unos $600 mil millones de dólares; se está refinanciando ahora a tasas de interés que aumentan rápidamente (11-12%) y están al borde de su total desintegración.