La Asamblea General de la ONU: Una oportunidad para restaurar la Constitución de EU

25 de septiembre de 2015

25 de septiembre de 2015 — Lyndon LaRouche declaró ayer que debemos aprovechar la Asamblea General de las Naciones Unidas para que Estados Unidos regrese a su Constitución. Es decir, utilizar los cambios caleidoscópicos para mejorar las políticas de las naciones y de las relaciones entre las naciones, cambios que se desencadenaron con la sorpresiva maniobra de flanqueo del Presidente ruso Vladimir Putin en Siria; o sea, para clausurar Wall Street y sacar a Barack Obama del cargo. Luego de la maniobra de Putin, el gobierno alemán ha dado una media vuelta con relación a la multitud de refugiados que llegan a Europa. La Canciller Merkel decidió recibir con beneplácito a los refugiados y darles educación y trabajo, en vez de expulsarlos.

Pero el análisis de LaRouche indicaba que el viraje en la política alemana no se limitaría al tema de los refugiados, sino que sería más amplia. Y eso es lo que se demostró. Al día siguiente de que Obama tuvo una conversación telefónica con la Canciller Merkel, ésta desafió abiertamente las políticas de Obama, y anunció en una rueda de prensa que la crisis de Siria se debe negociar con Bashar Assad, y también con Rusia e Irán. Luego el jueves 24, los líderes de los dos partidos de la coalición de gobierno, la Unión Demócrata Cristiana (CDU) y el Partido Socialdemócrata Alemán (SPD), respaldaron públicamente a la Canciller.

Ahora, bajo presión extrema, Obama se vio obligado a aceptar a reunirse el lunes con el Presidente Putin, una reunión que será muy riesgosa para Obama, porque Putin le puede leer la mente, además de que tiene la sartén por el mango.

Pero recuerden que LaRouche ha subrayado que Obama no va a aceptar un revés tranquilamente, sino por lo contrario, su impulso será iniciar una guerra antes que reconocer que se le acabó el jueguito. Por ejemplo, cuando Obama autorizó al Secretario de Defensa Carter a hablar por primera vez con su homólogo ruso, Shoigu, el viernes 18 de septiembre, se anunció que el propósito de la comunicación era el "desconflicto" ("suprimir el conflicto") para tratar de asegurar que ls fuerzas de EU y las fuerzas rusas no empiecen a dispararse mutuamente por accidente en Siria. Pero no fue así. El martes 22, luego de que intervino Obama, el Pentágono salió a aclarar que el secretario Carter no tiene contemplado hablar sobre el "desconflicto" hasta que Rusia deje de respaldar al Presidente electo de Siria, Bashar Assad!

Se podría decir ingenuamente que Obama aprecia más la política de cambio de régimen que las vidas de los soldados estadounidenses, pero LaRouche ha observado más agudamente que a Obama simplemente le gusta matar, y está ansioso por matar en una escala mucho mayor ahora que está acorralado, hasta llegar a una guerra termonuclear. En una maniobra similar de Obama, la revista Foreign Policy informó que Estados Unidos ha vetado secretamente una resolución que Rusia pensaba introducir en el Consejo de Sseguridad de la ONU en la cual se propone crear una coalición más amplia y efectiva contra el EIIS, y la vetaron incluso después de que Rusia acepto hacer algunos cambios para satisfacción de otros países.

Si después de casi dos períodos completos de Obama, algunas personas no lo reconocen todavía como el asesino que es, no se debe a que Obama haya mejorado, sino a la degeneración que ha sufrido toda la cultura estadounidense bajo su mal gobierno. Obama es un asesino genocida como su padrastro indonesio, Lolo Soetoro. Esta última ronda de degeneración que viene desde el Tontito Bush y que empeoró con Obama, nos debería recordar de la ronda anterior, que empezó con el intento de asesinato contra Ronald Reagan por un asociado de George H.W. Bush poco después de su toma de posesión, y terminó con la humillación y degradación de Bill Clinton poco antes de su segundo período.

Los estadounidenses que alcanzaron la edad de madurez antes o durante el período posterior al asesinato de John Kennedy en la década de los 1960, recuerdan vivamente la transformación total que sufrió Estados Unidos con la contracultura de rock-drogas-sexo. Pero muy pocos reconocen esta ronda degenerativa subsecuente.

Dentro de esa degeneración, LaRouche ha destacado la decadencia del Senado de Estados Unidos, que ha quedado sin ninguna profundidad intelectual o moral.

El contexto más amplio de esta ronda de degeneración es la decadencia general del Siglo Veinte, precedida por la destitución de Bismarck en la Cancillería alemana a instancias de la corona británica en 1890, a lo cual le siguió casi de inmediato el asesinato del Presidente William McKinley en 1901. McKinley tenía una política orientada hacia la paz en el mundo, una política de armonía entre las naciones semejante a la que tiene China hoy, como lo fue el plan de Franklin Roosevelt para las Naciones Unidas, y lo que ha presentado Lyndon LaRouche en su diálogo de Manhattan el 19 de septiembre. La Presidencia de McKinley se debería ver como una continuación del liderazgo militar de Ulysses Grant, y de la Presidencia de Grant y el período posterior a la misma. A su vez, Grant fue una continuación de Lincoln.

Es muy bien sabido quien mató a McKinley; fueron las mismas fuerzas que asesinaron a Lincoln y las mismas que planearon la destitución de Bismarck.

Ahora más de un siglo después, contamos con el privilegio de estar en la posición en que estamos, una posición ganada por los esfuerzos de Lyndon y Helga LaRouche y quienes han colaborado con ellos. Tenemos el privilegio de estar en posición de restaurar la Constitución de Estados Unidos, clausurando Wall Street, y sacando a Obama del cargo, con la ayuda de los acontecimientos de la Asamblea General de las Naciones Unidas en Manhattan.