A quitar al asesino Obama del cargo y a cerrar a Wall Street sin compensación

23 de octubre de 2015

23 de octubre de 2015 — Lyndon LaRouche insisitó hoy en los dos temas vitales de la semana: Obama, quien ahora ha quedado totalmente expuesto como un asesino en masa, como resultado de los Documentos de los Drones, tiene que dejar el cargo de inmediato; y Wall Street, que esta en quiebra sin remedio, se tiene que clausurar por completo, sin ninguna compensación.

En un libro de 2013 que contiene una reseña de la campaña presidencial de 2012, los autores Mark Halperin y John Heilemann citan al Presidente Obama en una conversación con asistentes de la Casa Blanca, en donde se jacta de que "resultó que soy realmente bueno para asesinar gente. No sabía que me iba a quedar tan bien". Obama hizo esos comentarios luego de que un ataque de drones estadounidenses asesino a un ciudadano estadounidense, Anwar al-Awlaki, en Yemen. En ningún momento la Casa Blanca ha intentado refutar la exactitud de esa cita.

Si el Congreso y el pueblo estadounidense hubiesen escuchado a Lyndon LaRouche desde abril de 2009, cuando advirtió por primera vez en una videoconferencia ahora famosa desde Washington, que Obama era un narcisista peligroso en la tradición del emperador Nerón, gran parte de los horrores de los últimos siete años se pudieron haber evitado, mediante la aplicación inmediata de la 25ava Enmienda. Más recientemente, LaRouche ha subrayado que Obama se volvió un asesino desde muy temprano en su vida, gracias a su abusivo padrastro en Indonesia, quien fue parte del aparato golpista y escuadrones de la muerte de Suharto. "El padrastro, quien crió a Obama en un período formativo de su vida, fue un asesino de sangre fría, y se muestra hoy en el fervor de Obama por los asesinatos", comentó LaRouche.

El reto hoy no es mostrar la evidencia de los delitos de Obama de asesinatos en masa. La evidencia ya es de dominio público, luego de la publicación de los Documentos de los Drones y mucho más. El reto, como lo señaló LaRouche, en la reunión con su Comité Político el miércoles 21, es prender al pueblo estadounidense, empezando con los círculos prominentes del Manhattan de Alexander Hamilton, para forzar al Congreso a actuar antes de que Estados Unidos se pierda por completo. Es debido a la bancarrota del Congreso, con muy pocas excepciones, el motivo por el cual Obama todavía está en el cargo.

La otra tarea inmediata para remoralizar a la ciudadanía, es cerrar a Wall Street. Ya está en quiebra irreversible, y se le tiene que poner fin en definitiva. Con el restablecimiento de la ley Glass-Steagall, la barrida de Wall Street se puede llevar a cabo de manera ordenada, lo cual evita el caos que envolverá al país si no se vuelve a promulgar esa ley. Eliminando los miles de billones de dólares en derivados financieros y otras impagables deudas de casino, se puede instrumentar de inmediato la solución hamiltoniana, la cual se puso de manifiesto por última vez con el programa de recuperación de Franklin Roosevelt y la construcción del Arsenal de la Democracia de ese entonces. La escala del actual colapso de las facultades productivas de la población estadounidense es mucho mayor que durante la desintegración de los primeros años de la Gran Depresión, pero se necesitan hoy los mismos principios hamiltonianos como lo fueron durante la época de Hamilton, John Quincy Adams, Abraham Lincoln, y Franklin D. Roosevelt.

LaRouche destacó que Estados Unidos no ha tenido una presidencia eficiente desde Ronald Reagan. Bill Clinton intentó ser eficaz, pero fue obstaculizado a cada momento directamente por los británicos. Bajo George W. Bush y Barack Obama, se ha destruido la economía real de Estados Unidos, a un ritmo acelerado. No es demasiado tarde todavía para dar marcha atrás a ese proceso, pero se debe iniciar ya con la salida de Obama y con el cierre de Wall Street.

Como lo informó LaRouche el martes en su declaración política sobre las elecciones presidenciales de 2016, el pueblo estadounidense está desesperado pero dando muestras de despertar ante la necesidad de actuar ya.