¡Librémonos del Hartz IV! Alemania necesita 8 millones de nuevos empleos

19 de agosto de 2004

<body><div align="center" class="style31"><tr><th align="left" class="style34" scope="col" valign="top">Envíalo a un amigo</th><th align="right" class="style34" scope="col" valign="top"></th></tr><font face="Arial,Helvetica,Geneva,Swiss,SunSans-Regular"><font face="Arial,Helvetica,Geneva,Swiss,SunSans-Regular"><span class="style37"></span></font></font><p align="center" class="style37">¡LIBRÉMONOS DEL HARTZ IV!<br />ALEMANIA NECESITA 8 MILLONES DE NUEVOS EMPLEOS</p><div align="left"><h5 class="style32"> <i>por Helga Zepp–LaRouche</i> </h5><div class="style32"> <i>La señora LaRouche es la presidenta del Movimiento de Derechos Civiles Solidaridad (Bürgerrechtsbewegung Solidarität, BüSo) en Alemania. Ella emitió —con el título anterior— este volante el 4 de agosto.</i> <br /><br /></div><div class="style32">Queridos Ciudadanos de Alemania:<br /><br /></div><div class="style32">Nos encontramos en medio de un derrumbe sistémico cual no hemos visto desde el otoño de 1989, sólo que esta vez el temblor es mundial. La extrema inestabilidad que hay en el Sudoeste de Asia, las permanentes alarmas terroristas, y los especuladores que sacan ventaja de la situación, han elevado el precio del petróleo hasta niveles históricos, lo que a su vez ha tenido efectos catastróficos sobre la inflación y la economía real. Pero todos estos sucesos son meros síntomas del hecho de que todo el sistema financiero mundial está acabado. Y ese hecho no pasa desapercibido para los altos estratos del gobierno y de la banca. En efecto, el sistema global está tan quebrado ahora como la República Democrática Alemana lo estaba en 1989.<br /><br /></div><div class="style32">Y, por consiguiente, la política asociada con el “Hartz IV” —una política que despoja a aquellos lo bastante desafortunados como para no tener empleo por largo tiempo, arrojándolos a la pobreza— no sólo es criminal desde la perspectiva del bienestar social, sino también del todo incompetente como política económica. Porque “Hartz IV” no resultará en la creación de un solo nuevo puesto de trabajo, y, en vista de la crisis sistémica del sistema financiero mundial, el “Hartz IV” tendrá el mismo efecto que usar una cucharita para vaciar el océano. Y para aquellos afectados por él, no es sino una política inhumana.<br /><br /></div><div class="style32">Desde hace más o menos cuatro semanas (a principios de julio—Ndr.), como parte de la campaña electoral al parlamento estatal de Sajonia, el BüSo ha venido distribuyendo un volante convocando a participar en manifestaciones los lunes contra el Hartz IV y, aun más importante, también en manifestaciones <i>a favor</i> de un programa de empleo productivo pleno. Ya ha habido tres de estas manifestaciones de los lunes en Leipzig, cada una con una mayor participación que la anterior. Y las chispas ahora vuelan por todas partes, con un número cada vez mayor de organizaciones que convocan a nuevas manifestaciones de los lunes en otras ciudades.<br /><br /></div><div class="style32">Pero ahora, el ministro de Economía [Wolfgang] Clement ha salido a exigir el fin de estas protestas, argumentando que instar a la actual ola de protestas de las “manifestaciones de los lunes” representa un insulto al legado de la revolución pacífica de 1989.<br /><br /></div><div class="style32">Ahora bien, para entender por qué el <i>Herr</i> ministro Clement ha reaccionado de este modo, tienes que saber que él en realidad no es ningún economista, sino más bien un ex periodista de temas económicos. Entiendo este problema demasiado bien, porque yo también alguna vez fui periodista. Pero pronto abandoné su pequeño club, y pasé en cambio a la ciencia, en particular a la ciencia de la economía física basada en el trabajo de Leibniz, Alexander Hamilton y Federico List, mismo que mi esposo, Lyndon LaRouche, ha desarrollado aun más.<br /></div><div class="style32">Y así, mi mejor consejo al <i>Herr</i> ministro Clement es que siga mis pasos, y que torne a la ciencia, ¡a la ciencia de la economía física!<br /><br /></div><div class="style32">Entonces, ¿por qué lejos de ser un insulto resulta del todo apropiado llevar adelante las “manifestaciones de los lunes”? Porque ahora pagamos el precio de no haber aprovechado <i>la gran oportunidad de 1989,</i> bien descrita entonces como la hora de esplendor de Alemania. Porque, por desgracia, tras la caída de la Cortina de Hierro, en vez de modernizar al este con infraestructura y “corredores de desarrollo” modernos, como propuse en mi programa del “Triángulo Productivo París–Berlín–Viena”, su economía fue desmantelada por completo.<br /><br /></div><div class="style32">La política adoptada fue una de privatización en favor de intereses bancarios, y de destrucción generalizada de la capacidad industrial dizque obsoleta. La misma esconde la intención geopolítica compartida por Bush padre, la Thatcher y Mitterrand, de que bajo ninguna circunstancia podía permitírsele a Alemania desempeñar función alguna en el desarrollo económico de Eurasia hacia el este. En cambio, había de reducirse a Rusia a la condición de exportadora de materias primas de un país del Tercer Mundo. Esa fue la verdadera razón de la harto apresurada adopción de una moneda única europea, así como del neoliberal Tratado de Maastricht. Tal como advertí en su momento en numerosos impresos y discursos, si tomas una economía en bancarrota y la pintas con una economía librecambista igual de insolvente, pasarán pocos años antes de que todo el sistema caiga.<br /><br /></div><div class="style32">Y ése es precisamente el punto al que hemos llegado hoy. El sistema económico y financiero mundial está en los últimos estertores de una crisis sistémica mucho más profunda que la Gran Depresión de los 1930. Por supuesto, las principales instituciones financieras del planeta están intentando todo truco posible que posponga un desplome total del sistema mundial para después de noviembre, a fin de no arruinar las posibilidades de reelección de George W. Bush, pero que lo logren está de dudarse.<br /></div><h4 class="style40">La alternativa de LaRouche</h4><div class="style32">¡Pero <i>sí</i> hay una alternativa real! Con nuestro concepto de construir el Puente Terrestre Eurasiático, nosotros, el BüSo, hemos presentado un programa de cómo todo el continente eurasiático puede crecer junto en lo económico, vía la construcción de corredores de infraestructura y desarrollo. Dichos corredores, extendidos a lo largo del viejo Ferrocarril Transiberiano y la antigua Ruta de la Seda, pueden conectar los centros industriales de Europa con los grandes centros de población de Asia. Trenes de alta velocidad como el Transrapid, ferrocarriles convencionales, autopistas y canales también tienen que interconectarse en una amplia red de transporte eurasiático, y la misma tiene que unirse a una red de producción y distribución energética paralela, y a su correspondiente infraestructura de modernos sistemas de comunicaciones.<br /><br /></div><div class="style32">Estos proyectos tienen que financiarse conforme al modelo de la Kreditanstalt für Wiederaufbau [Agencia Financiera de Reconstrucción] de la posguerra, con crédito emitido y respaldado por los gobiernos a disposición de cada uno de los países participantes. En Alemania, esto implica 200 billones de euros en lo inmediato, a fin de crear 8 millones de nuevos empleos. Esta es precisamente la vía por la cual el presidente Franklin D. Roosevelt sacó a los Estados Unidos de la Depresión en los 1930, al mismo tiempo que nosotros en Alemania éramos lo bastante estúpidos como para permitirle a Hitler montarse en el poder sobre la cresta de los decretos de emergencia de [Heinrich] Brüning.<br /><br /></div><div class="style32">Todo lo que necesitamos es empleo productivo pleno, ¡y no tendremos ningún problema pagando nuestro estado de bienestar social! Pero, en Alemania, esto sólo funcionará si hacemos suficientes adelantos científicos y tecnológicos que nos lleven de vuelta a la cima de entre los productores del mundo, y si exportamos el 40% de lo que producimos. Nuestros mercados naturales de exportación están en Asia: China, India, Rusia, el Sudeste y el Sudoeste de Asia. O sea, ¡a lo largo del Puente Terrestre Eurasiático!<br /><br /></div><div class="style32">El Movimiento de Derechos Civiles Solidaridad adoptó ese nombre porque sabíamos que, conforme esta muy dilatada crisis viniera desenvolviéndose, los problemas básicos de los derechos civiles —el derecho al voto, el derecho a tener un empleo, el derecho a la vida, y el derecho a una vida plena— pasarían a un primer plano, y que sería imprescindible el espíritu de la solidaridad para abordar con éxito estas cuestiones. En los EU, Lyndon LaRouche está haciendo sentir su tremenda y aumentada influencia en el Partido Demócrata, a modo de cimentar con firmeza al candidato presidencial [John] Kerry en la tradición de Franklin D. Roosevelt y, así, en el concepto del bienestar general, para servir a los intereses y necesidades del “80% olvidado” de la ciudadanía estadounidense.<br /></div><h4 class="style40">¡Ya no más ‘subalternos’!</h4><div class="style32">Por tanto, instamos a todos los ciudadanos de Alemania a unirse al BüSo en hacer esta revolución una realidad. Tenemos que dejar de actuar como subalternos que “contemporizan para irla pasando”. En cambio, tenemos que tomar nuestro destino como individuos históricos universales en nuestras propias manos. Un sistema cayó en 1989 y, ahora en el 2004, un segundo sistema —el de la economía librecambista y la globalización— está hundiéndose también. Lo que necesitamos ahora es una revolución pacífica para instrumentar un programa económico basado en el principio del bienestar general.<br /><br /></div><div class="style32">Y por eso, <i>Herr</i> Clement, necesitamos las manifestaciones de los lunes.<br /><br /></div><div class="style32">El canciller [Helmut] Kohl actuó de forma correcta hace una década, cuando con entusiasmo propuso su programa de diez puntos. Pero, a pesar de eso, la coalición de gobierno demócratacristiana–liberal desperdició su oportunidad histórica. El canciller [Gerhard] Schröder tiene ahora la oportunidad de rectificar ese error, convirtiendo esta crisis en una oportunidad para poner en práctica el programa del Puente Terrestre Eurasiático.<br /><br /></div><div class="style32">Ayúdanos a planteárselo fuerte y claro a cada ciudadano alemán: <i>Sí</i> hay una alternativa real, ¡y es el programa del BüSo!<br /><br /></div><div><span class="style32">¡Ven a la manifestación del lunes!</span><p class="style32"><font face="Arial,Helvetica,Geneva,Swiss,SunSans-Regular" size="-1"></font></p></div></div></div></body>