Los siete pasos necesarios de LaRouche: Paso dos: Utilicemos la normativa Glass-Steagall para restablecer el crédito

13 de marzo de 2013

Los siete pasos necesarios de LaRouche

Paso dos: Utilicemos la normativa Glass-Steagall
para restablecer el crédito

por Dennis Small

13 de marzo de 2013 – El siguiente artículo se publicó en la edición del 16 de septiembre de 2011 de la revista EIR. Por su importancia en nuestra campaña por la Glass-Steagall lo reproducimos a continuación.

El 24 de agosto de 2011, Lyndon Larouche planteó un programa de siete puntos como la única solución ante la amenaza actual de una crisis de desintegración global. En nuestro número del 2 de septiembre presentamos un panorama del programa, y en el último número un enfoque a profundidad del Paso Uno (la destitución del Presidente Barak Obama de la Presidencia de los Estados Unidos, y la restitución de la Ley Glass-Steagall original de Franklin Roosevelt de 1933). Aquí presentamos el Paso Dos: la separación de los pasivos ficticios de los reales, de acuerdo a la normativa de la  Glass-Steagall.

En ese mensaje urgente del 24 de agosto, transmitido en LPACTV, LaRouche declaró:

“Lo siguiente que debemos hacer, después de haber establecido Glass-Steagall, es que los poderes atribuidos a la versión original de Glass-Steagall –-o sea, por el gobierno de Franklin Roosevelt-- se deben ser aplicar y debe haber una división de los activos en cuestión, entre dos categorías: Por un lado, la categoría que pertenece al sector bancario de inversiones especulativas y finanzas similares. La totalidad de las obligaciones de Estados Unidos, debido a este sector, serán asignadas a este sector, y eliminadas como pasivos de la lista de pasivos de la sección del gobierno y de la sección bancaria común. Esta división de activos y de pasivos definirá la situación con la que nos confrontemos en ese momento.

“Ahora bien, la parte clave de esto, es que la cantidad de crédito que sobrevivirá la purga de este sistema de deudas, es desafortunadamente pequeña. Por tanto, no es posible utilizar Glass-Steagall de manera simple, siguiendo con el actual sistema monetario nacional. Tenemos que ir a un sistema de crédito como lo definió Alexander Hamilton cuando fue Secretario del Tesoro, y al formar este aspecto de la Constitución Federal. Por tanto, esta división definirá una sección de deudas que irá al sector bancario de inversiones especulativas y sectores similares, el sector de apuestas; que se las arregle sólo. ¡No se les da ni un centavo en rescate! Se les asigna toda la deuda, esa parte de la deuda.

“La deuda, sin embargo, de la parte que será rescatada de esta empresa, será una parte muy pequeña, porque hemos esperado demasiado para esto, y por tanto la proporción de dinero malo comparado al dinero bueno ha quedado así. Entonces, se  tiene que hacer eso; así tenemos la división de pasivos.”

La normativa de la Glass-Steagall

El segundo punto del programa de siete puntos de LaRouche es tal vez el más polémico y disputado de todos. Lo que a primera vista parece obvio --la necesidad de separar los instrumentos financieros especulativos de los bancos de inversiones o casas de inversión, del crédito productivo emitido para propósitos comerciales bancarios normales-- rápidamente lleva a una cadena de objeciones nerviosas:

“¿Cómo decides qué se paga y qué no?”

“¿Quién va a tomar esas decisiones?”

“¿Pero todas esas son deudas, y mi mamá me dijo que las deudas siempre se pagan, ¿verdad?

“¿Y si no pagamos las exigencias de Wall Street y Londres, se va a colapsar el sistema?”

La razón por la cual el segundo paso de LaRouche es tan polémico, es que plantea la cuestión más fundamental de la economía: Si se acepta el dinero como la medida básica de valor en la economía, entonces no hay, de hecho, una forma rigurosa de distinguir entre un millón de dólares que se deben a una empresa de acero, o un millón de dólares que se deben por comprar y vender derivadas financieros, o un millón de dólares que se deben por prostitución y drogas. El dinero simplemente se convierte en la unidad de contabilidad de una visión filosófica subyacente conocida como hedonismo, o el principio del placer-dolor del Liberalismo Británico.

La visión contraria en la economía, la del Sistema Americano de economía política consagrada en la Constitución de los Estados Unidos, es que el valor es medido, no por el dinero, sino por el avance del Bienestar General, mediante el avance del interés público en términos físico económicos. Bajo esta visión del mundo, los instrumentos financieros y pasivos tienen lugar y mérito bajo nuestra Constitución, en la medida en que contribuyan al bienestar general.

Esta es también, definitivamente, la perspectiva de la Ley Glass-Steagall de 1933 de Roosevelt, como lo muestra incluso una lectura somera de la ley (ver recuadro, “La Ley Glass-Steagall de Franklin Roosevelt de 1933”). De hecho, su enunciado de entrada sobre el propósito es inequívoca: “Para proporcionar un uso más seguro y efectivo de los activos de los bancos, para regular el control interbancario, para impedir el desvío inapropiado de fondos hacia operaciones especulativas y para otros propósitos.” A lo largo de sus 37 páginas, la Ley repetidamente ataca la “especulación” y establece que el sector bancario debe fomentar el “interés público”. Sus cláusulas específicas, que incluye la creación de la Corporación Federal de Seguro de Depósitos (FDIC, por sus siglas en inglés) y la separación estricta de los bancos comerciales de los mercantiles y de las actividades bursátiles, se guiaban con esta visión, y se proponían proteger a los depositantes particulares de las prácticas especulativas depredadoras para mantener el sistema financiero funcionando productivamente en su totalidad.

Esto es a lo que se refiere LaRouche cuando dice que la normativa deGlass-Steagall se debe aplicar hoy, para separar las deudas legítimas de las ficticias. Esta normativa --como está establecido en lo que podemos referir como el “Preámbulo” de la Ley Glass-Steagall citada antes-- es un reflejo directo del Preámbulo de la Constitución Federal, el cual proclama:

“Nosotros el Pueblo de Estados Unidos, a fin de formar una Unión más perfecta, establecer la Justicia, asegurar la tranquilidad interior, proporcionar la defensa común, fomentar el bienestar general y asegurar para nosotros y para nuestra posteridad los beneficios de la Libertad, establecemos y sancionamos esta Constitución para los Estados Unidos de América”.

Por tanto, aceptar que las obligaciones financieras se puedan diferenciar unas de otras, y que se puedan considerar algunas como legítimas y otras no, de hecho, implica un rompimiento axiomático de las premisas propias del hedonismo británico. Y eso es a lo que mucha gente hoy recula en pánico, cuando consideran las implicaciones del Paso Dos de LaRouche.

Un cambio de paradigma cultural

¿Por qué es esta hoy la respuesta generalizada entre los estadounidenses?

Porque Estados Unidos ha pasado por un cambio de paradigma cultural desde el asesinato del Presidente John F. Kennedy en 1963, como se expresa en la generación sesentayochera de hoy. Lo que solía ser obvio y un hábito, que debemos promover el bienestar general, que el interés público es primero, que la especulación debe aborrecerse, y que la economía y la moralidad son una, hoy es rechazado en favor de “mi placer, mi dinero, mis inversiones”. “Y por favor no me hables de moralidad. ¿Qué tiene eso que ver con la economía?”

En el dominio de la política económica, 1971 marcó un hito en el desmantelamiento de la normativa de la Glass-Steagall, aunque no de la ley misma todavía. En ese año, se rompió el vínculo del dólar a cualquier idea físico económica de valor internacionalmente, en tanto que el imperio británico indujo al Presidente Nixon a quitar la relación del dólar con el oro, lo que dio paso a la era de los tipos de cambio flotante entre las monedas. Esto destruyó el diseño que había hecho Roosevelt para el sistema Bretton Woods de posguerra, y permitió que se imprimiera una cantidad ilimitada de dólares fuera del control soberano del gobierno de los Estados Unidos, y comenzó la creación de una burbuja especulativa de instrumentos financieros sin control.

A lo largo de las décadas de 1980 y 1990, los frenos sobre la especulación se aflojaron progresivamente, tanto financiera, como más importante, filosófica, cultural y moralmente. Por ejemplo, al Imperio Británico se le permitió imponer deuda externa ilegítima a las naciones del tercer mundo, como en África, y utilizarla para imponer su política de genocidio y despoblación.

La Ley Glass-Steagall de 1933 de Franklin Roosevelt

Los siguientes son extractos tomados de la Resolución de la Cámara de Representantes H.R. 5661 de 37 páginas, “No. Público 66-73d del Congreso, la Ley Bancaria Glass-Steagal de 1933”.

Una Ley
Para proveer un uso más eficiente y seguro de los activos de los bancos, para regular el control interbancario, para prevenir el desvío injustificado de fondos a operaciones especulativas, y para otros propósitos…

[Sección 3 (a)] Cada banco de la reserva Federal debe mantenerse informado del carácter general y la cantidad de préstamos e inversiones de sus bancos miembros con el objeto de determinar si se hace un uso inapropiado de crédito bancario para el acarreo especulativo o el corretaje de títulos de deuda, hipotecas o materias primas, o para cualquier otro propósito inconsistente con el mantenimiento de las condiciones crediticias responsables; y para determinar si se conceden o rechazan avances, redescuentos u otras aceptaciones crediticias, el banco de la Reserva Federal debe considerar tal información. El jefe del Banco de la Reserva Federal debe reportar al Comité de la Reserva federal cualquier uso indebido del crédito bancario de cualquier miembro del banco, junto con su recomendación.

[Sección 7] El Comité de la Reserva Federal debe tener el poder para fijar ocasionalmente el porcentaje del capital y superávit bancario individual de cada distrito de la Reserva Federal, los cuales pueden ser representados por préstamos asegurados por acciones o préstamos en garantía hechos por bancos miembros dentro de tal distrito… Debe ser tarea del Consejo Directivo establecer tales porcentajes con el objeto de prevenir el uso indebido de préstamos bancarios para el acarreo especulativo de títulos valores…

[Sección 11 (a)] Ningún banco miembro debe actuar como el medio o agente de ninguna corporación, firma, asociación, sociedad fiduciaria o particular no bancario al hacer préstamos sobre garantías de acciones, bonos y cualquier otra garantía de inversión a corredores de bolsa ya sea en acciones, bonos o cualquier otra garantía de inversión…

[Sección 20] Después de un año a partir de la fecha del decreto de esta Ley, ningún banco miembro deberá estar afiliado en ninguna manera descrita en la sección 2 (b) del presente documento con ninguna corporación, asociación, sociedad fiduciaria u otra organización similar involucrada principalmente en el asunto de emisión, aseguranza, venta pública o distribución total o parcial o a través de participación agremiada de acciones, bonos, vales, pagarés u otros títulos valores...

[Sección 21 (a)] Después de la expiración de un año a partir de la fecha del decreto de esta ley será ilegítimo:
(1) Para cualquier persona, empresa, corporación, asociación, sociedad fiduciaria u otra organización similar, involucrada en el negocio de emisión, aseguranza, venta o distribución, total o parcial, o a través de participación agremiada, acciones, bonos, vales, pagarés u otros títulos valores, el involucrarse al mismo tiempo en grado alguno a cualquier negocio de recibir depósitos sujetos a revisión o repago tras presentar una cartilla, certificado de depósito u otra evidencia de deuda o tras una solicitud del depositante…

[Sección 32] A partir y después del 1 de enero de 1934, ningún funcionario o director de cualquier banco miembro debe ser funcionario, director o agente de ninguna corporación, compañía o asociación no incorporada, involucrada principalmente en el negocio de comprar, vender o negociar títulos valores, y ningún banco miembro debe ejercer las funciones de un banco correspondiente de parte de cualquier individuo, compañía, corporación o asociación no incorporada debe ejecutar las funciones de un corresponsal para cualquier banco miembro o mantener como depósito fondo alguno en beneficio de cualquier banco miembro, a menos que en cada caso haya un permiso para ello emitido por el Consejo Directivo de la Reserva Federal; y el Consejo está autorizado para emitir tal permiso si está en su juicio que no es incompatible con el interés público, y para anular cualquier permiso cuando sea que encuentre, después de un aviso razonable y la oportunidad de escucharlo, que el interés público requiere tal anulación…

El año 1999 fue un punto de inflexión. En noviembre 12, la ley Glass-Steagall de Roosevelt fue derogada formalmente y reemplazada por la ley Gramm-Leach-Bliley. Antes ese mismo año, a mediados de junio, el FMI forzó al gobierno de Colombia a contar oficialmente a las drogas como parte del producto interno bruto. A finales de junio, el presidente de la Bolsa de Nueva York, Richard Grasso, se reunió en las selvas de Colombia con Raúl Reyes, el jefe de finanzas del cartel de cocaína de las FARC, para discutir un “intercambio mutuo de capitales”, tal como lo planteó Grasso (ver el recuadro: “El Producto Narco Bruto”).

Como muestra el caso de las drogas tan claramente, la normativa Glass-Steagall de Roosevelt fue destronado y el liberalismo y el hedonismo británico reinaban supremamente.

El Producto Narco Bruto

El 9 de junio de 1999, el Departamento Administrativo Nacional de Estadísticas (DANE) del gobierno colombiano anunció que sus estadísticas del PNB reflejarían de ahora en adelante la “inclusión de cosechas ilícitas en la producción agrícola” --es decir, narcóticos-- utilizando “técnicas sofisticadas”, como lo exigía el Fondo Monetario Internacional. En junio 25, 1999, Richard Grasso, presidente de la Bolsa de Valores  de Nueva York, se reunió con el jefe de finanzas de la organización narcoterrorista de las FARC, el comandante Raúl Reyes. En su edición de julio 16, 1999, EIR publicó “El FMI y Wall Street van con todo para legalizar las drogas”, por Dennis Small, que incluía lo siguiente:

De hecho, si el valor monetario se acepta como única métrica económica, entonces uno implícitamente adoptó la visión bestial del hombre de Londres que prohíbe toda moralidad en la economía: Después de todo, nos han dicho, un dólar es un dólar; tal vez no te guste el hecho que viene de la producción de las drogas, la prostitución o apuestas, pero no puedes dejar que tus “gustos personales” dicten las “mediciones económicas objetivas”, tal como el Producto Nacional Bruto (PNB).

A esta visión se le llama monetarismo. Y es la forma en la que la economía se enseña hoy en toda universidad importante en cada país del mundo, ya sea que se llame neoliberalismo, keynesianismo o marxismo.

Si esta es tu visión, o la visión que toleras, entonces, por favor, contesta las siguientes preguntas: ¿Si las drogas y la prostitución se cuentan como parte del PNB, entonces debemos considerar una confiscación exitosa de drogas como una reducción en el PNB o como valor agregado? ¿Debemos también contar la pornografía como “valor agregado”? ¿Qué hay de la pornografía infantil (es un negocio multimillonario)? ¿Qué hay acerca de las “películas snuff”, donde personas (especialmente niños) son explotados sexualmente y después asesinados durante la grabación?

Tal vez también asesinar, violar y torturar deberían ser contados como parte del PNB, con “técnicas sofisticadas”, sin duda? ¿Acaso el gas venenoso usado en las cámaras de muerte de Hitler también era parte del PIB?

¿Es que estas preguntas te hacen sentir incómodo? ¿Entonces dónde se dibuja la línea? Más importante, ¿cómo se dibuja una línea entre el valor económico real y lo malvado con una etiqueta? ¿Acaso no hay una diferencia fundamental entre la “aritmética de los banqueros” y la “aritmética humana”?

La dura realidad es que no hay una forma científica, sistemática y válida para repudiar las drogas en una economía, hasta que estés preparado para echar por la borda la totalidad de las clases de economía estándar, incluyendo su definición de PNB y remplazarlo con la ciencia de la economía física desarrollada por Gottfried Leibniz, Lyndon LaRouche, y otros. En este enfoque la economía y la moralidad están unidas en el concepto de valor económico, definido como aquello que contribuye a la reproducción social exitosa de la humanidad, medido por el acenso de la densidad relativa potencial de población. La ciencia, la cultura clásica y la creatividad en todas sus expresiones --es decir, lo que es moral en el hombre-- se convierte en el fundamento del avance económico.

ANCOL/Fernando Ruiz
El “Abrazo de Grasso”: Richard Grasso abrazando al Comandante Reyes en el escondite de las FARC en la selva colombiana.

Aplicando el Estándar: Estiércol vs. Crédito

El paso dos del programa de acción de siete pasos de LaRouche hace un llamado para revivir la normativa Glass-Steagall, para separar la paja del grano--las deudas productivas de las especulativas-- en el sistema financiero de Estados Unidos (e internacionalmente). LaRouche ha promovido esta política desde hace décadas. Aquí algunos ejemplos.

En su primera respuesta importante a la decisión de Nixon el 15 de agosto de 1971, de enterrar el Bretton Woods de Roosevelt, LaRouche escribió que a la economía física se le estaba “aplastando bajo una masa de acciones, bonos, hipotecas y otros papeles capitalistas. Destrúyase ese papel y emergerá la economía.” El meollo del problema era aferrarse a valores “monetarios” ficticios, en vez de la riqueza física asociada con el incremento del poder productivo del trabajo.

En 1982, en la cúspide de la crisis de la “bomba de deuda”, LaRouche enfatizó, en su libro Operación Juárez, que se tenía que reorganizar el sistema financiero mundial, congelando los cientos de millones de dólares de deuda ilegítima del Tercer Mundo con una moratoria a la deuda, y emitiendo crédito nuevo productivo para grandes proyectos de infraestructura.

En ambos momentos, tal procedimiento pudo todavía haber salvado a un sistema internacional monetario reformado. Pero la situación hoy está muy deteriorada y se requieren medidas más drásticas.

Mientras avanzaba la crisis de desintegración global en 2008 y 2009, LaRouche presentó sus directrices para resolver la crisis con claridad absoluta, como en estos comentarios que hizo en una reunión privada con diplomáticos y otros en Washington, DC, el 11 de noviembre de 2008:

“No hay manera de salvar este sistema monetario en su forma actual. Está muy lleno de basura, con las derivadas financieras que suman más de un trillón de dólares en deuda, contra la suma nominal de la producción real de las naciones, es imposible reformar este sistema monetario en su forma actual. Se tiene que declarar en bancarrota al sistema monetario mismo. ¡Se tendrá que borrar la mayor parte de los activos monetarios nominales del mundo hoy! ¡Eliminarlos! Porque el sistema en su conjunto está en bancarrota sin remedio.

“Ahora bien, ¿qué se hace en este caso? Bueno, lo que se hace para una reforma monetaria para un sistema de crédito, es que, acudes a la Constitución de Estados Unidos. Porque con nuestra Constitución podemos crear, como Roosevelt lo hizo formalmente, podemos crear un sistema de crédito. Para reemplazar al sistema monetario.

“Ahora lo que se hace en este caso, y de acuerdo con Estados Unidos y su Constitución, con Rusia, China e India, se puede hacer. Lo que se hace es decir que ponemos todas las deudas que son equivalentes a deudas monetarias o de crédito en dos pilas. A una pila la nombramos ‘monetaria’. Esta es la pila de estiércol. A la otra la nombramos la ‘pila de crédito’.

“Ahora, bajo la Constitución estadounidense, el dinero, cuando se sigue la Constitución, se crea sólo con el poder del gobierno. Lo hace la rama ejecutiva del gobierno, con el consentimiento de la Cámara de Representantes, y las cosas fluyen a partir de ahí. Al emitir este crédito, también se autoriza su monetización: Así que el crédito puede ser emitido como préstamos para proyectos, o préstamos internacionales, y parte de este puede ser monetizado bajo la condición bajo la cual fue emitido.

“En particular, si tuviéramos un sistema de banca nacional, el cual ahora no tenemos, podríamos convertir el sistema de la Reserva Federal, que está en quiebra, en una sistema bancario nacional, como propuso Hamilton. Entonces se haría automáticamente. En verdad necesitamos un sistema de banca nacional en cada país. Esto no significa que sean lo únicos bancos, pero sí significa que se utiliza un sistema de banca nacional para controlar la relación entre el gobierno y el sistema bancario en su conjunto, en general...

“¿Qué se hace? Se tienen que proteger las cosas que son productivas y necesarias para el gobierno y necesarias para la población. Por tanto, se crea una pila denominada ‘pila de crédito’. Lo que se hace es que se toma cada deuda, y cada activo, que tiene valor para la sociedad actualmente, o que es necesario y meritorio, se toma el valor monetario de esto y se asigna esto a la creación de crédito, crédito del gobierno, un sistema de crédito. Y dejas que lo demás se pudra”.

En una videoconferencia internacional el 22 de enero de 2009, dos días después de la toma de posesión de Barak Obama, LaRouche retomó el tema:

“Hay que llevar el sistema actual, el sistema económico de los Estados Unidos, en particular, a una reforma general, una reorganización general, una reorganización por bancarrota. Esto significa poner el sistema de la Reserva Federal en bancarrota, bajo protección por bancarrota; tomando los activos, o activos reclamados, del sistema bancario y clasificándolos en dos pilas. Una pila se ajusta a la normativa de la banca comercial, los bancos convencionales y ordinarios, como es bajo Glass-Steagall, este tipo de contingencia. Esos bancos se deben poner en completo funcionamiento ahora, y deben ser utilizados como receptáculos del crédito federal para mover algunas cosas que deben moverse.

“En el otro lado, el lado de la basura, el lado del rescate financiero: ¡Ni un centavo! Se les interviene por bancarrota, se congelan. Ese es el departamento de la basura: Se congela la basura para que no apeste demasiado. No hay que poner más basura ahí, no hay que generar más basura”.

Y por fin, ¿qué rayos
son los derivados?

La manera más fácil de entender la naturaleza de los mercados de derivadas es pensar en un perro con un caso extremo de pulgas. Las pulgas, cuya existencia depende de comerse al perro, establecen pequeños imperios comprando y vendiendo la sangre del perro. De hecho, son tan exitosas que el perro comienza a morir. Esto se presenta como un verdadero dilema para las pulgas, pero como son pequeños bichos astutos, inventan una solución. En vez de comerciar con la sangre del perro, lo cambian para comerciar futuros de sangre. De repente, su comercio no está limitado a la cantidad de sangre que pueden succionar del perro; ahora comercian con sangre virtual, que es por naturaleza ilimitada. Su imperio comercial se expande como nunca, haciéndolas ricas de forma inimaginable para ellas. Y, ¿a quién le importa si el perro se murió mientras tanto?

—John Hoefle

¿Cuánta basura hay?

Tanta que asusta.

Primero, consideremos algunas de las categorías de la basura financiera global interconectada que será simplemente eliminada, o que se le regresará a la City de Londres y Wall Street para que ellos se encarguen de ella por su cuenta. No será rescatada por los gobiernos, es decir, por tí el contribuyente. Esto no es una lista completa, pero incluye:

-- Instrumentos de derivadas, tales como los MBS (Títulos respaldados por hipotecas), CDO (Obligaciones de deuda garantizadas), los CDS (seguros contra impagos), permutas de divisas y los mercados de futuros de materias primas. Los derivados en general constituyen el grueso de toda la burbuja especulativa; nadie sabe en realidad la cantidad exacta, pero claramente sobrepasa los mil billones e infecta a todo el sistema financiero transatlántico.

Es inútil, para los propósitos actuales, tratar de definir o cuantificar cada una de estas formas de cáncer financiero. En su lugar, sugerimos al lector ver la definición breve de derivadas que da John Hoefle de EIR (ver recuadro, “A fin de cuentas, ¿qué rayos son los derivados?”).

-- La deuda del Tercer Mundo, que oficialmente equivale a sólo $2.5 billones de dólares; casi toda es deuda ilegítima que ha sido pagada muchas veces por estos países.

-- Bolsas de valores de todo el mundo.

-- El tráfico de drogas internacional de un billón de dólares.

En el otro lado del libro financiero, están las deudas que se defenderán se garantizarán bajo las normas Glass-Steagall, que incluye:

-- El Seguro Social, Medicare (el programa de atención médica del gobierno de EU a la tercera edad), Medicaid (programa de atención médica del gobierno de EU a los más pobres) y programas gubernamentales que sirven al bienestar general.

-- Pensiones, tanto públicas como privadas.

-- Préstamos de negocios para actividades productivas.

-- Hipotecas familiares, a diferencia del esquema fraudulento de pirámide financiera que se construyó a base de hipotecas por los principales bancos.

-- Proyectos de inversión en infraestructura.

-- Compromisos por parte de estados y municipios para la actividad económica productiva.

Globalmente, los activos financieros especulativos han crecido de cerca de $200 billones en 1997 (antes que Glass-Steagall fuera derogada) hasta 1,000 billones hoy, un incremento de cinco veces. Durante este mismo período, la economía física y sus deudas válidas, se han encogido de forma drástica, tal que ahora las proporciones son inmanejables.

Ve la situación para los principales bancos de Estados unidos. Han sido tomados totalmente por el cáncer de las derivadas. En el 2000, los principales 10 bancos tenían 2.5 billones en activos, que se triplicó hasta $7.7 billones en 2009. Pero la exposición de aquellos bancos a los derivados fue de $45 billones en el 2000 a $294 billones en 2009, ¡un incremento de 6.5 veces! Y cuando comparas el cáncer de los derivados a los capitales propios de los bancos (ver el recuadro, para el caso de JPMorgan Chase), se ve más claramente la magnitud de la locura.

El cáncer también está altamente concentrado. Los principales cinco bancos de derivadas en los Estados Unidos --JPMorgan Chase, Bank of America, Goldman Sachs, Morgan Stanley y Citigroup-- tienen cerca del 90% del total de las derivadas.

¿Así que adivina quien fue rescatado cuando estalló la burbuja especulativa en 2008? De los cerca de $17 billones que se repartieron en rescates, como fue documentado por el senador independiente de Vermont, Bernie Sanders, las cantidades desembolsadas incluyen:

$1.5 billones a Morgan Stanley;

$1.2 billones a Merill Lynch (ahora parte de Bank of America);

$1 billón a Citigroup;

$700 mil millones a Bank of America;

$600 mil millones a Goldman Sachs.

Otro gran y continuo flujo de fondos de rescate va a los bancos británicos y europeos, a través de dólares ilimitados a través de la ventana de canjes de divisas de la Reserva Federal junto con el Banco Central Europeo y el Banco de Inglaterra.

Y ahora que los gobierno de Bush y Obama, consecutivamente, han repartido más de $17 billones de fondos de los contribuyentes para ayudar a alimentar el cáncer, se nos dice que se tienen que hacer $4 billones de dólares en recortes a la carne y la sangre de la economía productiva: el Seguro Social, Medicare, presupuestos locales y estatales y a los niveles de vida de la gente en general.

Esto es exactamente lo opuesto a la normativa de la Glass-Steagall. En vez de eso, debemos reinstaurar Glass-Steagall y, para empezar “cobrar” los 17 billones que se sumaron a las obligaciones ilegítimas del gobierno-- que es más de cuatro veces la cantidad en recortes que Obama ha propuesto hacer a programas vitales.

La locura se ha apoderado del proceso de toma de decisiones nacionales sobre economía. Es como si un hombre con cáncer fuera con su oncólogo para reportar un cáncer más grande creciendo en su estómago, sólo para que le dijeran que se deje de quejar, que estaba mostrando grandes señales de crecimiento, y que todas las células tienen derechos iguales en cualquier caso.

Si ese fuera tú doctor, lo despedirías por charlatán, ¿no es así? Es hora de hacer lo mismo con Obama y avanzar hacia el tratamiento.