Una Propuesta Griega: Convocan a una conferencia sobre la deuda europea para 2015

5 de febrero de 2015

UNA PROPUESTA GRIEGA

Convocan a una conferencia
sobre la deuda europea para 2015

por Dean Andromidas y Paul Gallagher

4 de febrero de 2015 – El siguiente artículo de Dean Andromidas y Paul Gallagher se publicó en la edición del 23 de enero de Executive Intelligence Review con el título del encabezado y se reproduce íntegro a continuación.

e1-Tsipras_alexis_2009.jpg
Creative Commons
Alexis Tsipras, líder de Syriza, le dijo a la BBC: "Estamos planteando una conferencia europea… No hay otra solución al problema que anular una gran parte de la deuda…"

Los partidos griegos Syriza y Griegos Independientes han propuesto una conferencia sobre la deuda a escala europea, similar a la que condujo al Acuerdo de Londres de 1953 sobre la Deuda, que resolvió el tema de la deuda externa de Alemania, propuesta que ha estado ganando los titulares de los medios de comunicación europeos.

En una entrevista con la BBC4 de Gran Bretaña, el líder de Syriza, Alexis Tsipras, dijo: "Lo que proponemos es una conferencia europea para enfrentar todos unidos este problema europeo. No hay otra solución al problema más que suprimir una gran parte de la deuda, un nuevo Memorando sobre la amortización y una nueva cláusula de desarrollo". Además, señaló: "En realidad no estamos pidiendo más dinero o préstamos para refinanciar las deudas antiguas. Obviamente, renegociaremos con nuestros socios para enfrentar todos unidos el tema de la deuda".

Syriza propone que dicha conferencia no solo trate sobre la deuda griega sino sobre la de otros países que negociaron duras condiciones de austeridad con la "Troika" para rescatar sus bancos quebrados, como Irlanda, Portugal, Chipre y Europa en su conjunto.

El diario londinense The Guardian informó el 17 de enero que la propuesta de Syriza cuenta con el apoyo de uno de los economistas más prominentes de Alemania, Hans-Werner Sinn, director del Instituto de Investigación Económica de Munich, y por otros economistas de Italia y Francia.

La convocatoria a esta conferencia es una excelente oportunidad no solo para finiquitar la crisis de deuda griega, sino para reorganizar y reformar todo el sistema financiero europeo. El tema real no es la deuda griega, sino la reorganización por bancarrota de toda la Eurozona, y más ampliamente, del sistema financiero transatlántico. La tarea decisiva es restaurar la soberanía nacional de los Estados nacionales de la Eurozona para restablecer un régimen de sistemas de crédito nacional basado en principios hamiltonianos que harían posible que las naciones europeas y norteamericanas participen en el sistema de desarrollo mundial emergente que llevan adelante el BRICS y naciones aliadas.

El Acuerdo de Londres de 1953 sobre la Deuda

La conferencia sobre la deuda alemana se refiere a la conferencia que se realizó en Londres de 1952 a 1953, y que llevó al "Acuerdo sobre la deuda externa alemana" de 1953. La conferencia juntó la deuda externa pública y privada alemana contraída entre las dos guerras, y la deuda por los préstamos otorgados por el Plan Marshall de la posguerra. Sobre gran parte de esta deuda no se había hecho pagos al menos desde 1934, cuando el gobierno nazi los suspendió. La conferencia redujo el total de la deuda alemana de $38.8 mil millones de dólares a $14.5 mil millones.

E1-Hamburg_Germany_1950_clearing_rubble%5d.tif
Creative Commons/Stockholm Transport Museum
Hamburgo, Alemania, todavía se veía así en 1950, cinco años después del fin de la guerra, y antes de que se llegara al Acuerdo de Londres sobre la Deuda en 1953.

La conferencia se realizó a instancias de Estados Unidos, en el contexto del Sistema de Bretton Woods y de una resolución conjunta de Estados Unidos y Francia que se emitió en 1950.

La Conferencia de Londres sobre la Deuda de 1952-53 —que produjo un éxito económico, con la rápida recuperación y el crecimiento de la economía alemana, conocido como el "milagro económico alemán"— se organizó a partir de principios muy opuestos a los que la actual "Troika" del FMI, el Banco Central Europeo (BCE) y la Comisión Europea de Bruselas impusieron a los países endeudados. Aquellos principios fueron:

* que Alemania tenía que ser capaz de pagar la deuda y a la vez mantener un alto nivel de crecimiento y mejorar el nivel de vida de su población;

* que Alemania pudiese reembolsar sus deudas en su propia moneda, en lugar de dólares u otras monedas más fuertes; y a la vez mantuviera el marco alemán relativamente subvaluado;

* que los pagos por la deuda alemana nunca excedieran el 5% de sus ingresos por exportación en cualquier año, y que se alentara al país a desarrollar su producción, como un sustituto a las importaciones, para tener una balanza comercial positiva.

El verdadero propósito de la negociación fue resolver el tema de la deuda a fin de facilitar la más rápida recuperación y expansión de la economía alemana y europea en su conjunto, como se declaró explícitamente en el preámbulo del acuerdo:

"Con el deseo de remover los obstáculos a las relaciones económicas normales entre la República Federal de Alemania y otros países, y de este modo contribuir al desarrollo de una comunidad de naciones próspera…"

Toda la deuda externa, pública y privada, se iba a resolver de manera global y por acuerdo, de modo que no se sujetaba a acciones de tribunales extranjeros, como en el caso actual de Argentina.

Hubo una reducción promedio de más del 60% del principal de la deuda y una reducción de la tasa de interés sobre el resto. Así se eliminó la deuda directamente. Es decir, no se necesitó de ningún tipo de institución central o de terceros que compraran la deuda, ni se emitió nueva deuda como en el caso de los recientes rescates financieros de las deudas griega, irlandesa, portuguesa y chipriota.

No se impuso ninguna condicionalidad en absoluto. Ni demandas de recortes en el presupuesto ni las mentadas "reformas estructurales" para generar superávits primarios para pagar deuda impagable. Por consiguiente, no se exigieron medidas de austeridad.

Bajo los principios de la Glass-Steagall

Lo más importante de todo es que esto ocurrió bajo un sistema financiero basado en las normas de la ley Glass-Steagall de total separación entre la banca comercial y la banca de inversión, donde la primera tenía prohibido por ley involucrarse en el negocio de derivados y otras formas de "instrumentos financieros" exóticos. A la vez, existían poderosas instituciones de crédito en Alemania, particularmente la Kreditanstalt für Wiederaufbau (Corporación Financiera de Reconstrucción), que servía como institución de crédito hamiltoniana para financiar la industria e infraestructura, lo cual condujo rápidamente al pleno empleo.

Desde entonces nunca ha habido una reestructuración de la deuda como esta y ninguna ha sido tan exitosa como la que hizo tan patente el llamado milagro económico alemán hizo.

Una reestructuración de este tipo nunca se hubiera podido haber hecho bajo el actual sistema, fundamentalmente porque la deuda es parte de un sistema de casino bancario, donde los llamados bonos soberanos están vinculados a un laberinto de derivados y títulos especulativos.

Hoy, la cuestión de la resolución de las deudas y la recuperación de las economías de los llamados países "periféricos" de la Eurozona, como Grecia, está sometida a un "imperativo" antagónico. A saber, Wall Street y la City de Londres exigen que el BCE ahora imprima billones de euros para comprar a los bancos privados toda la deuda soberana de todos los países europeos.

¿Por qué? Para salvar a montones de grandes bancos quebrados que están cargados de billones de deudas malas en bienes raíces, materias primas y otras pirámides especulativas y derivados financieros, en lugar de salvar las economías de las naciones endeudadas. Los bancos y sus "expertos" financieros y prostitutas de los medios de comunicación exigen ahora este rescate financiero obligado en tonos casi histéricos. Si se llevase a cabo, sujetaría a toda Europa a un régimen de cero crecimiento inexorable y devaluaría drásticamente el euro, lo cual ya ha ocurrido ante la sola anticipación de esta emisión cuantitativa gigante, y sigue cayendo debajo de sus paridades originales con monedas fuertes.

Por lo tanto, se tiene que reorganizar de manera ordenada todo el sistema de banca y crédito europeo, como se hizo bajo Franklin Roosevelt cuando se aprobó la Ley Glass-Steagall en 1933, comenzando con la separación de los bancos y la creación de una institución de crédito nacional al modo de la Corporación Financiera de Reconstrucción. Este tipo de medidas, a discutir en una conferencia de negociación por todas las naciones de la Unión Europea, hace posible crear en Europa una solución productiva para la crisis de la deuda de Grecia, Irlanda, Portugal, Chipre, etc.

Una conferencia sobre la deuda en 2015

CUADRO 1
Greece: An IMF Success Story.  Poverty +30% (08-12); Homelessness +25% (08-12); etc.
EIRNS

Una conferencia europea sobre la deuda en 2015, aun cuando incorpore los principios del Acuerdo de 1953, sería muy diferente. Como todos deben de saber, la crisis de la deuda de Grecia, Irlanda, Portugal, etc., fue el resultado del colapso del sistema financiero transatlántico privado. El llamado rescate financiero de estos países en realidad fue el rescate del sistema bancario a cuenta de los gobiernos de Europa. De los 240 mil millones de euros en préstamos de rescate financiero que recibió el gobierno griego en el curso de cinco años, solo el 10% los gastó el gobierno dentro de Grecia; el otro 90% fue directamente a los bancos e instituciones de crédito europeos. A Grecia se le negó incluso un rescate financiero tradicional al estilo del FMI, en el que se debería eliminar una pequeña parte de la deuda, porque el más mínimo recorte en la deuda habría tenido un impacto desastroso en los bancos alemanes, franceses, británicos y otros extranjeros que entonces poseían el grueso de la deuda griega. Lo mismo sucedió con Irlanda, Portugal y Chipre. En España se rescató a los bancos directamente.

Los bancos siguen estando irremediablemente quebrados, y los informes arrojan que hay no menos de 2 a 2.5 billones de euros en préstamos en "cartera vencida" asentadas en sus cuentas. Esta es una cifra conservadora y no incluye los varios billones de euros de exposición a las apuestas con derivados.

Por lo tanto, el primer imperativo será implementar una reforma al estilo Glass-Steagall, desmontar el sistema de banca de casino "demasiado grande para quebrar", con total separación entre la banca comercial y la de inversión. Al separar los bancos, también se tendrán que separar los activos. Los activos tales como depósitos de ahorros, bonos gubernamentales y créditos vinculados a la economía real, cuya pérdida tendría un serio efecto perjudicial en la economía, serán protegidos y puestos en el sistema bancario comercial, el cual operaría bajo un régimen regulatorio con autorización estatal, que le prohibiría a esos bancos realizar operaciones de corretaje en los mercados bursátiles, etc.

Los activos especulativos en los bancos de inversión se examinarán para determinar cuáles son viables y cuáles se tienen que anular. Desde luego, esto conduciría a una reducción dramática del tamaño de estos bancos. Muchos no sobrevivirán a la reforma.

La conferencia tendrá que restituir las facultades soberanas a las instituciones nacionales, como las únicas autoridades reconocidas con el mandato político y legal para llevar a cabo una reorganización por bancarrota del sistema bancario.

La conferencia obviamente no contemplaría ningún esquema supranacional dirigido a rescatar el sistema a expensas de los gobiernos nacionales, y por lo tanto en detrimento del bienestar general.

La conferencia podría servir de foro para resolver conflictos que pueden emerger cuando se desmonten y separen estos bancos enormes, que han operado a través de las fronteras nacionales.

Al final de este proceso, se habrá restaurado el régimen de la Glass-Steagall, que fue el ambiente en el que se condujo la Conferencia de Londres sobre la Deuda en la década de 1950.

Creación de un Banco Europeo de Inversión en Infraestructura

El segundo punto del orden del día será abordar el tema de la deuda pública sin la histeria sobre el contagio y "el estallido del sistema". La conferencia, naturalmente, empezará abordando la llamada "deuda del rescate financiero" amparada por el Mecanismo de Estabilidad Europeo (MEE), que se constituyó para emitir los bonos del rescate financiero con garantía de los gobiernos de la Unión Europea (UE).

Estos bonos de deuda incluyen los 246 mil millones de euros para el rescate financiero griego; los 76.8 mil millones para Portugal; los 68 mil millones para Irlanda; los 41 mil millones para España; y las sumas menores para Chipre, Hungría, Letonia y Rumania. El total es de 487.75 mil millones de euros. Los gobiernos europeos capitalizaron al MEE con 80 mil millones de euros de capital pagado, incluyendo 2.81 mil millones de euros desembolsados por Grecia, por ejemplo. Esos gobiernos abonaron al MEE un total de 700 mil millones de euros, incluyendo aportes de capital "disponible", de los cuales Grecia suscribió 20 mil millones de euros. El MEE tiene una reserva de capital de 200 mil millones de euros.

Teniendo en cuenta que el Acuerdo de Londres se ocupó de la deuda de manera integral y definitiva, el tema de la deuda se puede tratar de varias maneras. Una es tomar la modalidad del Acuerdo de Londres, reduciendo el principal, bajando el interés y vinculando los pagos a los ingresos por exportación.

Sin embargo, todas las naciones europeas necesitan además crédito nuevo para la renovación y creación de infraestructura económica moderna, para elevar la productividad y también los ingresos salariales a lo largo y ancho de las economías de la Unión Europea. Por ejemplo, en la década pasada Alemania ha tenido una inversión total neta negativa en infraestructura económica. Los principales bancos de Europa no están prestando para este fin; en realidad, rara vez prestan a los negocios o a las familias para cualquier fin.

E1-greek_demo_10_17_12_0127.jpg
Un nuevo Banco Europeo de Inversión en Infraestructura, similar al Banco Asiático de Inversión en Infraestructura, de China, empezaría a encarar las horrendas condiciones económicas impuestas a Grecia (y a otros países del sur de Europa) por las políticas de austeridad de la Troika. Aquí, ciudadanos griegos marchan en Atenas para protestar por los recortes en los niveles de vida, en octubre de 2012.

Otra forma sería que tomásemos una lección de Alexander Hamilton, quien empleó una parte de la deuda de guerra de la Revolución Americana no pagada y parcialmente impagable, como capital para fundar un Banco Nacional.[1] En el caso actual, en lugar de reducir estos bonos, podrían llegar a ser el capital de un nuevo banco de desarrollo europeo, capitalizado de manera ideal con el total del medio billón de euros pendientes de la "deuda del rescate".

El MEE ha vendido a instituciones financieras privadas gran parte de la deuda del rescate que adquirió. Se puede crear un nuevo banco europeo de crédito para infraestructura o una nueva división del Banco Europeo de Inversión (BEI), que tiene 60 años, con el propósito de hacer inversiones en infraestructura de Eurasia. Se invitaría a los tenedores de la deuda del rescate —al MEE y a las instituciones privadas que le han comprado la deuda— a invertirla en el nuevo banco, o en la nueva división del BEI, como capital, a valor nominal o al valor actual de mercado, como decida la conferencia de naciones. A cambio, ellos recibirían capital social del nuevo banco o de la división del BEI en forma de anualidades a 20-25 años con una tasa de interés más alta que la del mercado.

Se puede combinar ambos enfoques, mediante la imposición de una reducción determinada mediante negociaciones, solo sobre esa parte de la "deuda del rescate" que sus tenedores no ofrezcan como capital para el nuevo banco de desarrollo.

Aunque la redención de los bonos de la deuda del rescate será a largo plazo, el hecho de tener la garantía de todos los Estados de la Eurozona permitiría al nuevo banco captar capital de trabajo basándose en ellos. Igualmente importante es que al MEE se le demandaría invertir de 25 a 30 mil millones de su reserva de capital en el capital de largo plazo del nuevo banco o de la nueva división del BEI.

Los gobiernos a los que se les ha cargado con los préstamos del rescate financieros —los cuales, como capital del nuevo banco ahora tienen una amortización a un plazo mucho más largo— también pueden hacer inversiones de capital en este banco.

A este nuevo banco se le podría denominar Banco Europeo de Inversión en Infraestructura (BEII). Cooperaría con el recientemente constituido Banco Asiático de Inversión en Infraestructura (BAII) en inversiones en infraestructura euroasiática y "conectividad". El gobierno de China ha expresado con toda claridad que su política es hacer, y compartir, nuevas inversiones en infraestructura fuera de China, mediante su nuevo BAII, el Fondo de la Ruta de la Seda, el Fondo de la Ruta de la Seda Marítima y sus bancos estatales. China ya está haciendo esas inversiones mediante la cooperación en el Consejo de Gobiernos Europeos del Este y del Sur (CEE), como Grecia. El BEII sería un socio natural para las inversiones directas de China en el extranjero, incrementando su capacidad para invertir en nueva infraestructura en toda Europa.

Un nuevo banco de desarrollo tendría un mandato muy poderoso para conceder créditos para proyectos de infraestructura que integrarían a Europa en el Puente Terrestre Mundial en colaboración con el BRICS y naciones aliadas. Muchos de estos proyectos se contemplan en el nuevo Informe Especial de EIR denominado "The New Silk Road Becomes the World Land-Bridge" (La Nueva Ruta de la Seda se convierte en el Puente Terrestre Mundial) así como en el informe "Program for an Economic Miracle in Southern Europe: The Mediterranean Region, And Africa" (Programa para un milagro económico en Europa del Sur: la región mediterránea y África), publicado en 2012, en el momento más álgido de la crisis de la deuda europea.[2]

En cuanto a infraestructura de vías de comunicación, Europa tiene un enorme déficit en vías férreas. En Europa del Este, el sistema de ferrocarriles es un desastre. Polonia, las repúblicas Checa y Eslovaca, Hungría y virtualmente todos los Estados balcánicos, necesitan reconstruir y expandir sus sistemas de ferrocarriles con carácter de emergencia. Pese a que Europa occidental tiene un sistema de ferrocarriles altamente desarrollado, este no solo se ha deteriorado ante la presión de la austeridad, sino que carece de la suficiente capacidad para transportar mercancías, y en muchos países, como en Alemania, solo puede operar de noche, por la falta de capacidad para conducir trenes de carga y de pasajeros a la vez. Los planes existentes para construir líneas férreas destinadas a la carga para Alemania, Francia y España están retrasados por la política de austeridad. En el caso de Holanda, que ya está operando una línea de tren destinada a carga desde el puerto de Rotterdam hasta la frontera alemana, la prometida nueva línea alemana todavía no se va a construir.

Aunque los trenes de carga ya están corriendo de China a Alemania, el tiempo de viaje se reduciría considerablemente con nueva capacidad.

La segunda prioridad sería el transporte pluvial en el interior. Proyectos prioritarios son terminar el canal del Sena-Norte de Europa, que conecta los ríos Sena y Escalda, facilitando así la navegación entre París y los superpuertos de Europa occidental en Amberes y Rotterdam. Otros proyectos incluyen el largamente planeado canal Danubio-Óder-Elba, que conecta el Danubio con los mares del Norte y Báltico a través de la República Checa, Alemania y Polonia; y el canal Danubio-Morava-Vardar/Axios-mar Egeo, para el cual los chinos ya han diseñado un estudio de factibilidad. Otro proyecto sería reconstruir el sistema de canales en Polonia, que conectaría el canal de la región central alemana con el sistema de canales de Bielorrusia, conectando la red europea al Dniéper y al Volga, para permitir la navegación al mar Caspio y al mar Negro.

Con la creación de un BEII, cada país de Europa crearía un banco nacional de desarrollo correspondiente, que recibiría créditos del BEII y a la vez otorgaría créditos a las autoridades y empresas que llevarían a cabo los proyectos.

Estas instituciones también podrían colaborar con bancos de desarrollo de fuera de Europa, en especial con el Banco Asiático de Inversión en Infraestructura iniciado el año pasado por China, que ahora incluye 22 países de Asia. Tal acuerdo proporcionaría créditos para proyectos, por ejemplo en China, que realizarían compañías europeas o proyectos en Europa que llevarían a cabo compañías chinas. De hecho, se podría invitar a China, Rusia y países de toda Eurasia y África a unirse al BEII.

China se está relacionando a fondo con los países de los Balcanes y de Europa del Este. Mediante el alquiler del terminal de contenedores en el puerto griego del Pireo, donde ya ha invertido varios cientos de millones de euros, ha diseñado el corredor Pireo-Belgrado-Budapest y más allá como su corredor primario para exportaciones e importaciones hacia y desde Europa central. Ya está ayudando a los países que están a lo largo de este corredor a reconstruir y expandir las vías férreas. A fines del año pasado, China llevó a cabo una cumbre con los 16 estados de Europa Central y del Este, donde este y otros proyectos fueron el centro de las conversaciones.

De nuevo, tengan en mente el principio del Acuerdo de Londres, de no condicionalidades, como las medidas de austeridad o las falsas "reformas estructurales", que son sobre todo un ataque directo contra la fuerza laboral, o la apertura del país a políticas radicales de libre mercado que socavan la industria y la agricultura local. Lo que debería ocurrir es el desarrollo verdadero institucional dirigido a elevar la capacidad de las economías más débiles para realizar estos proyectos.

De este modo, el BEII llegaría a ser una de las instituciones principales que sirvan para integrar a Europa en el Puente Terrestre Mundial y al nuevo paradigma del progreso económico que ahora están desarrollando el BRICS y naciones aliadas.

¿Puede sobrevivir el euro?

Luego de que todas las naciones de la Unión Europea se sienten en la mesa de negociaciones haciendo gala de buena voluntad y comprometidas a resolver los problemas con el fin de contribuir al desarrollo de una comunidad de naciones prósperas, el tema del euro se puede tratar sin la histeria que ha caracterizado la discusión desde que empezó la crisis.

La Eurozona se estableció para facilitar el sistema de los bancos "demasiado grandes para quebrar". La crisis ha mostrado que los principios sobre los que se construyó la Eurozona han sido un fracaso, con consecuencias catastróficas para países como Grecia.

Como acaba de hacer Suiza, los países de la UE que conservan sus monedas nacionales van a romper sus ataduras con el euro.

Si va a existir una moneda común europea, tendrá que adaptarse al nuevo sistema de crédito a crearse después de una reforma al estilo de la Glass-Steagall, y servir a las necesidades de desarrollo de las naciones de Europa. Por ejemplo, en los países donde existe un severo déficit en infraestructura básica, tales como Grecia y Portugal, se tienen que aumentar los recursos nacionales mediante crédito externo para infraestructura, y no ir a la deriva hacia el desarrollo especulativo del sector inmobiliario, como ha ocurrido en España, Grecia y otros países.

Estas naciones necesitarán empezar de nuevo a emitir "moneda de curso legal" como sus monedas nacionales para pagar a los empleados del gobierno y para programas, contratistas, etc., y emitir bonos nacionales en sus monedas nacionales para inversión en la productividad nacional, así como para establecer y recaudar impuestos y tasas específicos para financiar esas deudas nacionales.

Pronto se pondría de manifiesto que el camino más eficiente de llevar a cabo esta tarea sería mediante la devolución de las facultades a los Estados soberanos. Con un regreso a la banca nacional, un Banco Europeo de Inversión en Infraestructura puede emitir créditos para los proyectos de infraestructura e industriales necesarios que integrarían a Europa en la perspectiva del Puente Terrestre Mundial del BRICS.

[1] Véase "Hamilton's Model: Bankruptcy Reorganization for a Credit System" ("El modelo de Hamilton: Reorganización por bancarrota para un sistema de crédito”), EIR, July 11, 2014.

http://www.larouchepub.com/eiw/public/2014/eirv41n27-20140711/43-45_4127.pdf

[2] Ambos están a disposición en http://store.larouchepub.com/