"Un nuevo Paradigma para la Supervivencia de la Civilización" - Apertura de la conferencia

diciembre 7, 2012

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(Aquí puede ver las conferencias que se han traducido al español. Vea el programa completo en inglés aquí.)

Discurso de Helga Zepp-Larouche en la apertura de la conferencia del Instituto Schiller "Un nuevo Paradigma para la Supervivencia de la Civilización" que tuvo lugar en Frankfurt, Alemania, el 24 y 25 de Noviembre de 2012

En las últimas semanas, el peligro existencial que la especie humana enfrenta ha quedado claro para todas las personas pensantes. La política de "cambio de régimen", implementada desde el colapso de la Unión Soviética, y que "bombardeó a Irak de vuelta a la Edad de Piedra", sumió a Libia en la anarquía, convirtió a Afganistán en una pesadilla, y desestabilizó al Estado laico de Siria con intervención extranjera y guerra religiosa; ahora amenaza con provocar una explosión de caos incontrolable en todo el mundo, en caso de operaciones militares contra Irán.

El Medio Oriente amenaza con convertirse en los nuevos Balcanes, con alianzas existentes que pueden comenzar una conflagración, al igual que antes de la Primera Guerra Mundial. Lo impensable puede ocurrir. Por ejemplo, que la Destrucción Mutua Asegurada ya no sirva como elemento disuasorio, sino que se convierta en realidad como resultado de una guerra termonuclear, llevando a la extinción de la raza humana. No, en algún momento en el futuro - sino en las próximas semanas.

La dinámica detrás del peligro de guerra también está impulsada por la caída acelerada del sistema financiero transatlántico. La política de Ben Bernanke de expansión de la liquidez en la Reserva Federal de Estados Unidos, eufemísticamente llamada "flexibilización cuantitativa III", es tan hiperinflacionaria como la compra ilimitada de bonos del Estado por el Banco Central Europeo de Mario Draghi.

La emisión monetaria hiperinflacionaria, combinada con austeridad brutal contra la población y la economía real, en la tradición del Canciller del Reich alemán Brüning, ya ha tenido el efecto de acortar la vida de millones de personas en Grecia, Italia, España y Portugal, y amenaza con sumir a Europa en una espiral de caos social incontrolable.

La pregunta que debemos responder urgentemente es si la especie humana, confrontada a su propia autodestrucción, será lo suficientemente inteligente como para cambiar de rumbo a tiempo ¿Vamos a desechar el ruinoso paradigma actual que busca consolidar un imperio mundial y que sostiene que la guerra es un medio legítimo para resolver los conflictos geopolíticos, y sustituirlo por un nuevo paradigma que asegure la supervivencia humana?

Para ello, necesitamos una visión de futuro. Esta visión no puede ser generada a partir de la forma de pensar monetarista o estadística-lineal de un sistema oligárquico, que niega las leyes del universo físico real y la creatividad humana. Tampoco puede venir de un "consenso" en torno a soluciones a muchos problemas secundarios: es decir, pensando "desde abajo." Sólo puede venir de pensar "desde arriba", según la definición de Nicolás de Cusa en su método de la coincidencia de los opuestos (Coincidentia Oppositorum), con lo que el Uno es de un orden superior que los Muchos. Con esto, Cusa coloco la piedra angular del principio de la Paz de Westfalia y el derecho internacional, desarrollando un método universal de solución de problemas y conflictos.

Ese método sigue siendo válido hoy en día, por lo que debemos empezar por la definición de los objetivos comunes de toda la humanidad. De hecho, ¿qué podría ser más importante que la cuestión ontológica del "esse", (el ser) -- de cómo asegurar la existencia sostenible en el tiempo de la especie humana?

Así, si queremos encontrar una solución a la doble amenaza existencial para la humanidad --el peligro de una guerra termonuclear mundial y la crisis económica sistémica-- el nuevo paradigma debe ser coherente con el orden de la creación. Necesitamos un plan para la paz en el siglo XXI, una visión que inspire la imaginación y la esperanza de la humanidad.

Todos los medios científicos y tecnológicos necesarios para superar la pobreza y el hambre en el mundo existen, y deben ser utilizados. Hay dos grandes regiones de nuestro planeta donde la falta de desarrollo clama por soluciones, siendo uno el continente Africano, al que nunca se le permitió recuperarse de la explotación colonial de siglos, y el otro es el Cercano y Medio Oriente, que ha caído muy por detrás de sus períodos de oro, cuando Bagdad era el centro de la cultura mundial, o cuando Palmyra Tadmur en Siria era una perla en la antigua Ruta de la Seda.

Una visión de un renacimiento económico y cultural de estas regiones debe ser un punto fundamental en la agenda política, que introduzca en la discusión un elemento de razón, a un nivel más elevado que los diversos conflictos locales, étnicos e históricos.