Sobre la cuestión del papel de Alemania

16 de marzo de 2015

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Por Lyndon H. LaRouche, Jr.

16 de marzo de 2015

La meritoria contribución que se expresa en el discurso del ministro de Relaciones Exteriores de Alemania, Frank-Walter Steinmeier, pronunciado el 12 de marzo de 2015[1], adolece no obstante de los aspectos esenciales de los términos que se reclaman realmente. Por lo tanto, yo presento el caso necesario de la manera siguiente.

De hecho, las condiciones actuales del planeta habitado Tierra, han alcanzado el punto en el cual la noción de la habitación del planeta, en su totalidad, debe prestar atención a los principios de Johannes Kepler, que se deben considerar, de manera universal realmente, como la noción apropiada para el diseño de la organización de la totalidad del planeta.

En este respecto actualmente real, fracasan los viejos hábitos de las nociones ostensiblemente tradicionales, y de modo catastrófico. Las normas actualmente nominales de las tradiciones europeas ya no coinciden con los designios de los medios ya sean los ostensiblemente "tradicionales" u otros. Lo que habían sido recientemente las normas tradicionales de expresión político-económica, tienen el efecto desventurado de exigir que los términos de un sistema de prácticas moderno se sujete a lo que son, de hecho, obstinadamente contemporáneos, pero en realidad, modalidades peor ahora que intrínsecamente arcaicas.

Me explico enseguida:

Las maldades de las finanzas actuales

Las prácticas financieras prevalecientes en Estados Unidos y Europa actualmente, han dependido últimamente, en lo principal, en los estándares de la pura usura que se ilustran por los efectos de una práctica general de meras finanzas en tanto que se basan en la usura financiera como tal. De modo notable, los atributos de las finanzas especulativas per se, han subyugado a lo que en realidad eran los valores relativamente físicos eficientemente de los movimientos ascendentes dentro de los dominios del resultado productivo.

La práctica de reducir sucesiva y perpetuamente las tasas científicas de la productividad humana per cápita, con relación a los costos de producción nominal, principalmente especulativos, tanto respecto al producto neto per cápita, como en Europa y en Estados Unidos, es emblemático del declive pertinente, paralelo realmente, tanto de los estándares de los ingresos familiares como de la productividad neta per cápita. La historia de una pauta general centenaria, con respecto a la productividad física neta real expresada desde el comienzo de la depreciación de la productividad neta per cápita, identifica la triste verdad del declive general relativo de la densidad de flujo energético, en la producción, per cápita, de la población general de la región transatlántica, per cápita, que ha generado la pasión para un homicidio global termonuclear combinado.

De este modo, las deprimentes tasas de producción neta de valores realmente físicos, en las tendencias de las economías de Estados Unidos y de Europa, respectivamente, dan fe de los valores relativos verdaderos, en efecto. En particular, ha sido el declive de las tasas per cápita de la productividad humana neta, que se han infligido por los descensos en la productividad física per cápita, mediante el abaratamiento acelerado de la provisión necesaria de una proporción general de productividad humana per cápita aumentada.

El ejemplo del elevado progreso de China hoy día, y de los elementos físico-económicos ascendentes relacionados de los logros relativamente singulares de China, son ahora particularmente pertinentes.

Los desafíos de China

China es actualmente única en virtud de sus logros actualmente progresivos dentro de los límites del espacio solar. Sus logros en este respecto, tanto dentro de la esfera del papel de la Luna e intereses relacionados, es, también, implícitamente, un punto de interés decisivo para su relación con los logros singulares, conocidos actualmente y los que hay en perspectiva, de su descubrimiento de los aspectos más esenciales del sistema solar mismo. De este modo, la característica actual de la relación de la humanidad entre el desarrollo de la sociedad y de la relación del sistema solar al papel del desarrollo propio de la humanidad, se han de considerar como si estuvieran entrelazados en una cuestión de experiencia futura, no para el individuo como tal, sino para las necesidades futuras de la humanidad. Así el individuo mortal comparte la misión hacia el futuro como hizo, por ejemplo, la misión de Juana de Arco, y tales sucesores suyos como Nicolás de Cusa y Johannes Kepler, y sus destinos para el futuro ahora presente de la humanidad, no residen dentro de la carne humana, sino en que la humanidad haya tenido una necesaria existencia futura. La esencia de esto no es lo que el individuo ha logrado, sino en la belleza de lo que el individuo ha luchado para que se haya de lograr. La misión futura de cada servidor de la causa de su existencia propia, reside dentro del futuro que expresan sus vivencias por y para la misión de la humanidad, como ha sido el fruto del genio o del mártir, por igual, como para, incidentalmente, China hoy.

La opción presente para toda la humanidad meritoria, reside en esencia, en crear un mejor futuro para toda la humanidad, en la opción para realizar la necesidad aparentemente imposible, lo cual conduce al más dulce de los sueños alcanzados de los logros de la humanidad: por realizar que el futuro de toda la humanidad, sea lo aparentemente imposible.

[1]Ver: "Tres líderes del mundo intervienen contra la guerra y la desintegración económica" http://spanish.larouchepac.com/node/23049