Demócratas, ¡Despierten!

25 de may de 2007

Demócratas, ¡Despierten!

por Lyndon H. LaRouche, Jr.

23 de mayo de 2007

La situación política cada vez más deteriorada en el proceso de deliberaciones del gobierno federal en asuntos decisivos hoy en Estados Unidos, exige de mi un discurso franco ahora. En los días y semanas por delante, formularé una declaración de política programática que es urgentemente necesaria para los principales partidos políticos que se han sido incapaces actualmente de comprender la verdadera situación que amenaza a nuestra nación y a otras hoy mismo. Por lo tanto, por el momento, lleno la brecha política que dejan los directivos del partido principal con relativamente pocas palabras para el entendedor.

Hacia el oeste, al sur de Escandinavia, por toda Europa continental, desde las fronteras de Rusia y Belarusia, y en el Reino Unido, Europa se ha convertido en un espectáculo de gobiernos fallidos, o de gobiernos en funciones que no sirven. Esta es también prácticamente la situación política interna de EUA, un hecho que considero la característica más notable ya entre los actuales dirigentes nacionales de la organización del Partido Demócrata de E.U. Para mi, lo más vergonzoso de este espectáculo son las faltas crónicas que muestra la dirección de ambos partidos, Republicano y Demócrata, en especial desde febrero de 2006.

Naturalmente, en este informe mi atención especial a las enseñanzas pertinentes del pasado reciente, se centra en la desintegración del liderato del Partido Demócrata a partir de los incidentes solapados de la confirmación de Alito y del modo tan desgraciado en que los demócratas del Senado y los republicanos, por igual, se sentaron en sus manos mientras que el núcleo de la industria estadounidense, la industria automotriz, se fue a la quiebra sin que se moviese un dedo en ninguno de los partidos en defensa de nuestra nación contra esto tan terrible. Sin embargo, mi pasión se concentra menos en lo que ya pasó, sino en algo mucho, mucho peor, que está a punto de suceder, pronto, a menos que nuestros dirigentes electos enmienden sus negligentes maneras.

En Europa y en los propios E.U.A., la clave de las oleadas de abandono virtual de las funciones de la soberanía nacional, se ha de reconocer en los efectos interdependientes y combinados de la sumisión a una forma de violación, y saqueo, que representa la combinación del saqueo por parte de los fondos especulativos y la destrucción de la soberanía nacional por parte de la globalización. En efecto, E.U.A. y la mayoría de la población de Europa occidental y central se ha sometido, bajo la bandera de la globalización, a ser enviada en la dirección de un pronto regreso que amenaza a una especie de tiranía imperial que se vio por última vez en la historia europea con la alianza medieval de una oligarquía financiera veneciana y una brutal caballería normanda.

Mientras tanto, la combinación del gobierno del Partido Laborista británico y la desadministración de Bush y Cheney, ha cometido repetidas ofensas excesivamente enjuiciables, mientras que el Congreso lloriquea que no puede hacer nada por la defensa de la Constitución de nuestra nación en contra de un usurpador, el vicepresidente Cheney mejor conocido como el presidente del vicioquien ha utilizado al Presidente de E.U. como si fuese cepillo de escusado mal cuidado. Parece que, como Hamlet, nuestro Congreso y nuestros partidos principales, con hígado de pollo, no pueden hacer nada a favor de la causa de nuestra nación.

La culpa no esta en las estrellas, "querido Bruto", sino en el hecho de que quienes serían vistos como nuestros dirigentes, muestran la mentalidad de subordinados cuando quiera que sea que se enfrentan con los tiranos del poder financiero que se tambalean violentamente.

Lo peor de todo, es que algunas de las personas cómplices en permitir que prevalezca este estado en los asuntos nacionales, son actualmente candidatos a la postulación a convertirse en el Presidente de nuestros Estados Unidos. La aceleración de las elecciones primarias presidenciales adelantadas ha sido particularmente desagradable en este aspecto específico. Si se deja seguir con esa tendencia, la decisión sobre los principales candidatos para la postulación Presidencial se tomaría antes de que pudiese ocurrir ningún debate serio sobre la sustancia sistémica de las cuestiones principales.

"¿A esos les dices candidatos?"

Hasta ahora, los debates de los candidatos entre sí, han evadido todo compromiso sustancial sobre cualquier tema de importancia decisiva actualmente para nuestra república en ese momento. Predominan los temas sentimentaloides, mientras que se pasan por alto hechos como el de un mundo enfrentado con la amenaza que ya se aproxima de un estallido del mayor derrumbe financiero y económico en la historia mundial moderna, y el hecho de que la cobardía mostrada por el Senado hasta ahora, nos presenta ahora, no sólo con una guerra de casi cuatro años, sin fin, en Iraq y Afganistán, sino una seria amenaza de intercambio termonuclear incluso entre las potencias de Eurasia, y probablemente, involucrando también a E.U.A. En ambos de estos casos ejemplares, los candidatos hasta ahora no han dicho nada útil. Están inclinados, más bien, ya sea a negar de plano (y francamente con falsedades) tales peligros, o a lloriquear protestas de la forma de "¡Por favor, por favor, no me digan que realmente es así!"

En el tema de la economía, el pero daño lo hacen los fondos especulativos compensatorios que han destruido la industria automotriz propiedad de E.U., a favor de sustitutos extranjeros tipo trabajo barato, que son los mismos fondos compensatorios que aparecen comprando a los candidatos más descollantes para la postulación presidencial.

Recientemente, el mismo gobierno del Reino Unido cuyas flagrantes y descaradas mentiras condujeron a Estados Unidos a la guerra ya sin fin en Iraq, ha orquestado un conflicto que amenaza con las potencias termonucleares de Rusia y China. En todos los casos, el impulso hacia la guerra es presionado por mentiras de los principales gobiernos que, no obstante, cuando menos la mayoría de nuestras candidatos principales a la postulación presidencial los tratan como respetables".

Mientras tanto, nuestros amigos en Europa occidental y central se encuentran en una condición terrible, políticamente y demás. Los que fueran los estados de Europa oriental del CAME, otrora dominados por los soviéticos, se encuentran en peor condición económica hoy que bajo la dominación soviética, y están, con una o dos excepciones, a lo sumo, en condiciones políticas internas deplorables también, inclinados a una forma irresponsable de arrogancia que está en proporción directa a su falta de competencia. Ninguna de estas naciones, así como E.U.A. también, ha mostrado ninguna capacidad para defenderse contra las fuerzas depredadoras de la montonera de fondos compensatorios especulativos, como hienas, que están consumiendo el hueso y el tuétano del bienestar de esas naciones.

En Europa, la tendencia generalizada es hacia la fragmentación de los partidos políticos, creando así formas minoritarias débiles de gobiernos parlamentarios, o formas de gobiernos de coalición inherentemente débiles, un estado de cosas con consecuencias potenciales muy feas bajo las actuales condiciones mundiales. El caso de Bélgica es emblemático, por un lado, y el hecho de que las elecciones recientes en el Reino Unido, hubo patrones de resultados incongruentes en las elecciones de Inglaterra, Escocia y Gales, donde el Laborista perdió en general en estos casos. Existe, después de todo, el peligro de "demasiada democracia" bajo condiciones de crisis en la que ningún partido sea capaz de ganar el apoyo mayoritario para los remedios a la crisis que se necesitan con urgencia.

Lo que he propuesto

El meollo de la situación estratégica mundial ahora, estriba en le desintegración de la economía mundial que se nos viene encima, estilo reacción en cadena, bajo el impacto de la mayor burbuja hiperinflacionaria de la historia mundial. Se trata de una burbuja, con su centro en el puro fraude conocido como "fondos compensatorios", que se centra en la ilusión de los lunáticos peores que las burbujas estilo John Law de la Europa de principios del siglo 18. A menos que naciones importantes, como Estados Unidos, tomen medidas para intervenir el actual sistema monetario-financiero mundial para ponerlo bajo una reorganización de bancarrota, el mundo entero se hundirá, pronto, en una derrumbe tipo reacción en cadena como el que envió a Europa a la gran era de tinieblas a mediados del siglo 14.

Cualquier persona que tenga un interés solo tiene que observar la enormidad de la capitalización nominal de los fondos compensatorios para ver el indicio de que no hay modo alguno de que esa masa de obligaciones financieras pueda sobrevivir. Solo una intervención para reorganizar lo que es ya un sistema monetario-financiero mundial inherentemente en bancarrota, puede impedir un desplome anticipado del planeta hacia una era de tinieblas prolongada. La tercera parte de la población de Europa desapareció de este modo durante la era de tinieblas del siglo 14; la amenaza de hoy cortaría más a fondo.

El problema obvio, es que aún cuando E.U. abandonase su control efectivo sobre su dólar estadounidense, como lo hizo bajo la dirección profesional de George Shultz entre 1971 y 1972, el dólar estadounidense ha seguido siendo el denominador principal de la deuda internacional entre las naciones del mundo en su conjunto. Un desplome del dólar no sólo eliminaría a E.U.A.; desataría un reacción en cadena mundial en el sistema monetario-financiero, borrando la mayor parte de los valores en libros de activos contra el dólar estadounidense, mientras que las economías se derrumban alrededor del mundo debido al desplome de los mercados relacionados con el dólar. Cuando se considera el factor de la burbuja de los fondos compensatorios como parte de la burbuja que está lista a estallar, tenemos hoy una situación que es mucho peor, como amenaza a la humanidad de este planeta, que el derrumbe de la Casa de Bardi que estalló a mediados del siglo 14.

El único remedio a esta amenaza sería intervenir el sistema financiero-monetario mundial en su conjunto para reorganizarlo, mediante un concierto de gobiernos, y conducir la gestión de ese sistema en bancarrota bajo principios modelados en el diseño del gobierno de Franklin Roosevelt para un sistema proteccionista de tipos de cambio fijo. De otro modo, ¡todo el planeta se va al infierno¡ Esa es la única opción que realmente tenemos disponible para ti. Una u otra decisión; no hay nada intermedio de importancia. Pensaste que gozaste el almuerzo; ahora, te enfrentas con que hay que pagar la cuenta de tu indulgencia en un sistema sin reglamentación de libre comercio de la pretendida globalización.

Hay algunos gobiernos que no aceptarían esa reforma, a menos que se les diera una alternativa no factible. Para meter las reformas necesarias, necesitaríamos un concierto de acuerdo entre no menos que la combinación de E.U.A., Rusia, China, e India. Esperaríamos un número de naciones además, ojalá, como Japón, que apoyasen esta decisión, y luego la mayoría del resto del planeta se uniría, ya sea con una franca sonrisa (Argentina, quizá, entre otros), una sonrisa (de Italia, quizás), o sólo con un asentimiento de mala gana (de algunos otros).

Esta reforma del sistema monetario, requeriría la substitución de un sistema monetario por el tipo de sistema crediticio implícito en la intención de la Constitución de E.U. La masa del crédito necesario se dedicaría a la formación de capital en inversiones a largo plazo, con eje en una gran suma dedicada a la infraestructura económica básica que se necesita acorde a la norma de productividad y nivel de vida moderno, junto con una directriz de alta tecnología en la agricultura y la industria.

Los políticos estadounidenses realmente inteligentes estarían de acuerdo con mi propuesta, sólo porque, si son realmente inteligentes, reconocerían que no tienen ninguna alternativa cuerda.

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