George Shultz, el hombre del ‘modelo chileno’ de fascismo

6 de febrero de 2005

<body><div align="center" class="style31"><tr><th align="left" class="style34" scope="col" valign="top">Envíalo a un amigo</th><th align="right" class="style34" scope="col" valign="top"></th></tr><font face="Arial,Helvetica,Geneva,Swiss,SunSans-Regular"><font face="Arial,Helvetica,Geneva,Swiss,SunSans-Regular"><span class="style37"></span></font></font><p align="center" class="style38">GEORGE SHULTZ, EL HOMBRE DEL ‘MODELO CHILENO’ DE FASCISMO</p><div align="left"><h5 class="style32"> <i>por Richard Freeman y Paul Gallagher</i> </h5><div><p>Nadie es más culpable de la ofensiva de privatizar y saquear el Seguro Social en los Estados Unidos que George Pratt Shultz, de la Bechtel, un “salvador” del Partido Republicano, reclutador del equipo de gobierno de George W. Bush conocido como “los Vulcanos”, y, al igual que Robert McNamara antes que él, un destacado “sicario económico” del orden financiero angloamericano en el ámbito internacional. Shultz fue el funcionario decisivo que, en agosto de 1971, instruyó al presidente Richard Nixon para que le pusiera fin al sistema monetario de Bretton Woods que Franklin Roosevelt creó para la posguerra. Fue el amo de los “economistas de Chicago” que rigieron el golpe de 1973 y la dictadura del general Augusto Pinochet en Chile. Y en 1981 Shultz le pidió al ministro fascista del Trabajo de Chile, José Piñera, quien acababa de privatizar el Seguro Social ahí, que le escribiera un memorando al presidente entrante Ronald Reagan sobre “cómo le hizo Chile”. Éste fue el primer balazo, disparado hace 23 años, en la guerra contra el Seguro Social de Roosevelt en los EU. La red bancaria de Shultz y Piñera ha colaborado desde entonces, y, de hecho, el equipo de los “Chicago Boys”, del que Piñera era parte en el Chile de Pinochet, fue una criatura de Shultz y de su mascota, el economista Milton Friedman.</p><p>Shultz, en una entrevista con la televisora PBS el 2 de octubre del 2000, habló de la situación de Chile: “Las Fuerzas Armadas tomaron el poder, y no cabe duda que hicieron cosas innecesariamente brutales en el proceso; pero, no obstante, lo tomaron. . . Hubo una gente en Chile que vino a conocerse como los ‘Chicago Boys’; estudiaron economía en la Universidad de Chicago. . . Así, de forma gradual evolucionó en Chile una economía al estilo de la Escuela de Chicago. Y funcionó”.</p><p> <strong> <i>Shultz vs.</i> Roosvelt</strong> </p><p>La labor interna de Shultz para lograr que el presidente Nixon anunciara el 15 de agosto de 1971 que los EU abandonarían el sistema de reservas de oro —por un sistema de tipos de cambio flotantes, el cual ha regido la “globalización” desde entonces— remachó los clavos del ataúd del sistema proteccionista de Bretton Woods de Roosevelt. Shultz le puso oficialmente fin a ese sistema con sus declaraciones en calidad de secretario del Tesoro de los EU, en la reunión anual del Fondo Monetario Internacional de septiembre de 1973, sólo dos semanas y media después de que el golpe de Pinochet instaurara el “modelo chileno” de economía fascista de Shultz, para exportarlo a todo el mundo.</p><p>Hoy Shultz dirige dos de los proyectos más importantes de los banqueros. Primero, con el equipo de los Vulcanos, en el que están Condoleezza Rice y Paul Wolfowitz —un equipo que Shultz armó para la presidencia de Bush hijo en el verano de 1998—, Shultz controla la política del Gobierno. Segundo, desde que Shultz maquinó la campaña de Schwarzenegger para gobernador de California en el 2003, ha dirigido el “Proyecto Hombre–bestia”, para convertir a Arnie en una fuerza viviente de corte hitleriano en los EU.</p><p>A George Shultz lo criaron para sentar la política oligárquica. Su padre, Birl Earl Shultz, era una figura de inteligencia importante en la operación angloamericana “Trust”. Shultz padre fue director de personal de la American International Corporation, ubicada en el 120 de la calle Broadway en Nueva York, empresa que era el centro neurálgico de la chicaneria financiera angloamericana de la era de la Primera Guerra Mundial. En 1957 George Shultz entró a la Escuela de Chicago, donde llegó a convertirse en profesor de Economía de la Escuela de Graduados de Negocios de la Universidad de Chicago; también fue decano de la Escuela de Negocios de 1962 a 1968. En ese tiempo el Departamento de Economía floreció como el centro de mando estadounidense de la Sociedad Mont Pelerin de la oligarquía financiera, la cual predicaba el culto antirregulación y antigobierno al monetarismo especulativo. El Chile de Pinochet, con su totalitarismo fascista y su privatización y saqueo radicales del patrimonio nacional del país, fue la encarnación de la ideología de la Escuela de Chicago. No es de sorprender que la Universidad de Chicago de la era de Shultz le diera cobijo a los montpelerinistas neoliberales, al hitlerismo de Leo Strauss, y a los heraldos straussianos de los ideólogos nazis Martin Heidegger y Carl Schmidt.</p><p>Como agente de confianza de la Escuela de Chicago, Shultz recibió apoyo en 1969 para ingresar al entrante Gobierno de Richard Nixon como secretario del Trabajo, función que desempeñó hasta junio de 1970; luego, en su calidad de jefe de la Oficina de Administración y Presupuesto, presidió en medio de una austeridad brutal hasta mayo–junio de 1972; por último, fue secretario del Tesoro hasta junio de 1974. En mancuerna con el subsecretario del Tesoro para Asuntos Monetarios, Paul A. Volcker, Shultz controló y luego remplazó al secretario del Tesoro John Connally. A Nixon lo indujeron en 1969 a aprobar el Memorando de Seguridad Nacional 7, con el cual nació un grupo formalmente llamado “Grupo Volcker” dentro de su Gobierno, con el propósito de preparar los planes para cambiar la política monetaria. En mayo de 1971 este grupo emitió un documento llamado “Contingencia”, el cual proponía ya la “suspensión de la convertibilidad del oro”.</p><p>Como jefe de la Oficina de Presupuesto, Shultz usó el brote de crisis presupuestales y de la balanza de pagos en los EU para abrirse paso y aconsejar a Nixon en materia de política monetaria internacional. Tras una serie de crisis monetarias que empezaron con la devaluación de la libra esterlina británica en noviembre de 1967, Shultz y Volker hicieron su movida. Según un documento del Departamento de Estado, “Política Monetaria Internacional de 1969 a 1972”, el 2 de agosto de 1971, y de nuevo el 12 de agosto, el presidente Nixon tuvo una encerrona con Shultz y Connally, en largas reuniones en las que urdieron la demolición del sistema de Bretton Woods. En cuanto al sistema monetario internacional, a Connally lo forzaron a presentar sólo las ideas de Volcker. Luego de dos semanas de reuniones secretas, que culminaron con dos días de reuniones en Campo David el 15 de agosto, el presidente Nixon anunció que estaba separando al dólar del sistema de reservas de oro. Nixon también anunció una política nacional de austeridad fascista, la cual era parte del mismo paquete.</p><p>En su libro <i>Economic Policy Beyond the Headlines</i> (La política económica más allá de los titulares), Shultz se regocijó en decir: “Y no sólo quedó aceptado que los tipos de cambio fijos eran claramente imprácticos para entonces, sino también que <i>fuimos afortunados de tener andando un sistema de mercado flexible. Ése fue un trago amargo que algunos tuvieron que pasar. Para otros, incluyendo los EU, el nacimiento de un sistema basado en el mercado</i> fue visto como una mejora mayor que el sistema inflexible basado en el oro que precedió a lo de Campo David” (énfasis añadido). En junio de 1972 Shultz se autonombró secretario del Tesoro de los EU. En marzo de 1973, en una tensa reunión de ministros de Finanzas del G–10 en París, personalmente se encargó de eliminar cualquier apoyo a los tipos de cambio fijos. Shultz cacareó que “los mercados, más que los gobiernos, estaban explícitamente a cargo”.</p><p> <strong>Un ‘sicario económico’</strong> </p><p>En 1981 George Shultz, en su calidad de presidente de Bechtel Corp. y de asesor del equipo de transición del presidente Ronald Reagan, visitó a José Piñera, ministro del Trabajo a cargo del Seguro Social en Chile, quien impuso la privatización de éste a punta de bayoneta. Shultz obtuvo de Piñera un memorando sobre cómo privatizar el Seguro Social en base al modelo chileno. Piñera describe lo que sucedió en un documento de su sitio electrónico, con fecha de junio de 1981: “George Shultz, ex secretario del Tesoro y ahora asesor del presidente elegido Ronald Reagan, me visita en el Ministerio de Minería al frente de una gran delegación de Bechtel. Tras discutir asuntos de minería, se queda a solas conmigo por una hora y me pide que le explique a detalle nuestra reforma revolucionaria del Seguro Social. Al final, me pide que le escriba un memorando de una página sobre la reforma para dárselo a Reagan. . . Al día siguiente se lo mandé a su hotel. El Dow Jones está a 900 [puntos]”.</p><p>Al parecer Shultz no pudo convencer a Reagan, pero siguió trabajando en el asunto. Hoy está en la directiva del “Grupo de Trabajo del Seguro Social” del Comité de Política de los republicanos en el Congreso, encabezando la ofensiva para privatizar el Seguro Social, misma que George Bush pretende concretar de inmediato.</p><p>En su libro <i>Confessions of an Economic Hit Man</i> (Confesiones de un sicario económico), John Perkins, ex economista en jefe de la firma internacional de consultoría Charles T. Main, explica cómo los “sicarios económicos” que trabajan para las grandes instituciones financieras y otras firmas endeudan a los países en vías de desarrollo, y después usan esa deuda para sacarles concesiones militares y políticas; y para cometer genocidio, así como para devorar los recursos naturales del país.</p><p>En su descripción analítica, Perkins dice que George Shultz, tanto en su función de presidente de Bechtel (1975–1982) como de secretario de Estado de Ronald Reagan (1982–1989), hizo las veces de heredero de Robert Strange McNamara, como uno de los personajes principales en la nueva pirámide de poder imperial, misma que aprovechó la estructura de sicarios económicos para desangrar y aplastar naciones. Shultz empleó la fuerza para derrocar gobiernos, como el de Ferdinando Marcos de Filipinas en 1986 y los diversos ataques contra Panamá que culminaron con la invasión de 1989. El 1 de octubre de 1982 el presidente mexicano José López Portillo, tras su valerosa imposición del control de cambios en defensa del crédito de México un mes antes, le dijo a la Asamblea General de las Naciones Unidas que el mundo tenía que cambiar el sistema monetario internacional (creación de Shultz), o entraría en “un nuevo oscurantismo medioeval”. El entonces secretario de Estado Shultz había hablado un día antes, el 30 de septiembre, y amenazado a las naciones presentes con que más les valía mantenerse a raya y pagar sus deudas al FMI.</p><p>Pero el poder de Shultz es más amplio que eso. El 25 de octubre de 1984, en un discurso que pronunció en la sinagoga de Park Avenue en Nueva York, Shultz, soñando con crear un imperio mundial, instó a los EU a adoptar una política de ataque preventivo, tal como la que podemos asociar con el vicepresidente Dick Cheney o el secretario de Defensa Donald Rumsfeld hoy día. Shultz alegó que los EU debían atacar primero: “El público tiene que entender el hecho de que algunos tratarán de realizar cualquier acción preventiva o de represalia nuestra en la peor de las situaciones. . . El público tiene que entender el hecho de que habrá ocasiones en las que su gobierno tiene que actuar antes de conocer todos y cada uno de los hechos”.</p><p> <strong>Los Vulcanos y Arnie</strong> </p><p>El que los banqueros le hayan confiando a Shultz los casos especiales de George W. Bush y Arnold Schwarzenegger, indica el nivel de supervisión y control que Shultz ejerce sobre todo el sistema.</p><p>En abril de 1998, en la casa de Shultz en Palo Alto, California, fue que nació e inició la campaña presidencial de George W. Bush para el 2000. Shultz aceptó presidir el Comité de Evaluación de la Campaña Presidencial de Bush; el segundo de abordo era Dick Cheney. A sabiendas de que “W” era uno de los individuos menos aptos para aspirar —ya no digamos llegar— a la Presidencia de los EU, Shultz formó un grupo que le diera forma a la <i>tábula rasa</i> de la mente de Bush. Una de sus integrantes, Condoleezza Rice, bautizó al grupo con el nombre de “Vulcanos”, pero fue Shultz quien lo dirigió y le dio su ideología neoconservadora. Desde el otoño de 1998 Shultz arregló que cada domingo por la noche Condi Rice y el straussiano Paul Wolfowitz (ahora el número dos del Departamento de Defensa) tuvieran una conferencia telefónica con Bush, entonces gobernador de Texas. Se sabe que, poco después, los guerreros de la Guerra Fría y zelotes del cabildo sionista Richard Perle y Dov Zakheim tenían conferencias telefónicas con Bush los lunes por la mañana. Así, Shultz desarrolló una red con la cual dictar la política de la Casa Blanca en coyunturas decisivas.</p><p>Un proceso parecido está en marcha con lo de Arnie, el “levantapesas tragaesteroides” importado de Austria, quien en una entrevista de 1977 dijo: “Yo admiraba a Hitler. . . porque llegó de ser un don nadie, con casi ninguna escuela, al poder. Y lo admiro por ser tan buen orador, y por su forma de llegarle a la gente y demás”.</p><p> <strong>Pero, ¿cómo llegó Arnie a la gubernatura de California?</strong> </p><p>La estafa “Enron” de la electricidad desregulada del 2000–2001 en California, de casi 70 mil millones de dólares, llevó al desplome de la red eléctrica, a una crisis de la industria básica, y a la cólera de la población por el aumento en la facturación eléctrica. El círculo que incluyó a George Shultz canalizó esta ira en contra del gobernador demócrata Gray Davis. El 15 de agosto del 2003 Arnie apareció ante las cámaras para anunciar su campaña por la gubernatura durante el referendo; lo flanqueaban los jefes de su equipo de asesores George Shultz y Warren Buffet. A Buffet, quien administra uno de los fondos buitres más grandes del mundo, John Train de Wall Street lo ha aclamando como el “genio” del mundo de las inversiones.</p><p>El 17 de septiembre del 2004 Schwarzenegger anunció la creación de una Junta de Asesores Económicos, de 16 miembros, que le ayudará a “enfrentar los retos económicos que encara” California. Su presidente es George Shultz.</p><p>En un solo año de gobernador, Schwarzenegger ya disparó la deuda estatal de California en un 50% más, y laceró sus programas gubernamentales. Ahora Shultz prepara a Arnie para que sea el hombre–bestia en la Presidencia de los EU.</p><p>Como indica su registro histórico de 50 años, cuando el sistema está quebrado y la oligarquía necesita fuentes de saqueo con desesperación —como sucede ahora con el Seguro Social—, George Shultz es el hombre del “modelo chileno”.</p><p> </p></div></div></div></body>