John Train: El retrato de un ‘sicario económico’

6 de febrero de 2005

<body><div align="center" class="style31"><tr><th align="left" class="style34" scope="col" valign="top">Envíalo a un amigo</th><th align="right" class="style34" scope="col" valign="top"></th></tr><font face="Arial,Helvetica,Geneva,Swiss,SunSans-Regular"><font face="Arial,Helvetica,Geneva,Swiss,SunSans-Regular"><span class="style37"></span></font></font><p align="center" class="style38">JOHN TRAIN: EL RETRATO DE UN ‘SICARIO ECONÓMICO’</p><div align="left"><h5 class="style32"> <i>por Jeffrey Steinberg</i> </h5><p class="style32">José Piñera, quien fue ministro del Trabajo y de Minería durante el régimen fascista del dictador chileno Augusto Pinochet, además de arquitecto del robo mayúsculo de las pensiones de los trabajadores, tiene amigos en los altos niveles de la élite angloamericana, a pesar de haber participado en un régimen vilipendiado en todo el mundo por sus crímenes de guerra.</p><p class="style32">En el sitio electrónico de su International Center of Pension Reform (Centro Internacional para la Reforma de las Pensiones, en www.josepinera.com), Piñera describe una visita que hizo a la ciudad de Nueva York el 11 de septiembre del 2002, auspiciada por su querido amigo, banquero de Wall Street y espía angloamericano John Train:</p><p class="style32">“En la Casa Pulitzer: hoy me uní a los neoyorkinos en el Parque Central, en una conmovedora ceremonia para conmemorar el terrible ataque del 11–S. Ahí, Meryl Streep recitó ‘Lincoln’ de Copland, y hubo una gran orquesta. Gracias a la generosa hospitalidad de mi amigo John Train, un escritor, inversionista y hombre renacentista, me quedé tres semanas en el departamento de huéspedes de su casa en la calle 73 y la Quinta Avenida. No sólo es una casa muy bella, y no sólo está cerca del maravilloso Parque Central, sino que también es a prueba de ruido; una bendición, en especial en Nueva York. . . Hubo muchas reuniones y conferencias interesantes, y la principal fue la de Amigos de la Asociación de Política Exterior. El Instituto Manhattan amablemente me dio una oficina y todo su apoyo”.</p><p class="style32">El fascista Piñera no sólo es amigo íntimo de John Train. Piñera y Train son socios en una red de fondos buitres que ha obtenido pingües ganancias del saqueo del sistema privatizado del Seguro Social de Chile. Train también aparece como director de Genesis Holdings International Limited, y de su Genesis Chile Fund Limited. Piñera es asesor de la directiva, y hasta el 2 de diciembre del 2004 fue director de Genesis Emerging Markets Fund Limited.</p><p class="style32">Para el 2002, el Genesis Chile Fund era el fondo de inversión extranjera más grande de Chile, dueño de buena parte de uno de los mayores fondos de pensiones privatizados chilenos: AFP Provida. En un boletín de prensa del 10 de diciembre del 2004, difundido por la bolsa de valores chilena, Genesis Chile anunció que estaba explorando formas de retirar capital de inversión de los mismos fondos privados de pensiones en los que tiene inversiones.</p><p class="style32">A Genesis Chile le ha ido espectacularmente bien saqueando al pueblo chileno. En el año fiscal que terminó el 30 de septiembre del 2004, el fondo informó de un aumento impresionante de 35,8% en el valor neto de sus activos y, en la última década, un aumento del 1.000%. En el mismo período, a los pensionados chilenos les han robado en despoblado, dejándolos sin un quinto.</p><p class="style32"> <strong>La ficha de Train</strong> </p><p class="style32">Sus admiradores han descrito a John Train como “el último de los espías de la OSS (Oficina de Servicios Estratégicos, predecesora de la CIA) en Wall Street”, y como un “banquero honorable que ha puesto su dinero en servicio de la democracia social”. El escritor John Perkins —quien en estos momentos es todo un éxito de librería— describiría con mayor precisión a John Train como uno de los principales “sicarios económicos” del mundo.</p><p class="style32">Ciertamente las huellas de las garras de Train pueden encontrarse en algunas de las peores empresas criminales de las décadas de la posguerra, entre ellas el fiasco del “Gobierno secreto paralelo” de Reagan y Bush de los 1980, la campaña criminal para asesinar o encarcelar a Lyndon LaRouche, y el plan de guerra cultural conocido como el Congreso a Favor de la Libertad Cultural. Algunos de los socios más antiguos e íntimos de Train, como el finado sir James Goldsmith, han estado implicados en programas secretos de asesinatos en África, en el tráfico clandestino de armas entre Oriente y Occidente, y en el asesinato del primer ministro sueco Olof Palme en 1986. Las propias conexiones de Train con los círculos del “Cartel Europeo de las Armas” que estuvieron detrás del asesinato de Palme, son directas.</p><p class="style32">Aunque vive en la ciudad de Nueva York, John Train de hecho es un orgulloso miembro de la oligarquía anglófila, a la cual el presidente Franklin Roosvelt atacaba como los “tories americanos”. Siendo alumno de Harvard, Train irrumpió en las celebraciones de la cabalgata de Paul Revere para alertar a los patriotas norteamericanos de la llegada de tropas británicas, tomando la plataforma vestido con un uniforme de casaca roja británico, con todo y peluca. La fortuna de la familia de Train en gran medida vino de las ganancias que en el siglo 19 hizo Enoch Train and Company, una firma de navíos de carga que fue socia menor de la Compañía de las Indias Orientales británica en el comercio de opio en el Lejano Oriente. El abuelo materno de Train fue socio fundador de JP Morgan.</p><p class="style32">Nacido en 1928, John Train fue educado en Groton, Harvard y La Sorbona. En 1951 Train fundó el <i>Paris Review,</i> un proyecto del frente de guerra cultural de la posguerra de la comunidad de inteligencia angloamericana: el Congreso a Favor de la Libertad Cultural. Sadruddin Aga Khan, el director de <i>Paris Review,</i> era compañero de cuarto de Train en Harvard. La revista patrocinaba a desechos de la perversión cultural fabiana tales como el poeta y agente de la inteligencia británica W.H. Auden; el espía y literato británico Stephen Spender; el promotor británico de la contracultura Aldous Huxley; el propagandista a favor de Weimar Christopher Isherwood; y Archibald MacLeish.</p><p class="style32">Fue en este período en París que Train estableció sus lazos íntimos con sir Jimmy Goldsmith y su hermano Edward. Hasta su muerte hace unos años, sir Jimmy tenía contacto semanal con Train, quien se dice administraba parte de su enorme fortuna.</p><p class="style32">En 1956 Train regresó a los Estados Unidos, donde trabajó dos años para el especulador de Wall Street, Imre de Vegh, antes de crear Smith Train Counsel, su fondo privado de inversiones.</p><p class="style32">Un indicio de los fuertes vínculos de Train con lo más rancio de la oligarquía financiera europea, es que en 1984 parte de Smith Train Counsel fue comprada por English Associate Trust de Londres, que a su vez era una subsidiaria del gigante banquero sueco PK Banken, una empresa conjunta del Gobierno sueco y el infame Erik Penser. Como uno de los accionistas mayoritarios del componente sueco del “Cartel Europeo de las Armas”, Bofors/Nobel Industries, Penser estuvo bien metido en tratos sucios de armas en el confilcto entre Oriente y Occidente, en medio del asesinato de Palme. Como parte del trato, Train pasó a la directiva de PK Banken.</p><p class="style32"> <strong>Asesinatos, S.A., de los 1980</strong> </p><p class="style32">John Train es conocido en Wall Street por las inversiones de sus <i>fondi</i> privados, a nombre de importantes oligarcas europeos y angloamericanos. Además de los Goldsmith, Train es el supuesto administrador de los fondos de Maurice “Hank” Greenberg, el jefe del American International Group (AIG), la megaaseguradora que estuvo detrás del derrocamiento de Ferdinando Marcos en las Filipinas en la era de Reagan.</p><p class="style32">Train también es famoso por una serie de libros en los que difunde los métodos para “hacerse rico pronto”, de especuladores tales como el aliado de George Shultz y padrino de Arnold Schwarzenegger, Warren Buffett, y del gurú del Magellan Fund, Peter Lynch.</p><p class="style32">Pero el verdadero John Train, fiel a su fama de “espía”, es uno de los principales participantes de una de las operaciones secretas más sucias e infestadas de drogas de las últimas décadas.</p><p class="style32">En enero de 1983, como parte de la creación del “Proyecto Democracia” de la era de Reagan, el funcionario del Consejo de Seguridad Nacional y ex funcionario de la CIA, Walter Raymond, redactó la Directiva de Seguridad Nacional 77 (NSDD–77), misma que fue aprobada por el presidente Ronald Reagan, creando así uno de los componentes secretos clave de lo que vino a conocerse como el “Gobierno secreto paralelo” del Irán–contra. La NSDD–77 engendró al “comité ejecutivo de donantes privados”, cuya función era reunir a un grupo de peces gordos financieros anglófilos, y a algunos de los principales fanáticos de la Guerra Fría, quienes financiarían y dirigirían un programa de operaciones globales secretas en Centroamérica, África, y Asia Central, que fomentaría el caos y el genocidios, y regaría miles de millones de dólares en drogas ilegales en las calles de los EU.</p><p class="style32">El equipo de “donantes privados” incluiría a los viejos aliados de Train, entre ellos al fundador de la Freedom House, Leo Cherne, al espía neoconservador de segunda generación Roy Godson, y a los financieros británicos Rupert Murdoch y sir Jimmy Goldsmith.</p><p class="style32">Train desempeñó una función muy importante en dos de las empresas ilegales más sucias del Proyecto Democracia. Fue nombrado director del Comité de Ayuda Afgana (ARC), un frente propagandístico y de “correo de dinero” para los <i>muyahidines</i> afganos, reclutados para combatir al Ejército Rojo soviético en Afganistán. El ARC de Train se alinearía con uno de los principales jefes militares afganos, G. Hekmatyar, quien fue un personaje importante en la conexión de contrabando de opio del “Creciente Dorado” que invadió los mercados estadounidenses y europeos con heroína en los 1980.</p><p class="style32"> <strong>Atrapen a LaRouche</strong> </p><p class="style32">Pero la acción más vil de Train a favor de la oligarquía angloamericana fue su participación a mediados de los 1980 en la trampa política e intento de asesinato contra Lyndon LaRouche. En nombre del equipo de Walter Raymond en el Consejo de Seguridad Nacional, a Train le asignaron la tarea de dirigir una campaña ilegal de difamación en los órganos de difusión de los EU, en preparación para la enorme redada que realizaron contra las oficinas y empresas asociadas con el precandidato presidencial del Partido Demócrata, Lyndon LaRouche, así como la casa donde se encontraba.</p><p class="style32">George Shultz y Henry Kissinger la tomaron contra LaRouche desde los 1970, por sus esfuerzos para lograr un nuevo orden económico mundial más justo que remplace al quebrado sistema que siguió al de Bretton Woods.</p><p class="style32">Pero el frenesí de “atrapen a LaRouche” llegó a su clímax cuando el 23 de marzo de 1983, en un discurso televisado a nivel nacional, el presidente Reagan hizo suyo el plan de LaRouche de emprender una Iniciativa de Defensa Estratégica (IDE) en colaboración con la Unión Soviética y los aliados tradicionales de los EU, para así ponerle fin a la Guerra Fría.</p><p class="style32">Fue un mes antes del discurso de Reagan sobre la IDE, que Train tuvo una reunión de trabajo en su casa de Manhattan con 25 personalidades de los órganos de difusión, representantes del equipo secreto de la Casa Blanca de Reagan, el miembro del comité de donantes Richard Mellon–Scaife y agentes federales, para urdir la ambiciosa ofensiva propagandística de “atrapen a LaRouche”.</p><p class="style32">En el transcurso del siguiente año, literalmente metieron docenas de artículos difamatorios en los principales órganos estadounidenses, desde el <i>The New Republic,</i> hasta el <i>Wall Street Journal</i> y el <i>Washington Post.</i> Cuando la operación de Train fue descubierta, sus participantes, como Pat Lynch de la televisora NBC, corrieron el riesgo de ser acusados de perjurio con tal de encubrir a Train.</p><p class="style32">El 6 y 7 de octubre de 1986 más de 400 agentes federales, estatales y locales llevaron a cabo una redada en las oficinas de LaRouche en Leesburg, Virginia, y en la casa donde él estaba. Fue sólo con la intervención de amigos de alto nivel de LaRouche en el Gobierno estadounidense y en la comunidad de inteligencia, que pudo evitarse un asesinato. En diciembre de 1988 LaRouche fue condenado en un juicio apresurado en una corte federal de Alexandria, Virginia, y el mes siguiente enviado a prisión, en lo que el ex procurador general Ramsey Clark calificó de el peor caso de abuso judicial que jamás haya visto.</p><p class="style32">Nota: ocho meses antes de la redada de Leesburg, los “amigos” europeos y sudafricanos de John Train asesinaron al primer ministro sueco Olof Palme. Aunque luego saldrían a la luz pruebas vinculando a los mercenarios sudafricanos financiados por sir Jimmy Goldsmith con el asesinato de Palme, la maquinaria propagandística de Train vomitó una serie de historias culpando a colegas de Lyndon LaRouche del mismo.</p><p class="style32">Así se las gastan los “sicarios económicos” y sus “chacales”.</p><p class="style32"> </p></div></div></body>