Se desvanece el mundo de sueños; la realidad golpea.

7 de agosto de 2007

4 de agosto del 2007 (LPAC).— No sabemos la fecha en que vaya a ocurrir, sin embargo el sistema se viene abajo. Mientras exista, el sistema actual está condenado al fracaso. La fecha puede estar indefinida, pero se acerca cada vez más. Éste fue el breve comentario que hizo Lyndon LaRouche el 2 de agosto, al siguiente día en que se desplomara sobre el río Mississippi el puente interestatal 35W en Minneapolis, Minnesota. Esto, al igual que las advertencias que ha estado haciendo LaRouche sobre la desintegración financiera global, fue una catástrofe esperada en cualquier momento; lo único indefinido era la fecha exacta en que ocurriría. El Departamento del Transporte de Minnesota ya había declarado este puente "estructuralmente deficiente" desde el año 2005. De hecho, 25% de los 590,750 puentes en los Estados Unidos están clasificados como "estructuralmente deficientes o funcionalmente obsoletos", según la Sociedad Americana de Ingenieros Civiles.

LaRouche centró su atención en el derrumbe económico global que es la verdadera causa de este acontecimiento, y en las fuerzas políticas responsables por ello:

George W. va a tener un verdadero problema con esto, dijo LaRouche. El Presidente no podrá darle vueltas; esto va estar por toda la nación. El impacto que tendrá es de horror: la gente cruzando el puente, docenas de carros cayendo sobre el río y toda esa gente muere. Algo inesperado. La gente va quedar afectada y asustada por esto.

El asunto, insistió LaRouche, es que Bush debe cambiar su política: ¡Primero, despedir a Cheney! En este momento, Bush debe despedir a Cheney porque fue su presión en prolongar y ampliar la guerra lo que constituye un gran factor en esto. El otro factor grande es el derrumbe de la industria automotriz, sobre lo cual el Congreso no hizo nada. Porque si se hubiera procedido con la conversión de esa industria como yo lo propuse, subrayó LaRouche, hubiéramos tenido el plan en marcha y nos hubiéramos concentrado en los programas de ingeniería para hacer frente a nuestras necesidades de infraestructura general, como los puentes.

Teníamos el programa necesario y los demócratas en el Congreso, presionados, no lo impulsaron. Y ese tipo de errores de juicio ¡cuestan vidas!

LaRouche señaló que Bush está respondiendo al derrumbe del puente con su insensibilidad característica. Bush y compañía van a decir: "nada de dinero, nada de dinero". Lo mismo que pasó con Katrina. Bush se encuentra atrapado de nuevo en su síndrome Katrina, esta vez en el otro extremo del Mississippi. Katrina se trasladó río arriba hasta Minneapolis-St. Paul.

Esto le va caer encima al Congreso, dijo LaRouche. Y ellos están por irse a casa en el receso de agosto. Y uno de esos lugares ¡es el estado de Minnesota!

Luego LaRouche abordó la crisis financiera global de la siguiente manera:

Lo que enfrentamos ahora es la crisis de "los sujetalibros" a la que me he referido. Hay una desintegración debido al derrumbe de la operación de valores con base en las hipotecas (MBS, siglas en inglés). Ya no pueden generar de ahí el dinero en efectivo adicional, como capitalización. Por tanto, el flujo proveniente de los bancos, que depende de este margen de MBS, se cerró; el flujo de capital financiero que fluye por el sistema hacia los fondos especulativos que tienen compromisos que tienen que cumplir bajo contrato. Porque tomaron opciones de compras y prometieron pagar; pero ya no tienen el dinero para hacerlo. Y como he indicado, esto quiere decir que en ambos extremos —el extremo de la generación del capital ficticio, y el extremo en donde tenía que entregarse, o si no habrá un incumplimiento— quebraron.

En medio de todo, en Alemania, toda su economía quedó aplastada en una trituradora que es en realidad mundial.

De modo que no se trata de un problema local; no se trata de un problema regional o un problema que afecta a un número de regiones. Es global.

Hay varias cosas que podrían ocurrir, y quizas ocurran, o tal vez las detengan por un tiempo. Como la crisis del acarreo de yenes; lo que afecta ahora a Australia y Nueva Zelandia, en gran medida ligado a la operación del acarreo de yenes; la totalidad de este complejo europeo; los problemas de China. Todo esto está relacionado. No se trata de un problema menudo. Se trata de una crisis sistémica.

Así que tienen este problema de los extremos sujetalibros. Tienen el acarreo de yenes que es el generador de este crédito apalancado que se utiliza; tienen el problema del mercado de la vivienda en los Estados Unidos, el mercado británico de la vivienda y otros por el estilo, que han sido usados para lo mismo; y otras cosas, colaterales, utilizadas de la misma manera. Y lo que esto significa es que ahora tienen una institución de depósito que es pertinente en algún punto del trayecto, que convierte a los MBS y cosas parecidas en un activo monetario. Luego los bancos canalizan esto a Wall Street y operacione similares, que luego van a los fondos especulativos u operaciones parecidas.

Y al otro extremo, los fondos especulativos se apoderan de algo sin tener en realidad el dinero para cerrar la compra. Y lo que hacen es que entregan una nota en la que prometen pagar y luego pagan con lo que saquearon de lo que se apoderaron, en opciones. Así, por tanto, si el dinero deja de fluir desde los MBS y cualquier cosa que estén utiizando para esto, si no está fluyendo hacia los bancos pertinentes e instituciones similares y, por tanto, deja de fluir por el sistema, como varias compañías de administración y por el estilo, a los acuerdos apalancados como Cerberus, entonces quedan atorados con el hecho de que se apoderaron de algo sobre la base de una promesa de pagar. Y el dinero para que ellos paguen no existe.

Entonces lo tenemos en ambos extremos. En el extremo del derrumbe del mercado de la vivienda y cosas similares, que han cerrado las fuentes de crédito utilizadas para generar lo que se contierte en medios de pago. Y al otro extremo, tienen a alguien que se apoderó de algo y van a tener que renegar del contrato, incumplir un contrato, y perder sus intereses allí.

Y va a haber un fenómenos tipo Bear Stearns, en donde de repente alguien queda atrapado en el medio y sin ningún activo. Y ésa es la situación mundial.

De modo que tenemos una desintegración sistémica general del sistema. Y la gente tiende a considerar esto desde una perspectiva errónea. La ven desde la perspectiva de esto local, aquello local, esto del gobierno, eso nacional; que no significa un bledo. Porque todo consiste en una sola gran burbuja. Es como la burbuja internacional de John Law, que no se sustenta en la realidad sino en la especulación. Y cuando al especulador lo sorprenden con los pantalones abajo, es decir, que no puede pagar para mantener su especulación continua, entonces ¡todo estalla! Se desata todo, exactamente como la Burbuja de John Law.

Esto es lo que pasó en el siglo 14 con la Casa de Bardi. Ellos estuvieron dando préstamos por todos lados y alguno de sus deudores no pudieron pagar, a saber, el rey de Inglaterra. Y cuando el rey de Inglaterra no pudo pagar, entonces exigieron el pago sobre todas las obligaciones pendientes a Francia y varios países, cuyas guerras eran financiadas a través de cosas como los banqueros Lombardos. Esto inició la reacción en cadena y todo el sistema se vino abajo.

Lo que estamos observando, como le he estado diciendo a la gente por años, la eventualidad que estamos presenciando aquí, es un colapso de reacción en cadena tipo siglo 14. Eso es lo que estan presenciando.

Algunos preguntan: ¿Se va desintegrar mañana? No sabemos, porque pueden haver varias cosas para posponer esto y crear nuevos tipos de activos ficticios y de alguna manera tratar de encubrir esto. Pero lo que están presenciando, es que hagan lo que hagan, van a terminar en el mismo lugar. Simplemente va a ser más grande y peor cuando ocurra.

Así que no sabemos con precisión cuándo se venga a abajo, pero sí sabemos que se hunde. Y no habrá nada que evite el hundimiento. Se puede retrasar, el derrumbe se puede retrasar, pero no se puede impedir, a no ser que se cambie el sistema monetario, lo cual se puede hacer. Pero no están muy entusiasmados en lo particular al respecto en estos momentos.

Y de cara a todo esto, George Busy y compañía están de hecho diciendo: "Bueno, ahora no; tenemos otras cosas en nuestra mente. ¡Hay que recortar! ¡Hay que recortar"

Y aquí es donde se desvanece el mundo de lo sueños y la realidad golpea, concluyó LaRouche.