Para salvar al Wachovia, restauren Glass-Steagall

1 de octubre de 2008

27 de septiembre del 2008 (LPAC).— La quiebra reciente de Washington Mutual eleva a 13 el número de bancos quebrados este año y el ritmo se acelera. Las últimas demandas del presidente George Bush y el secretario del Tesoro Henry Paulson de un rescate sin precedentes del sistema bancario para evitar la desintegración total representa una admisión de que, tal como lo dijera Lyndon LaRouche, el sistema bancario está en la bancarrota. Las quiebras seguirán y a un ritmo asfixiante. El centro de atención ahora es Wachovia Corp., el gigante bancario de Carolina del Norte, como el siguiente en la lista y según se informa ampliamente en negociaciones de "liquidación" con el Citigroup, Wells Fargo y el Banco Santander de España. Es probable que ocurra la fusión, o los compradores esperen, como lo hiciera J.P. Morgan Chase con Washington Mutual, y compren el banco a la Corporación Federal de Seguro de Depósitos (FDIC, en inglés) después que lo cierre. Pase lo que pase, es probable que Wachovia deje de existir pronto como banco independiente.

Uno de los principios guía de la Ley de Protección a los Bancos y Propietarios de Vivienda es que, como una banca regulada debidamente es un aspecto esencial de cualquier economía, es que debemos salvar a los bancos comerciales y de ahorro federales o estatales autorizados. Eso quiere decir dos cosas: primero, debemos extraer las funciones bancarias pertinentes de los bancos que seguido devinieron en virtuales casinos de apuestas especulativas y, segundo, debemos restaurar el régimen regulatorio moderno establecido por Franklin Delano Roosevelt, empezando con el restablecimiento de Glass-Steagall.

La Ley Glass-Steagall de 1933 fue una de las regulaciones bancarias más importante jamás aprobada, ya que prohibió que cualquier banco comercial se comprometiera en actividades bancarias de inversión. Como le dijera Franklin Delano Roosevelt a la Casa de Morgan, ustedes pueden ser una banca comercial de de inversión pero no ambas. Esto se hizo para prevenirr un sinnúmero de abusos que se dieron en los 1920 y a principios de los 1930, cuando los mismos banqueros se salvaron a expensas de su clientela y el público. Glass-Steagal obligó a la Casa de Morgan a dividirse en dos instituciones separadas, una acción por la que jamás se ha perdonado a FDR pero que él estuvo totalmente correcto como lo han demostrado los últimos acontecimientos. Los bancos empezaron a desafanarse poco a poco de Glass-Steagal en los 1980, y finalmente por completo en 1999, después de la fusión ilegal de Travelers y Citicorp para crear Citigroup en 1998. La abolición de Glass-Steagal abrió las compuertas cuando los bancos expandieron sus actividades especulativas, hasta virtualmente desaparecer la distinción entre la banca comercial y la de inversión. Al igual que la solvencia del sistema.

La recuperación de las funciones bancarias comerciales de alguna de estas abominaciones va a requerir de una cirugía delicada, parecida a la remoción de tumores muy arraigados. Este es el caso con Wachovia Corp., donde el banco comercial, Wachovia Bank, N.A., es el más grande de cientos de subsidiarias. Sin embargo, Wachovia Bank es un basurero de desperdicio tóxico que mantiene, entre otros peligros, 4,4 billones de dólares en valor especulativo de derivados, o 6,63 dólares en derivados por cada dólar en activos. Eso significa que para salvar todo el banco, por no decir su compañía matriz, no es sólo indeseable sino imposible. No obstante, lo que puede salvarse son los depósitos primero y antes que nada, y los préstamos y los contratos de arrendamiento relacionados a las operaciones bancarias tradicionales; lo que se dejará por fuera son los derivados y otras operaciones especulativas. La compañía matriz y todas sus subsidiarias debieran ser intervenidas por los reguladores bancarios federales y someterlas a una intervención por bancarrota. Se reorganizarían las operaciones bancarias comerciales necesarias en una institución nueva, mientras que el resto se le congelaría y se les atiende después.

Este enfoque de desmontar toda la especulación y dejar un banco limpio, acompañada de nuevas regulaciones bancarias estrictas, permitiría a los hogares y empresas acceso libre a su dinero y al crédito necesario, mientras se remueve la carga impuesta por la montaña de apuestas especulativas, capital ficticio y otros disparates.

En el siguiente par de semanas, entre el primero y 15 de octubre, presenciaremos con toda probabilidad el derrumbe absoluto del sistema bancario de los EU. De aprobarse el paquete de rescate de Bush/Paulson detonaría de inmediato una explosión hiperinflacionaria como la de Alemania, destruyendo el valor del dólar y con ello la economía. De rechazarse el paquete de rescate, el sistem bancario británico se derrumbaría de inmediato, con el desplome de los bancos estadounidenses pisándole los talones. Con o sin rescate, lo que se enfrenta es la desintegración del sistema bancario, gracias en gran media a la desregulación y la globalización.

[a:href="\/packages\/protecci-n-los-bancos-y-los-propietarios-de-viviendas\/view";target=_blank]La Ley de Protección a los Bancos y Propietarios de Vivienda[/a] de LaRouche es el único camino seguro para prevenir que el derrumbe de la burbuja financiera arrastre la economía con ella. Es una medida dramática, pero por mucho preferible al caos y destrucción absolutos que le sigue. Sin la HBPA, se pierde la nación.