Los británicos maniobran para controlar a Obama, desplieguan el "factor confusión"

10 de noviembre de 2008

9 de noviembre de 2008 (LPAC).— "Yo era ministro de Estado en el Ministerio de Relaciones Exteriores en la epoca de la última transición, cuando Bush sucedió a Clinton", escribe Brian Wilson en el Scotsman on Sunday de hoy. "Fue el trabajo diplomático más pasmoso que haya presenciado en mi vida, o que pudiera presenciar. Nada le importaba a los mandarines de la FCO [Min [Ministerio de Relaciones Exteriores británico] más que meter ahí en primera fila a "nuestros hombre", en ese tiempo, Tony Blair. "Mientras el resto del mundo cumplía con los cánones sociales y esperaron mientras se disputaban los mecanismos computarizados en Florida, la maquinaria diplomática del Reino Unido estaba en sobremarcha, habiendo decidido que todo la indignación y protestas de la cristiandad no iba a alterar el resultado. Estuvieron en lo cierto, y la táctica tuvo éxito, al menos en el corto plazo.

"Va a haber una escaramuza similar para meter ahí a Gordon Brown, rápido y en primer lugar. Gran Bretaña tiene muchos amigos en Washington y yo le apostaría mi dinero a que Brown va a estar al principio de la fila".

"Por supuesto, eso es lo que están haciendo" comentó Lyndon LaRouche. "No solo eso. Están desplegando el factor confusión, causando tanta confusión que no se logre hacer nada".

Gordon Brown en persona encabeza la campaña con un artículo lisonjero en la página editorial del London Guardian de hoy. "La elección de Obama ha inspirado a millones... Este es un momento definitorio. Se está escribiendo un nuevo capítulo de la historia humana y será estudiada por nuestros hijos, y sus hijos, y los hijos de sus hijos después de ellos" babeó.

Una de las pocas declaraciones concretas en el pomposo elogio a Obama y a sí mismo, es la promesa de construir "compañías verdes y empleos verdes en la medida en que hacemos la transición hacia una economía baja en carbono". En esto, LaRouche dijo que él sigue órdenes de su jefe, el duque de Edinburgo, el más importante de los fascistas y genocidas .