La 'libra de carne' de Obama: ¡ACTÚA YA!

1 de junio de 2009

La 'libra de carne' de Obama:

¡ACTÚA YA!

por Lyndon H. LaRouche, Jr.

24 de mayo de 2009

—————————————————————————————————

Desde su visita a Londres para abrazar a la malvada reinita, el Presidente Barack Obama ya no pretende ser la persona que solo parecía ser, brevemente, durante esa fase inicial precedente, de la corta "luna de miel" de su Presidencia. Hasta cierto punto, yo puedo dar razón de cierta evidencia exacta de su comportamiento actual, tanto en cuanto a su carácter, como a su terrible resultado que al presente amenaza para el mundo, si se permite que continúe esa pauta sin un cambio de rumbo arrollador, muy pronto, de toda directriz que ha adelantado desde esa peregrinación a rendir culto al santuario del palacio imperial de Buckingham. La verdadera historia es que se trata de las cosas terribles que se van a apoderar del mundo, cosas que van a golpear más pronto de lo que puedas decir "Adolfo Hitler", a menos que se hagan ciertos cambios, y muy pronto, muy específicos y muy radicales, que yo propongo.

Bajo estas circunstancias presentes, en las que tengo que decir la verdad sobre este asunto, sin importar nada, tengo una tremenda responsabilidad moral, relativamente singular, de decirte lo siguiente.

—————————————————————————————————

Como lo advertí, en mi videoconferencia internacional por Internet del 25 de julio de 2007, el planeta entero ha estado en las garras de lo que ha sido, exactamente como yo lo había advertido entonces, el proceso ininterrumpido del desenvolvimiento de una crisis de desintegración económica-física planetaria general. No solo transmití la advertencia, sino que especifiqué las acciones inmediatas necesarias para evitar el proceso acelerado de crisis de desintegración económica general.

Quienes conocen los hechos relevantes de la historia moderna desde la muerte del Presidente Franklin Roosevelt, recordarán que a mi primer pronóstico, que advertía, a mediados de 1956, que habría que esperar una recesión severa que golpearía durante el intervalo de febrero a marzo de 1957, le siguió una advertencia general, emitida entre 1959 y 1960, de un deslizamiento potencial hacia el resquebrajamiento del sistema de tipos de cambio fijo comenzando la segunda mitad de los 1960; de la recesión de octubre de 1987; que un "deslave económico" arruinaría la campaña de reelección del Presidente George H.W. Bush; que la desintegración del sistema golpearía a la vuelta del milenio entre 1999 y 2001; y mi pronóstico del 3 de enero de 2001 de que habría que esperar un asalto terrorista de envergadura contra Estados Unidos ese año. Y así por el estilo. Todo acontecimiento que he pronosticado en el intervalo de 1956 a 2007, ha llegado siempre en el marco de tiempo señalado por el pronóstico.

Es de lo más notable, y de la mayor pertinencia a lo que señalo en este informe, que el motivo de mi éxito relativamente singular como pronosticador, no reside en mi supuesta genialidad, sino en la incompetencia de lo que se podría considerar mis principales rivales. Yo sé que la prognosis estadística que practican los monetaristas es una profesión destinada a atraer a los incompetentes a su desprecio ricamente merecido. Mis pronósticos se fundamentaron en el papel que jugaron las preferencias en política para acarrear las catástrofes que invalidan las reputaciones de los seguidores de la prognosis estadística. Es la política dominante, no las estadísticas, lo que ocasiona todas las catástrofes económicas relativamente más notables de la historia moderna.

Desde entonces, yo he resultado estar correcto por encima de duda de cualquier hombre cuerdo, cuanto todos mis rivales putativos entre los cuerdos y razonablemente cultos, me se me habían opuesto, han resultado haber estado terriblemente equivocados. Por lo tanto, uno podría pensar que un Presidente Barack Obama hubiese sido lo suficientemente inteligente, y también juicioso, como para haber evitado entrar en conflicto con mis advertencias. Ha fallado de modo patente, como Presidente, hasta ahora, en este respecto. Si le desagrada lo que he dicho, y tengo pocos motivos para dudar que así sea, no tiene que culpar a nadie más que a si mismo.

Este patrón de fracasos de este mismo tiempo, de todo el mundo, ha sido el caso no sólo dentro de nuestro Estados Unidos desde la muerte del Presidente Franklin D. Roosevelt, globalmente; se ha demostrado ahora, de nuevo, con un patrón de conducta necia del Presidente Barack Obama y su administración: un patrón presente de mala conducta que vacila en los límites de un tipo de atención médica y otros tipos de comportamiento económico corriente, como el de Peter Orszag, Larry Summers, y Ezekiel Emanuel, que los juicios de Núremberg a los nazis habían condenado como "crímenes contra la humanidad".

Lo que acabo de decir, no es tema para clasificar como comentario justo o injusto; es el único juicio que hay en el reino de la verdad, la cordura y el decoro, por igual; es la única opinión apta para los de cordura razonable e inteligencia que tengan el juicio, las agallas y la honestidad para declarar las cosas como son.

El hecho es que, con la elección del Presidente Obama, nosotros, y el mundo en general, hemos sido estafados con la elección Presidencial más costosa, comprada y pagada, en la historia mundial moderna. En gran medida, ha resultado ser "la mejor Presidencia que la combinación del narcodinero internacional, como el del narcopromotor internacional George Soros, y los estafadores financieros internacionales semejantes, podrían haber comprado".

La cosa más benigna que se podría decir de las políticas adoptadas actualmente por el Presidente Obama, es que no solamente son aviesas en las intenciones específicamente fascistas que manifiestan en la práctica, como en los casos notables que son en esencia copias exactas de las medidas de Adolfo Hitler, como en el caso de sus políticas actuales sobre la atención médica y dizque "ambientalista": incluso si se pudiesen ver como errores honestos cometidos por alguien clínicamente demente. Cualquier otra cosa que se debe decir de esta cuestión, claramente el ha sido lavado de cerebro por su preferencia a los psicólogos "conductistas". Sin eliminar la influencia de esos lavadores de cerebro y la de sus cómplices financieros francamente fascistas, no hay esperanza para nuestros Estados Unidos de América durante el presente año calendario, o, en el mismo respecto, para el mundo en general, a menos que se cambien las actuales políticas del gobierno de Obama, muy pronto, del modo en que lo he indicado.

Tu respuesta a mi advertencia, se convierte de este modo en tu elección de tu propio destino personal. ¡Despierta! Antes de que sea, pronto, demasiado tarde.

De modo notable, el propio Presidente ha admitido este hecho, aunque solo implícitamente, en la manera en que ha intentado disculpar su comportamiento. Debemos subrayar el hecho de su adopción de una copia al carbón, prácticamente, de las medidas de atención médica de Adolfo Hitler de 1 de septiembre de 1039, que luego fueron juzgadas como genocidas. Se ha despachado tanto dinero a los albañales de Londres y Wall Street, para rescatar y afianzar a los estafadores financieros internacionales, que prácticamente no queda nada, en la opinión manifiesta de Obama, ya sea para la expansión de la producción o para la atención médica. En vez de imponer tasas de mortalidad crecientes a la población estadounidense, el debió haber parado los rescates financieros a las obligaciones fraudulentas de los mayores estafadores financieros del planeta, sometiendo al sistema a una reorganización por bancarrota. Debió actuar para aumentar el rendimiento productivo de la economía de la nación, en vez de destruirla con la devastación lunática, neomalthusiana en pro del genocidio. Su directriz para la práctica se ha reducido, hasta ahora, a: ¡Sacrificar al bebé para salvar la muy, pero muy sucia bañera financiera!

Al proferir su débil excusa para saquear la tesorería par engordar a los estafadores, el actual Presidente nos ha dejado con el hecho de que, la única manera en que Estados Unidos puede sobrevivir, apenas a casi dos años después del 25 de julio de 2007, es revocando el "rescate" afianzamiento de Wall Street y Londres, intrínsecamente fraudulento, para someter al sistema a una reorganización de bancarrota, como yo lo especifiqué entonces. Entre la elección de servir a los estafadores o al pueblo de Estados Unidos, el Presidente Obama ha elegido el lado de los estafadores que tanto contribuyeron para comprarse su Presidencia al presente menos que inútil.

La única esperanza para su Presidencia, ahora, es que él debe traicionar a los estafadores que le compraron su elección; el tiene que hacer esto para prestar servicio a los ciudadanos de Estados Unidos, gente cuya confianza en él, el ha traicionado al presente, y a quienes el les debe la imposición de su juramento de posesión del cargo.

Esa advertencia mía, no constituye una descripción de un resultado meramente posible del gobierno actual; es ya el carácter asentado del gobierno, y de su autodestrucción en últimas. Este horroroso destino presente suyo no se puede cambiar, a menos que liberemos la Presidente de las influencias actualmente dominantes en el gobierno, las influencias de, entre otros, Larry Summers y los estafadores "conductistas", que compraron la conciencia de este Presidente a tan alto precio. Solo si el Presidente fuese inducido a echar a Summers y a los conductistas nazistas como Peter Orszag y demás, el potencial de los elementos restantes en la actual administración llegaría a jugar un papel dominante en una alternativa de dirección más venturosa.

Mi autoridad en esta materia

Solo si la adopción de las medidas que yo he especificado desde mi conferencia internacional por Internet el 25 de julio de 2007, fuesen a sustituir, por completo, las medidas actuales del Congreso y la Presidencia estadounidense desde el Día del Trabajo [1 de septiembre] de 2007, habría alguna esperanza previsible para la supervivencia de una civilización planetaria durante el tiempo de vida de las generaciones presentes.

No solo me he ganado el derecho, sino la obligación, y la competencia, como pronosticador, de decir esto, sin temor a un juicio erróneo al decirlo. Fuera de perder mi vida, o ser sujeto a tortura física penosa por decirlo, ya he hecho mucho más que cumplir con mis deberes políticos para tener el derecho de hablar como lo hago, y cualquier personaje cuerdo en los círculos prominentes de nuestras instituciones de gobierno sabe que este es un hecho verdadero. Quienquiera que conozca y esté dispuesto a reconocer el fraude cometido, oficialmente, por los medios informativos acostumbrados a mentir, y de otros, en contra mía y de mis asociados, durante el término reciente de casi tres décadas, sabe que este es el verdadero caso.

Ante todo, lo que se debe hacer, es anular la totalidad de las actuales medidas y programas del Presidente actual, y las de su predecesor inmediato, inmediatamente. No se le debe conferir ni un solo necio año para continuar su presente tendencia de esfuerzos para destruir nuestra nación, y la civilización en general; el cambio tiene que llegar de súbito, y ya. No hay nada bueno en ninguna de sus actuales medidas económicas. No tenemos nada, realmente, que arriesgar, en gastar cualquier esfuerzo que sea necesario para inducirlo a modificar su comportamiento; la humanidad en general, solo puede ganar lo que la humanidad en su conjunto no se puede ahora dar el lujo de perder.

Me preguntas: "¿Estará el dispuesto?"

Lo estaría si los ciudadanos y las instituciones de nuestros Estados Unidos se resuelven a no dejarle otra alternativa. La suerte de todas las naciones del mundo depende ahora de dicha acción relativamente inmediata, para rápida y repentinamente cambiar el comportamiento de este Presidente, por parte de nuestros Estados Unidos, ahora, por ningún motivo menor de que tu hermana no vaya a terminar en el horno de gas de alguien.

En aquel entonces, hubo promesas de que, "no puede ocurrir", pero ocurrió. Ahora, culpamos a Hitler, y es correcto; pero, también nos debimos haber encargado del poder que creó el régimen de Adolfo Hitler, la misma monarquía británica del actual Fondo Mundial para la Vida Silvestre (WWF) del príncipe Felipe, una monarquía que nosotros de E.U.A. habíamos rescatado luego como precio de liberar al mundo de la creación de Gran Bretaña, Adolfo Hitler, entonces.

Cualesquiera que sean las diferencias entre Barack Obama y Adolfo Hitler, no hay ninguna diferencia en lo esencial entre las políticas sociales hacia las que criaturas tales como Larry Summers y Peter Orszag han guiado al Presidente Barack Obama ahora, y tanto la intención como el resultado del régimen de Adolfo Hitler, entonces. Esta vez, no se trata solo de judíos europeos, húngaros, polacos, ucranianos y rusos, y los ancianos y enfermos en general, quienes son las víctimas ejemplares de crímenes monstruosos contra la humanidad, sino también tu vecino estadounidense de enseguida, con una fiebre ligera, o una herida curable. Las políticas promovidas personalmente por Obama son intencionalmente genocidas de acuerdo a esa misma norma del período de la Segunda Guerra Mundial. Después de todo, el genocidio y el esclavismo han sido el sello del imperio británico, como lo sigue siendo todavía en el continente de Africa, o con las víctimas árabes del programa del mercado petrolero Sykes-Picot de Londres, en el Sudoeste de Asia, hoy todavía.

En ciertos informes publicados recientemente, he hecho la relación histórica que aporta un discernimiento de la naturaleza y los orígenes del actual sistema dominante de dominio oligárquico-financiero imperial conocido popularmente como "el imperio británico", el imperio conocido por otro lado, en realidad, como la forma específica del continuado régimen oligárquico-financiero veneciano en la forma actual del legado financiero veneciano del sistema de liberalismo imperial de Paolo Sarpi.

El único remedio a los peligros del planeta en este instante amenazador, es el Sistema Americano de economía política asociado a las nociones de sistema crediticio, en vez de los sistemas monetaristas siempre imperialistas intrínsecamente. Solo una acción conducida por un concierto de Estados Unidos, Rusia, China e India, podría formar el cuerpo iniciador de la acción necesaria para rescatar al planeta entero de que descienda al Infierno ahora mismo.

Desafortunadamente, las naciones de Europa continental occidental y central no son libres, al momento, de participar en la fundación del nuevo sistema crediticio mundial de los Estados nacionales asociados, respectivamente soberanos. Por el momento, el último vestigio de soberanía verdadera entre las naciones de Europa occidental y central descendió rumbo al infierno imperial bajo las iniciativas de la primer ministro de Gran Bretaña Margaret Thatcher y sus cómplices principales, el Presidente estadounidense George H.W. Bush, y el Presidente antigaullista de Francia, François Mitterrand. Solo rompiendo el acuerdo hecho contra Alemania y otras naciones del continente europeo occidental, central y oriental entonces, podría cualquiera de esas naciones liberarse ahora para retomar su soberanía sobre sus asuntos exteriores e interiores.

En rigor, aunque mucha gente insensata, incluyendo gente muy encumbrada, habla de modo ignorante de Estados Unidos como si hubiese reemplazado el otrora papel imperial del sistema monetarista liberal angloholandés, el hecho es que el único sistema imperial dominante de este planeta ahora es el sistema imperial, con sede en Londres, del monetarismo conocido como el dogma y la práctica del "libre comercio".

Solo hay dos opciones de sistemas. Uno, un sistema de Estados nacionales perfectamente soberanos, respectivamente. El otro, el enemigo del Estado nacional soberano, es conocido como monetarismo, o libre comercio. El poder imperial que se debe destruir, si alguna nación ha de llegar a ser soberana de nuevo, es el monetarismo en cualquiera de sus formas.

El monetarismo significa la existencia de un sistema de valores monetarios que es independiente de la soberanía nacional, y constituye por ende el poder imperial al cual se sujetan todas las naciones que aceptan el monetarismo, como meras colonias del imperialismo.

El caso de la estafa actual de la crisis mundial se ha basado por completo, absolutamente, sobre la afirmación de la autoridad superior de los reclamos monetaristas sobre las economías nacionales, para lo cual una camarilla traidora que controla altas posiciones en el gobierno estadounidense y en el Sistema de la Reserva Federal, han actuado, en rigor, como cómplices de una potencia financiera monetarista extranjera, con un poder para saquear arruinar muchas naciones que deberían ser soberanas, incluyendo a nuestro Estados Unidos como víctima saqueada por la complicidad traidora incluso de entre nuestros partidos influyentes y elementos del gobierno.

En ese respecto, y por eso, las políticas actuales de los Estados Unidos, bajo las circunstancias presentes, son traidoras en su efecto, si no es por la intención conciente de los necios detestables que han permitido que se desenvuelva esta situación.

Por eso, yo soy un patriota verdadero de nuestra república. ¿Puedes tú decir verdaderamente lo mismo de tí?