Someten a Honduras a fuertes sanciones y aislamiento, a menos que se reinstale al presidente depuesto

1 de julio de 2009

1 de julio de 2009 (LPAC).— En conferencia de prensa ayer con el presidente colombiano Alvaro Uribe, el presidente de EU, Barack Obama, ofreció su apoyo al presidente depuesto de Honduras, Manuel Zelaya. "El presidente Manuel Zelaya fue electo democráticamente... Creemos que el golpe no fue legal, y que el Presidente Zelaya sigue siendo el Presidente de Honduras", dijo. Obama informó que su gobierno, junto con todas las demás naciones de Iberoamérica, están exigiendo la inmediata reinstalación de Zelaya como presidente legítimo de Honduras.

En ningún momento observó Obama el hecho de que el propio Zelaya violó la Constitución hondureña, al tratar de llevar a cabo un referendum ilegal, y que había persistido en hacerlo a pesar de que la Corte Suprema de Justicia de Honduras y el Congreso habían decretado que el referendum era ilegal. Una declaración anterior del 28 de junio de un "alto funcionario del gobierno" estadounidense había admitido que las acciones mismas de Zelaya eran cuestionables, y que EU no intervendría para dictarle a Honduras cómo resolver sus problemas internos:

"La división política fundamental en Honduras era sobre si este esfuerzo [un llamado a un referendum] por parte del presidente Zelaya era constitucional y legal, o sobre si era ilegítimo y anticonstitucional. Y varias instituciones, incluyendo el Ministerio público, que es su equivalente a la Procuraduría General, la Corte Suprema, y el Congreso habían declarado que esta encuesta era ilegítima e ilegal".

Las declaraciones de Obama difirieron bastante de las declaraciones de la Secretaria de Estado, Hillary Clinton, hechas anteriormente el 29 de junio, en donde ella se abstuvo de calificar las acciones en contra de Zelaya del 28 de junio como golpe de Estado, en parte preocupada de que esto podría conducir a fuertes sanciones o a cortes en la ayuda, que afectaría a la población hondureña, desesperadamente pobres.

Pero esto es exactamente lo que está sucediendo ahora.

Desde ayer empezó una febril actividad diplomática y continúa hoy, tanto en Estados Unidos como en Iberoamérica. El presidente depuesto está en una gira relámpago; primero habló ante la Asamblea General de la ONU, en donde se adoptó una resolución unánime denunciando el "golpe de Estado" del 28 de junio, y exigiendo la reinstalación del Presidente. Esta tarde, se espera que Zelaya hable ante una reunión de emergencia de la Organización de Estados Americanos (OEA) en Washington, cuyos cancilleres se reunieron temprano para redactar una resolución amenazando con expulsar a Honduras de la OEA, a menos que reinstalen a Zelaya como su legítimo presidente.

"No podemos dejar que triunfe este regreso al pasado" dice la resolución, advirtiendo que los acontecimientos en Honduras representan "un peligro para las instituciones democráticas".

Al momento de escribir la presente, las decisiones tomadas por el Grupo de Rio, el Sistema de Integración de Centro América (SICA), y la Alianza Bolivariana para las Américas (ALBA), han aislado a Honduras, de hecho, económica, diplomática y políticamente. La mayoría de los gobiernos de Iberoamérica y del Caribe han retirado sus embajadores y se ha suspendido la mayor parte del comercio con ese país.

Venezuela, cuyo Presidente Hugo Chávez está haciendo un llamado a los hondureños para que inicien una "insurrección popular" en contra del liderato militar y el presidente interino Roberto Micheletti, suspendió sus embarques petroleros a ese país, en tanto que el Banco Mundial anunció una "pausa" en sus préstamos a Honduras.

Mientras tanto, Zelaya anunció su intención de regresar a Honduras el 2 de julio, acompañado del Secretario General de la OEA José Miguel Insulza, la Presidenta de Argentina, Cristina Fernández, y otros Presidentes y dignatarios. El Presidente venezolano Chávez sugirió tambien que las Naciones Unidas envíen tropas para asegurar la reinstalación de Zelaya en el poder.