Inician el 16 de agosto las pláticas para renegociar el TLCAN; EU mantiene las premisas originales de servir a Wall Street

24 de julio de 2017

24 de julio de 2017 – La semana pasada se anunció que el 16 de agosto se celebrarán en Washington, DC, las pláticas formales entre Canadá, México, y Estados Unidos para renegociar el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN). Hasta ahora, no hay indicios de que se haya producido un debate útil que haya cambiado las premisas del pacto, que entró en efecto en 1994, premisas basadas en beneficiar los intereses de Wall Street, al abrir las fronteras a la relocalización corporativa y consolidar una industria, agricultura y mano de obra barata y limitar las acciones del gobierno en defensa del interés común.

De hecho, la declaración de Estados Unidos sobre los objetivos para la renegociación, dada a conocer el 17 de julio por la Oficina del Representante Comercial de EU (USTR, en sus siglas en inglés), hace incluso aún más extremas algunas de las demandas de Wall Street, que causaron las miseria en Estados Unidos que el Presidente Trump prometió correctamente remediar durante su campaña (aparte de las penurias en que ha sumido a México, con el auge de Narcotráfico, SA).

Por ejemplo, en el “Resumen de los objetivos para la renegociación del TLCAN”, se establece bajo la sección de objetivos de “inversión” la intención de “reducir o eliminar las barreras a las inversiones estadounidenses en todos los sectores en los países del TLCAN” y así por el estilo. En pocas palabras, esto significa que el proceso que se inició desde 1994 donde bandadas de compañías estadounidenses bajo el modelo de ganancias de Wall Street inundaron México con sus fábricas de todo, desde fabricación de vidrio hasta ropa, tiene que seguir intocable.

Sin embargo, el documento del USTR se queja de los resultados que acarreó esa situación en Estados Unidos, en la sección introductoria: “Desde que el acuerdo se puso en efecto en 1994,los déficit comerciales han crecido exponencialmente, miles de fábricas han cerrado y millones de estadounidenses se quedaron varados, imposibilitados de utilizar las calificaciones en las cuales fueron entrenados...”.

En el documento en inglés, se mantiene la curiosidad de que para Estados Unidos, es un “Acuerdo de Libre Comercio” (NAFTA) y no un “Tratado” entre naciones, como se llama en español (TLCAN).